Cap.25 "¿Padre, hijo y hermano?"

38 3 3
                                        

-Oye, ya es tarde.- dije a Brown mientras lo soltaba y tocaba mis labios que ardían.

Llamaron a la puerta y ambos nos alertamos cómo si hubiéramos cometido un asesinato.Aunque pensándolo bien, lo que hicimos fue un delito...Ante la ley, por qué para mi no lo fue.

Y tranquilos, solo fueron un par de centenas de besos del cuello hacia arriba.-Me tengo que ir.- me levanté del escrito y sostuve su pecho.

-No...Diremos...Nada.- me miró.-¿Cierto?.- noté que su mirada estaba llena de miedo y arrepentimiento.

-Será mejor que prepares un buen abogado.- respondí frunciendo el ceño. Oh diablos... Casi veía un par de lágrimas caer por su rostro.- ¿¡Qué!?.- gritó susurrando.

Comencé a reír.- Sera mejor que abras.- dije mientras tomaba mi mochila y guardaba los papeles de Nadia. Me sujetó del brazo y jaló hasta con el.- Luis, no me hagas esto ...- sus ojos comenzaban a cristalizarse.
Sacudí mi brazo para que me soltase.- El abogado será para casarme un día contigo, idiota.- dije susurrando y comencé a reír.
-No juegues así conmigo.- se acercó tanto a mi cuando me sujetó del rostro.- No lo hagas...- susurró y besó mis labios.- Ahora ve , ¿No tienes clase?.

-No tengo mi celular.- respondí.

Volvieron a llamar a la puerta

-¿Por qué?.- me preguntó, extrañado.

-Lo dejé en tu auto.- sonreí.- Hoy lo recogeré...¿Puedo?

-Claro.- me soltó y acomodó la corbata.- Te veo a la misma hora y en el mismo lugar.

—Diablos, eso me hace sentir una prostituta.— Comencé a reír.

-¿Qué sucede?

-Nada, nada.

Volvieron a tocar la puerta.- Mierda, en serio que tercos al seguir ahí.- dije y cuando iba a abrir, la perilla comenzó a dar vueltas.Brown me quitó y sujetó la perilla para abrir.

Dos policías le esperaban del otro lado.-¿Profesor Marco Brown?.- preguntó un oficial.
La piel de Brown es...Blanca, pero esta vez juro que parecía un albino.
Me acerqué.-Con permiso

Me detuvo el mismo policía que hizo la pregunta.- ¿Qué estás haciendo aquí? Alumno.- frunció el ceño.

-Solo vine a que revisara uno papeles el profesor.

-¿Y dónde están?.- interrumpió.

Pensé un poco, muy muy poco... Las mentiras salen de mi boca cómo si solo pudiese hablar con ellas. Cómo si todo estuviera siendo un ensayo.- Estan en mi mochila.- dije la verdad.

-O sea que vino a que firmara el profesor unos papeles y no los tiene a la mano, eso significa que los guardó.- miró a su compañero.- ¿No creés que es raro?.

-p-po-¿Por qué?.- tartamudeó al contestar.
Frunciendo el ceño regresó a verme.- ¿Y de qué son esos papeles? O acaso son algo ilegal.

Fruncí el ceño.-Mire, oficial.- Lo tomé del hombro.- ¿Usted creé que el profesor Brown hace algo malo? Yo solo vine a que revisara los papeles, soy el concejal del salón y cómo mi compañera que los necesita ya se retiró del plantel los guardé para no perderlos...- Miré a Brown.- Y disfruté de una grata charla con mi profesor de inglés.-miré al policía.- ¿Eso tiene algo de ilegal?.- lo miraba a los ojos.

Miró a Brown.- Alguien está vendiendo drogas en la zona, en especial a los alumnos.

—Entonces de eso se trata—Pensé y suspiré de alivio.

-Tenemos la orden de revisar el plantel y algunos maestros, en especial a los privilegiados que tienen "oficina".-Miró adentro.- Necesita recoger más seguido, todas sus cosas están tiradas y las plumas en el suelo.- Se acercó a Brown.- Pasaré a inspeccionar la zona.

Brown asintió y los dejó pasar.- Ve a tu clase, Luis.- sonrió.- Te veo después.- susurró y entró con los policías a su oficina.

—Bueno, no creo que Brown venda drogas.— reí y comencé a caminar hacia el salón.

-¡Muchacho!.- gritó una mujer.

Miré atrás y Litsy me saludaba. Quisiera que Mayra estuviera aquí.- ¿Si?

-¿Tambien te da clases el profesor Marco Brown?

-Si,¿Por qué?.

Me miró dudosamente.- ¿Crees que también me haga un examen?.
Fruncí el ceño.- Tienes que hablarlo con el, y que tú concejal realice los papeles.- miré a la segunda planta y noté que una mujer de cabello negro nos observaba, no pude distinguir tan bien su rostro ya que llevaba gafas de sol.

-¡Luis!.- gritó Mayra mientras caminaba junto a las demás. Al mirar a Litsy noté la cara de desagrado por parte de Mayra.

Volví a mirar arriba y ahora la mujer sonreía.-¿Quien es ella?.- pregunté interrumpiendo a Litsy, en realidad no le estaba prestando mucha atención.
Litsy miró también y respondió:

-Bueno, jamás la he visto... Pero por su edad parece ser maestra.

-Tienes razón.- le dije y miré a las demás que ya habían llegado.-¿Qué sucede? Apenas iba a ir con ustedes.

-Luis, tenemos que hablar...- dijo en un tono preocupante,Mayra.

-Soy Listy.- saludó.

-Si te conocemos, querida.- interrumpió Nadia.- Pero lamentablemente nos tenemos que llevar a Luis...

-Oh...Claro.- estaba realmente confundida.- De igual manera ya me tenía que ir.- mentía.

-Oh.- miré a Listy.- Lo siento, pero hablamos luego, ¿si?.- sonreí.

Ella asintió muy sonriente y se marchó.

-¿Qué está pasando?.- pregunté a Nadia.

-Esto es grabe.- interrumpió Mayra, sus ojos se cristalizaron.- Alguien lo sabe.

Fruncí el ceño.-¿Saber qué?.- pregunté y la sujeté del hombro.- ¿Qué sucede?.

Vibró el celular de Mayra.- Debe ser papá.- lo sacó de su mochila y lo desbloqueó.
Era un nuevo mensaje de un usuario desconocido.

Desconocido:

-¿Padre, hijo o hermano? ¿Con cuál te quedas?
-Me da igual, ya me tiré a los tres.

-¡Mierda!.- gritó Mayra después de leer el mensaje, nos lo mostró

-Mayra... Eso es malo.- dije.

-Esto no es gracioso.- interrumpió.- ¡Las únicas personas que lo saben son ustedes!.

-Tranquila.- la interrumpí

-¿En serio me pides que me calme? Luis.- se acercó.- Si esto lo llega a saber mi padre.- rió hipócritamente.- Me matará por algo que ni siquiera hice.

-Si, Mayra.- la interrumpí.- Tranquilízate, no ganarás nada con lloriqueos, vamos al salón y ahí hablamos.- miré a las demás.- Todos.

Tomé mi celular y comencé a escribir un mensaje de texto a Valeria.

Para: Vale:)
Mensaje: Estés haciendo lo que sea, déjalo y ven al salón. Tenemos algo bastante interesante por arreglar.

Bloqueé mi celular y comencé a caminar junto a ellas al salón.-Menuda mierda.- dije.

**********
Ángel.

—Vaya, entonces la maldita tiene un mejor secreto.— reí, pues yo estaba justo al salón siguiente donde estaban y logré escuchar todo.

Sonó mi celular y respondí.

-¿Lo tienes?.

-Uno es mejor qué el otro, pero tengo el de dos perras.- respondí.- No puedo esperar a contartelos

Mr.BDonde viven las historias. Descúbrelo ahora