-Capitulo 33
[Maratón 4/5]
Louis se despertó al sentir el suave roce de unos dedos femeninos en la cara. Abrió los ojos y se dio cuenta de que ____ le había dado un suave manotazo dormida. «Gracias, lo necesitaba», pensó.
Habían terminado en la cama de _____, haciendo el amor durante casi toda la noche. Él se había quedado sorprendido cuando ella lo había abrazado en el yate, pero contento. Cuando la había visto casi temblar de entusiasmo al conseguir el cliente, se había alegrado mucho de haberla ayudado, de haberla hecho feliz. Y se había dado cuenta de que quería seguir haciéndola feliz.
¿Y qué mejor forma de hacerla feliz que en la cama? Por no mencionar todo el placer que él mismo había obtenido.
Sólo que en aquel momento, a la luz del día, tenía que preguntarse si no habría sido egoísta. Quizá ella no estuviera en su sano juicio el día anterior. Quizá él debiera haber controlado la situación.
Sin embargo, él la había llamado «mi ____». Y lo había dicho de veras. Hacer el amor con ella había sido diferente que con otras mujeres. Había habido algo en la forma en que se había entregado, sintiéndolo todo, con tanta intensidad. Parecía que significaba mucho para ella.
También significaba algo para él, pero ¿cuánto? No estaba seguro. Veía las expectativas de _____ para el futuro y sentía que se cernían sobre él como las nubes de una tormenta tapando un cielo soleado. Sintió una opresión en el pecho. Tenía que salir. Con cuidado, se separó de ella. ____ murmuró algo en sueños, dulcemente, y se dio la vuelta.
Iría a comprar el desayuno. Sí. Aquello le aclararía las ideas.
Al salir por la puerta tomó la tabla de surf, sólo por si acaso las olas eran buenas. ____ estaría dormida durante un buen rato. Después de haber hecho el amor, ella necesitaba dormir y él necesitaba pensar. Le dejó una nota para que no se asustara.
Cuando se despertó, ____ se encontró en una cama llena de arena, y a los pocos segundos se dio cuenta de que era la suya. Allí era donde Louis y ella habían terminado a las tres de la mañana, exhaustos. En aquel momento le picaba todo, y cuando se incorporó, los granitos de arena le cayeron de los brazos.
Y Louis no estaba. Escuchó con atención. Tampoco estaba en la casa. ¿Sería aquello una mala señal? Se arrastró fuera de la cama, se envolvió con la sábana y fue a ver qué había ocurrido con su amante. Habían hecho el amor en la playa, en el mar y después en su cama. Y cuando se había despertado, él ya no estaba. ¿Habría huido de lo que había ocurrido?
Entonces vio una nota sobre la mesa de la cocina.
‘He ido a comprar el desayuno. Louis.’
Se había ido a comprar comida. Se puso contenta. Había ido demasiado deprisa al pensar lo peor, porque él había ido a cuidarla, como siempre. Por otra parte, no había firmado la nota con ‘amor’ ¿Y por qué había ido a comprar el desayuno, cuando era tan aficionado a hacerlo él mismo?
Se obligó a sí misma a dejar de preocuparse y fue hacia la ducha. Estaba irritada y confusa por el sexo, pero tenía que meterse en Internet y recopilar información sobre AutoWerks antes de la reunión que tendría aquella tarde. No podía evitar querer acostarse de nuevo con Louis. No podía creerse lo bien que estaban los dos juntos, ni hasta qué punto parecían ser las dos mitades de un todo.
Se dio una ducha rápida y se puso a trabajar. Así, cuando Louis volviera, no sentiría tantos remordimientos por hacer un descanso para estar con él.
Una hora después, Louis todavía no había vuelto. Ya podría haber llegado a San Diego, haber comprado el desayuno y haber vuelto. La estaba evitando. Muerta de hambre y de pena, _____lrevolvió en el armario en busca de una magdalena, reprimiendo las ganas de echarse a llorar.
«Las mujeres Adams siempre miran hacia delante», se dijo a sí misma, mientras se comía la magdalena insípida. Louis le estaba diciendo que no contara con él. Muy bien, no lo haría. No iba a gritarle acerca de promesas que él no había hecho, sino que ella había leído en sus ojos, había saboreado en sus besos, había sentido en su cuerpo...
Tenía que protegerse a sí misma. Cuando volviera Louis, le explicaría que todo se había debido a un exceso de tensión sexual y a su nerviosismo por lo de AutoWerks. Pero tenía el corazón helad
