escribiendo una nueva historia

10 0 0
                                        

- Capitulo  14

| Maratón 3/3|

_____ se despertó a la mañana siguiente al oír el despertador, y también al olor de algo que le hacía la boca agua. Había conseguido dormir, a pesar del ruido que había hecho Louis, gracias a la almohada. Se incorporó, haciendo un esfuerzo.

Tenía que hacer unas cuantas llamadas antes de ir por los muebles. Y tenía, que asegurarse de que Louis supiera que el beso había sido un error. Se puso la bata y fue hacia el baño, pero se encontró con Louis en el camino. Él le acercó un plato lleno de fruta fresca y de magdalenas humeantes, que olían deliciosamente.

-El desayuno está servido -dijo con una ligera reverencia.

-No deberías haberte molestado. De verdad.

-Necesitas reponer fuerzas.

Había dormido menos que ella, incluso, pero estaba allí, con el pecho desnudo, y con un aspecto descansado y saludable.

-Ahora voy a la cocina -dijo ____, cerrándose la bata.

-Bonito camisón -dijo él con los ojos brillantes.

Ella se miró los volantes de poliéster.

-¿Simple e inocente? -le devolvió la broma.

-Para una abuela, quizá --dijo él, y le pasó un dedo por el volante del cuello alto-. A ti te veo envuelta en seda blanca.

A ella le ardieron las mejillas e hizo ademán de cerrar la puerta.

-De acuerdo, pero no te entretengas. Estas están mejor calentitas -y le pasó una magdalena por la nariz. Después salió hacia el pasillo, como si quisiera atraerla con la comida.

Por supuesto, funcionó. Ella fue al baño rápidamente; después se puso unos vaqueros y una camiseta y fue hacia la cocina. Esperaba que su metabolismo fuera capaz de asimilar un día o dos la comida de Louis.

Él había dispuesto un plato con piña, frambuesas, papaya y mango, además de las magdalenas, y la estaba esperando sentado a la mesa.

-Louis, de verdad, esto no era necesario...

-Come -dijo, y le acercó una magdalena a la boca. Ella tomó un bocado y no pudo evitar gemir, avergonzada de que el sonido fuera tan sensual.

-Mmm, es delicioso.

-El secreto está en la leche, tiene que ser muy cremosa -dijo él, mientras la observaba cariñosamente, con la barbilla apoyada en una mano.

-De verdad, no tienes por qué molestarte tanto -dijo ella. Siempre y cuando tuviera hambre, él podría salirse con la suya si cocinaba.

-No es más de lo que haría por Lucky.

-Bueno -¿cuándo había besado a un perro por última vez? Luchando contra el impulso de engullir más magdalenas, decidió que tenía que aclarar ciertas cosas-. Louis, acerca de lo que ocurrió ayer...

-No pasa nada. Lo entiendo. Mira lo que he hecho -se puso de pie y abrió la puerta de la cocina-. ¡Tachan! Tu nueva oficina.

Ella vio las pantallas viejas de la galería apiladas sobre el suelo lleno de arena.

-¿Mi oficina?

-Sí. Empecé anoche.

-Pero ahora no hay nada para impedir que entre la arena.

-Pondré el Plexiglás, sin problemas, y tendrás una oficina con una vista de un millón de dólares.

-Ya te dije que no podría permitirme ningún gasto extra -se sintió molesta. Pero aquello no le impidió tomar otra magdalena y devorar la mitad.

-Mis amigos me harán un descuento. Y respecto a mi trabajo... tú y yo podríamos hacer un intercambio -dijo, y volvió a sentarse a la mesa.

-¿Qué significa eso? ¿Qué tipo de intercambio?

-Es difícil de explicar. Prueba las frambuesas -pinchó unas cuantas con el tenedor y se las acercó a la boca-. Quizá necesite algunos consejos con respecto a mis negocios -ojalá sus ojos no fueran tan sinceros, tan abiertos, no estuvieran tan llenos de diversión.

-Ni siquiera tienes un negocio.

-Buena observación. Pero quizá algún día me entren ganas de conseguir un trabajo -dijo, y fingió que se estremecía de miedo.

-¿Qué hay de malo en tener un trabajo?

-Me quita mucho tiempo.

-Ah, claro. ¿Tú no vas a desayunar?

-Ya he desayunado. Termina de una vez, para que podamos ir a nadar.

-No, gracias -no iba a volver al mar con él de nuevo. Nadar y besar estaban empezando a mezclarse en su mente-. Además, se supone que uno no puede bañarse hasta tres cuartos de hora después de haber comido.

-Eso es una exageración. Además, estás tomando un desayuno ligero.

-Necesito empezar a trabajar. Y, hablando de todo un poco, ¿nos va a prestar tu amigo la furgoneta hoy por la mañana?

-Lo llamaré. Ven a nadar. Es tu primer día. El trabajo todavía estará ahí cuando hayas acabado el baño.

-Y el baño estará ahí cuando haya acabado de trabajar -las frambuesas eran tan dulces... Después tomó un poco de papaya y pensó que era lo mejor. Salvo por la magdalena.

-Vamos, ____. Vives en la playa. No es una casualidad que los filósofos se sirvan del mar para construir metáforas y enfrentarse a los problemas de la vida. El agua se llevará las dificultades, las olas te harán flotar, te transmitirán el ritmo diario de la marea

a stranger at homeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora