un jesto inocente

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-Capitulo Veintinueve-

Louis era mucho más que un vago de playa, como ella había pensado al principio. Adoraba a su hermana y además ella misma había comprobado lo buen profesor que era. Y el trabajo que hacía en la obra de la casa era excelente cuando lo hacía. Quizá aquella actitud tan ligera fuera una pose. Quizá, si hubiera alguien especial en su vida, él mostrara su lado más responsable y estable...

-Prueba esto -le dijoLouis, ofreciéndole una cucharada de chocolate, sin saber que dentro de ella estaba creciendo aquella esperanza. Iba a darle de comer de nuevo, tal y como había estado haciendo desde que ella había llegado. Era un gesto perfectamente inocente.

Pero aquella vez significaría más. Ella le tomó la muñeca, atrajo la cuchara hacia los labios y la chupó lentamente, sin dejar de mirarlo. Se le aceleró el corazón. ¿Qué estoy haciendo?.

A Louis le brillaron los ojos.

-Mmmm -murmuró ella, dándole a entender que quería mucho más.

-____ -susurró Louis y se inclinó para besarla. En el salón empezó a sonar el teléfono, pero a ella no le importó. Que respondiera el contestador.

Sus lenguas acababan de rozarse cuando Penny gritó:

-¡____, tu madre al teléfono!

Demonios. Demonios y demonios.

Ella se apartó de Louis, que no dejó de mirarla.

«Después habrá más», le estaba diciendo con los ojos.

Salió al salón, tomó el auricular y se dio cuenta de que su madre debería estar llegando en aquel momento, no llamándola por teléfono.

-Tendremos que quedar otro día, cariño. No puedo ir. El hijo de Myra tiene un examen de judo.

-Pero necesitas un descanso. Ya habíamos quedado.

Su madre rio.

-Estoy bien. De verdad.

-¿Por qué te hacen trabajar? Ya habías pedido el día libre, ¿no?

-No me están obligando. Resulta que hay que reajustar los turnos, y es más fácil así. Ahorra tiempo.

-Estoy muy desilusionada.

-¿Qué te parece si voy el domingo que viene, después de terminar aquí? Llevaré la cena.

-Supongo... -____ se sentía herida, pero lo comprendía. Su madre tenía mucho sentido de la responsabilidad en cuanto al trabajo. Ella sentía lo mismo, pero, ¿qué era un día en la playa?

-Yo también estoy triste, cariño -le dijo su madre-. Pero disfruta del día, de todas formas. Tienes razón en lo de que todos necesitamos un día de descanso de vez en cuando.

-¿De verdad tenías intención de venir? -le preguntó ella con tristeza.

-Por supuesto. Incluso he comprado un traje de baño, un sombrero enorme y una crema protectora con factor sesenta, por si acaso decidíamos bajar a la playa -su madre suspiró, pero _____ sabía que no estaba tan desilusionada como estaba intentando demostrar.

-Bueno.

De repente, estallaron unas risas en el salón, y ____ se volvió y vio que los chicos estaban jugando peligrosamente cerca de su ordenador.

-Espera un momento -le dijo a su madre, y corrió a poner a salvo su ordenador y a decirles que se comportaran.

-¿Qué ha pasado? -le preguntó su madre cuando volvió.

-Nada. La hermana de Loui ha traído unos cuantos amigos.

-¿Justin? ¿El albañil?

¿Albañil?

-Eh, sí.

Albañil, compañero de piso, compañero de submarinismo, agente de negocios, obsesión y dios del sexo, pero, ¿cómo iba a explicarle todo aquello a su madre? Casi no podía explicárselo a sí misma.

Hubo un grito y un ruido desde el salón. Louis se acercó, azorado.

-Los sacaré de aquí -le susurró-. Ven con nosotros cuando termines. Yo llevaré los nachos, tú trae las galletas cuando se hayan hecho. Estaremos jugando al voleibol.

Ella asintió.

-Parece que hay mucho ruido.

-Puede ser, pero al final te acostumbras.

-Así que, ¿todavía está trabajando en la casa?

-Eh, sí.

-Espero que no le estés pagando por horas.

-Alison es quien le está pagando, y lo hace por toda la obra completa. Además, hoy no es día de trabajo y...

-Y todavía está viviendo contigo, ¿verdad?

-Por una buena razón. Está ahorrando dinero para pagarle un viaje a Europa a su hermana. Creo que es admirable, ¿verdad? No podía echarlo si estaba ahorrando para una buena causa.

Su madre se quedó silenciosa.

-Ten cuidado, _____.

-¿Cuidado?

-¿Es igual que con Grayson?

-¿Grayson? No, cielos. Imposible. No voy a dejarlo todo y salir huyendo con Louis. Con Grayson, yo era joven y no sabía nada.

Su madre permaneció en silencio, esperando más explicaciones.

-Quiero decir que Louis es imposible. Es informal y perezoso... bueno, no perezoso, pero muy especial con lo que hace y cuándo lo hace, y nunca se ha establecido en ningún sitio. Tiene novias por todas partes... además, yo estoy completamente concentrada en mi trabajo... y él no es la clase de hombre que quiero. Eh, ¿cuál era la pregunta? -se sentía muy acalorada y confusa.

-Yo no puedo decirte lo que tienes que hacer, _____ -le dijo su madre-, pero mantén tus prioridades, hija. Sé que es tentador. Tu padre tenía el mismo problema. No había ahorros. No había ningún plan. Yo quería a aquel hombre, pero veíamos las cosas de forma muy diferente.

-Lo sé, mamá, y yo no soy así -dijo _____, aunque reconocía que la poderosa necesidad de divertirse le venía de su padre. No era que su madre no supiera cómo divertirse, pero el trabajo era lo primero, porque así tenía que ser.

-Lo sé, cariño. Tú eres como yo... Pero usa la cabeza. El corazón puede ser traicionero.

-Lo haré, mamá. Seguro.

Sin embargo, en cuanto colgó, puso las galletas en una bandeja y bajó a la playa. No había jugado al voleibol desde el instituto.

Mientras jugaban, y en el restaurante mexicano al que fueron todos juntos a cenar por la noche, ____ se concentró en Louis y en lo mucho que escondía tras su apariencia. Las miradas que intercambiaron y los ligeros roces convirtieron la atracción que sentían en algo casi incontrolable. La cortina que había entre las habitaciones nunca había sido tan fina, pero con las chicas durmiendo en el porche, _____ no se atrevió a traspasarla y encontrar su camino hacia los brazos de Louis.

a stranger at homeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora