Un simple adiós había bastado para que Alemania quedara por siempre en la memoria del pelinegro, Eren nunca llegó al aeropuerto y él se quedó con algo de lo que nunca se enteraria. Hanji había estado con el alma en un hilo desde que hablaron por última vez, estuvo preocupada pero al verlo sano y salvo lo recibió con los brazos abiertos.
-Bienvenido mi levi-love -dijo hanji con una gran sonrisa.
-Gracias hanji -respondió el pelinegro apartándose de la castaña.
-¿Encontraste algo?
-Desafortunadamente no tenía datos o alguna firma que me dijera algo.
-Ya habrá otra oportunidad para averiguar algo más.
-No, por ahora sólo quiero dedicarme al trabajo aquí en Francia.
-Bueno, primero lo primero; luego veremos más detalles.
-Sí, primero lo primero..
Levi al principio se dijo así mismo que todo estaría bien; podría superar cualquier obstáculo incluyendo a kenny que se encargaba de hacerle la vida imposible junto a su hija Mikasa. Quería mostrar una sonrisa pero no lograba hacerlo sin que pareciera forzada, algo que no pasó desapercibido para la castaña en esos momentos.
-Sabes que puedes decirme lo que sea ¿cierto?
-Lo sé pero estoy bien, solo estoy cansado.
Hanji quería saber más pero sabía que Levi no diría nada, era reservado cuando de sus problemas se trataba. Al llegar a su departamento ambos prepararon el almuerzo, aún era temprano cuando llegó; por un momento quiso devolver lo que no había ingerido pero intentó mantener aquello en su organismo. La castaña lo observaba por lapsos sospechando que algo ocultaba, podía ver el gran esfuerzo que hacía para no delatarse. Al terminar su almuerzo el azabache bostezó víctima del cansancio.
-Tal vez debas descansar, mañana hablaremos con más calma -dijo hanji levantándose dispuesta a marcharse.
-Si, realmente estoy agotado -respondió el pelinegro imitando a la castaña.
Ambos se retiraron de la mesa y hanji salió del departamento dejándolo a solas. La puerta se cerró y entonces Levi pudo correr hacia el baño para vomitar como si no hubiera un mañana, el tiempo en verdad no era buena aliada en ocasiones. Ya en su habitación, el azabache miró hacia ese techo tratando de acomodar sus pensamientos y posibles empleos a tratar; a pesar de que mencionó su lugar de trabajo en realidad no lo era. Apenas iniciaban su pequeño negocio por lo que estaban cortos, pero nunca faltaban los tiburones que quisieran ese viejo edificio para construir un hotel u otra cosa; ese en especial estaba situado en el centro de la ciudad sólo restaba darle una buena mano de obra y recuperaría su esplendor anterior. Habían posibles compradores pero hanji se negaba a vender la propiedad, aquél préstamo millonario era una treta para quitárselo; lo que habían pedido no era algo que se consiguiera de la noche a la mañana y aunque lo sabían se arriesgaron. Sasha pasaba por la misma situación con su pequeña empresa de Bufet empresarial, al menos era muy demandado en reuniones y esas típicas fiestas de ricos a los que solía asistir para ayudar en la cocina o como mesero. Ambos edificios estaban casi en la banca rota, Dalliz y Zacklay eran los tiburones más grandes que tenían en frente ya que no se daban por vencidos; entre más grande la deuda era posible el desalojo total por incumplimiento. El pelinegro sabía que con lo que habia ganado todo quedaría de nuevo en ceros, al menos tendría donde regresar por las noches luego de una jornada de trabajo nocturno con la castaña.
Levi tenía mucho que pensar aún,¿como ocultar algo que se notaría con el paso de los meses?. Estaba seguro de que si se lo decia a hanji le preguntaria sobre el responsable de su embarazo, pero aún más importante¿el padre lo sabía?pensar lo último le provocaba remordimiento de consciencia, ninguno de los dos merecía lo que estaba haciendo, su futuro hijo debía saber quien era su progenitor y viceversa pero...¿y si sólo tenía el mismo destino que él?. Crecería con un inmenso vacío y culpa que le dejaría una enorme cicatriz. Los tranquilos días en su entorno cambiarían, debía pensar más en lo que llevaba en su vientre y no en cosas que le hacían daño recordar. Era demasiado para su cabeza y las náuseas que no sabía si eran por los nervios o el embarazo lo estaban matando, al haber sacado su cena entendió que no podría mantenerlo oculto por mucho tiempo; quisiera o no hanji lo sabría.
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Los planes de remodelación debían esperar un poco más pues aún faltaba saldar ciertas cuentas con esos hombres, los negocios no eran lo suyo pero era firme en cuanto a sus decisiones algo que Dalliz y Zacklay detestaban en Levi; sin embargo también les inspiraba cierto temor cuando los miraba de esa forma tan neutra que era comparable con una fiera a punto de arrancarle un brazo o en su caso la cabeza de una mordida. Al llegar al Banco, hanji y Levi se tomaron un breve respiro; lidiar con tipos como ésos era agotador pero estar en cinta sin que nadie lo supiera era peor. No sentía diferencia alguna en su cuerpo a excepción de que quería devolver lo que comía junto con sus entrañas, algo que terminaba haciendo quisiera o no.
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Mein Liebchen
AcakEren lo eligió sin pensar para saciar lo que le provocaba el mirarlo, inició un juego de placer donde ambos se fundian en un sólo cuerpo desbordando pasión sin sentimientos de por medio para beneficio propio, la codicia bien justificada de uno y el...
