Intento abrir los ojos pero me pesan demasiado. Por lo menos ya no me siento tan débil como antes. Mi garganta se siente seca.
Consigo abrir los ojos levemente haciéndome fruncir el ceño por la cantidad de luz que hay aquí.
¿Dónde estoy?
Miro a mi alrededor dándome cuenta de que estoy en el hospital.
¿Qué hago aquí?
Marc: ¿Cher? -me sobresalto al escuchar su voz-. ¡Cher! Oh Dios mío -solloza y me abraza-. No sabes lo mucho que me alegro de que estés bien -se separa de mí y acuna mi rostro entre sus manos-. Estaba tan preocupado -vuelve a abrazarme y noto como empiezo a llorar-. Voy a avisarle al médico de que te has despertado -y sale corriendo de la habitación-.
Me fijo en mi alrededor y veo que es una habitación individual. Hay una pequeña ventana con barrotes con vistas al cielo. Una pequeña televisión colgada de la pared de en frente. Una puerta que seguramene lleva a un baño.
La puerta vuelve a abrirse antes de dejarme acabar de ver la habitación. Por ella entran Marc y un médico, quien sonríe al verme.
Médico: Buenas tardes, Cher. Soy el doctor Lorraine. ¿Cómo te encuentras? -yo le miro pero no respondo-. Vale... -mira su carpeta y se gira hacia Marc-. Cher está bien. Ha entrado aquí deshidratada y desnutrida. Por suerte la habéis traído a tiempo. Esto hubiese podido ser mucho peor -ellos me miran pero yo aparto la mirada-. ¿Cómo la encontraste?
Marc: Llevaba tres días encerrada sin salir ni hablar con nadie. Sabía que estaba viva porque la escuchaba llorar e ir al baño, pero ayer por la noche no la escuchaba y tuve que tirar la puerta abajo -me mira-. La encontré tirada en el suelo y no sabía qué hacer -niega con la cabeza-.
Dr. Lorraine: Has hecho lo correcto en traerla aquí -asiente-. Cher padece un claro caso de depresión. A su edad es algo común ya sea por el colegio, el estrés, la familia, la ansiedad, el amor... cualquier cosa sirve para derrumbar a un adolescente -ruedo los ojos haciendo que mi mirada se pare en mi brazo, donde hay dos agujas clavadas-.
Abro los ojos como platos y los pitidos que marcan mis pulsaciones se aceleran. Los dos me miran y el médico se acerca a mí enseguida.
Marc: Las agujas, le dan miedo -señala mi brazo y el médico las tapa con su mano-.
Claro, como que no se que están ahí.
Dr. Lorraine: No puedo quitarlas. Necesita el suero -explica y yo niego con la cabeza-.
Cher: Quítamelas -mi voz suena algo rara por no haber hablado en un par de días-. Quítamelas -repito más claro-.
Dr. Lorraine: No puedo hace eso -doy un tiróm a mi brazo intentando apartarle de mí, haciengo que la aguja que estaba clavada en mi mano se salga-. Está bien, está bien. Veo que no lo necesitas más -cierro los ojos al ver como me quita la otra aguja-. ¿Estás bien? -yo asiento y él acaricia mi brazo-.
Marc: Tranquila -me sonríe levemente acariciando mi rostro-.
Dr. Lorraine: Al igual que la depresión es común en gente de su edad, también lo son algunos... métodos para combatirla. Hemos comprobado que Cher no tiene ninguna marca que indique que haya intentado acabar con su vida -Marc se sienta y tapa su rostro con su mano-. Tampoco descartamos que eso pueda pasar más adelante. Deberás estar muy pendiente de ella. ¿Podemos hablar en privado un mometo? -Marc asiente y se levanta-.
Marc: Volveré enseguda -intenta sonreírme y sale de la habitación-.
No pasa ni un minuto cuando escucho tres golpes en la puerta. Se abre lentamente y una cabeza rubia aparece.
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Magcon - (Matthew Espinosa)
FanfictionMe llamo Cher, tengo 15 años y mi mayor sueño, por muy ridículo que suene, ha sido abrir mi propia cafetería en California. Una cafetería decorada por mi misma, donde se vendiese café (obviamente), té, muffins, cupcackes, magdalenas y todas esas cos...
