Todo estaba listo para irse pero antes de encender el auto Eren meditó un poco acerca de lo que harían a partir de ese día. El viaje seria largo y deseaba disfrutar lo que planeaba hacer con el pelinegro además de contemplar el paisaje. Debía pensar dónde quedarse en cada parada ya que si no lo hacian seria incómodo al regresar sin haberse duchado y sin descanso de por medio, lo cuál resultaba mala idea.
-Levi, será mejor que prepares una maleta.
-Eh?¿por que?
-Estaré esperándote, así que tendrás que tomar algunas prendas de mi habitación, a un lado del armario encontrarás dos maletas.
-Espera..¿tan largo es el viaje?
-Es mejor ser precavidos, ahora ve o se hará más tarde.
Sin hacer más preguntas Levi aceptó las llaves que le ofreció el castaño, salió del vehículo y regresó de nuevo por lo que habia solicitado. Para él, eren era un enigma; nunca podía descifrar lo que pensaba. Sin embargo tampoco era de indagar en la vida de otras personas, le resultaba molesto a demás de que no le importaba en absoluto ese tipo de cosas. Al entrar en la habitación trató de no mirar la cama donde había gemido el nombre del castaño pero le resultaba imposible no ver el desastre que habían hecho, si había algo que se lamentaba era haber mantenido los ojos centrados en los orbes esmeralda y luego haberlos cerrado. Se preguntaba que tipo de reacciones habria tenido estando con él, ¿sería de placer? o sólo era alguien más en una cama saciando su apetito sexual, algo que seguramente era lo segundo. Tal vez no había sido nada pero para el azabache había sido su primera vez y casi fue como había escuchado muchas veces, sabía que le estaba dando mucha importancia a esos detalles pero no podia evitar pensarlo; suspiró mientras tomaba prendas del castaño que consistían en lo que sospechaba..un armario de trajes formales. Parecía que ni en casa podia relajarse, todo estaba en orden no había sido complicado encontrar todo excepto pijamas, ahí no habia ninguna..por lo que se sonrojó al imaginarlo dormir en ropa interior. Una vez listo regresó al auto sin decir nada y acomodó el equipaje en la parte trasera, pensaba que si lo miraba la imagen en su cabeza le haría una mala pasada.
Eren encendió el auto mientras levi volteaba hacia la ventanilla dejándole ver aquellas marcas de sus labios en esa blanca piel cerca de su nuca. Sus orbes se pasearon por un momento hacia la clavícula descubierta del pelinegro, ambos se habian dejado llevar por el momento marcando sus cuerpos mutuamente, el pelinegro habia dejado marcas de sus uñas en su espalda lo que le provocaba un poco de ardor pero a su parecer era soportable por eso no mencionó nada. Tampoco dijo nada sobre la forma en que iba vestido, le sentaba muy bien ese estilo no iba negarlo pero le irritaba que alguien más fuera a mirarlo de otra forma en su presencia. Tenían un trato que debía cumplir al pie de la letra. Luego culpó a la curiosidad hacia su persona, al ser totalmente lo opuesto al semblante lleno de indiferencia que siempre portaba y que al parecer sólo con él cambiaba. Decidió no pensar más en eso por lo que fijó su mirada hacia delante.
Levi miraba el camino que ya habia recorrido antes en silencio, no tenia nada más que decir o preguntar. Eren vivia a unos cuántos kilometros de Munich la capital del Estado de Baviera, era un lugar hermoso a lo largo y lo ancho de su territorio no podia negarlo. Un claro ejemplo era el lugar donde residia el castaño con su playa de postal, aquella que aún deseaba pintar, sin embargo la ruta cambió hacia el sur. El camino que habian tomado le regaló una vista espectacular al pelinegro ya que se podian observar los extensos campos verdes muy pintorescos con vacas pastando, además de que tambien podia ser un ambiente monótono por las casas con el mismo diseño a pesar de ser diferentes pueblos. Pasaron cerca de la iglesia de Wies pero ese no era su destino. Siguieron hacia el sur pasando a un lado del Forggensee, un interesante lago de la región. Hasta que finalmente llegaron al pueblo de Füssen, donde se podían observar las montañas. Al entrar en la pequeña ciudad no hubo mucho cambio puesto que la vegetación siempre adornaba las aceras. De repente eren comenzó a hablarle sobre los famosos tres castillos del rey loco, la mayor atracción turística en alemania. El pelinegro pensó que era gracioso que a pesar de ser un rey fuera llamado de esa manera, sin embargo su destino se observaba con claridad desde su posición; era completamente increíble poder verlo de lejos. Era idéntico a uno de esos que describían en los cuentos de hadas, al menos había olvidado la jugarreta de su mente.
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Mein Liebchen
DiversosEren lo eligió sin pensar para saciar lo que le provocaba el mirarlo, inició un juego de placer donde ambos se fundian en un sólo cuerpo desbordando pasión sin sentimientos de por medio para beneficio propio, la codicia bien justificada de uno y el...
