Miraba mis pies, confirmaba que los dos estuviesen en su lugar. Notaba de reojo que el maestro me miraba en ciertos momentos. La duda lo consumía pero no sabía cómo romper el hielo.
-Gracias.- dije
Me miró y sonrió.- ¿Qué pasó?...
Bajé la cabeza y me sequé las pocas lágrimas que cayeron.- Lo que siempre pasa en mi casa... Pero no quiero hablar de eso, sino tendría que sacar los asientos de su auto.
Rió.- No hay problema...Si algún día quieres contarme está bien...
-Gracias... Pero...Debo haberlo molestado, ¿no? Seguramente usted iba a algún lugar y yo ahí como metiche interrumpiendo.
-Luis, no hay problema, solo iba a casa de mi hermana, vive a unas cuantas cuadras de aquí.
-Vaya, quién lo diría.- sonreí.
-¿Pensabas huir de casa?.- preguntó y me miró por un instante.
- Se escucha mejor "huir" qué "correr" .
-Te echaron de casa.- afirmó.
- Bueno, en realidad es la milésima vez que lo hacen...O por lo menos mi madre.
-¿Qué haces para que hagan eso?
-Dar lo mejor de mi...
-... No te creo.
Lo miré extrañado.- ¿Por qué lo dice?
-Puedes dar más, eres muy fuerte, Luis.- me miró y sonrió.- ¿Te importa si paso a dejar algo en casa de mi hermana?
-¡Oh, no no no!.- interrumpí.- De hecho, ya debería bajarme.
-Oh, Vamos, no te preocupes, todo está bien.
-No dejaré que haga sus asuntos
-No me gusta venir con mi hermana.- interrumpió
-Bueno...entonces, está bien.- miré por la ventana.
Llegamos a una casa muy bonita, estaba pintada de un color blanco con marrón, su césped era verde como Shrek, tenía decoración en sus ventanas: dos grandes mariposa monarca.
-Que hermosa casa.- dije
-Si, me gusta la combinación de esos colores.
-Me resultan muy elegantes
Me miró.- A mí también, por eso me gustan.- abrió su puerta y salió.
Lo miré, se dirigió a la cajuela y con el control del auto la abrió. Bajé y me acerqué a el.- Déjeme ayudarlo.
-Gracias, Luis.- me dió un par de mochilas.
Escuché como la puerta de la casa arrastró al abrirse. Miré y una mujer delgada de cabello castaño salió a saludar.
-¡Katia!.- dijo Brown y se acercó a ella.
Miré la cajuela, ya era todo (el cargaba más cosas).
-Me da mucho gusto que hayas venido.- dijo Katia, miró detrás de él, me miró.- Hola, ¿Eres...?.- alzó una ceja.
Brown me miró.- Es un amigo.
Sonreí.- Soy Luis
-Ya veo.- respondió Katia.- Mucho gusto, Luis
-El gusto es mio....y....¿Donde dejo ésto?.- pregunté bajamente a ambos.
-Uy, lo siento.- interrumpió Katia.- ¿Podrías dejarlo dentro? Hay unos sillones y después un escrito.
-Seguro.- respondí y entré.
Brown de quedó platicando con ella.
Al entrar, la casa aún era más acogedora de lo que me la imaginaba. Los mismos colores, café y blanco, esto hacia que la casa se sintiera...fresca y con paz.
Miré sobre el escritorio la imagen de una niña muy sonriente.- Ja, qué linda niña.- sonreí y dejé las mochilas.
-Luis, ¿te gustaría comer algo?.- preguntó Katia, entraba junto a Brown.
Miré a Brown y fruncí el ceño.- No, gracias.-respondí a Katia.-.I'm fine teacher...
-Yo no he dicho nada.- interrumpió Brown.
Katia lo miró.-¿Sobre?.- me miró
No sabía qué decir .—simplemente di la verdad—. Pensé
- ¿Estás bien?, Luis.- preguntó Katia.
- Vaya, me resulta raro que seas tan acogedora con una persona la cual apenas conoces.- respondí.- Y no lo digo en mal plan, sino que al igual que tú hermano.- miré a Brown.- Me hacen sentir confianza.- sonreí.- Y si, me gustaría y agradecería mucho el aconpañarlos a comer...
-Entonces...Es perfecto.- dijo Katia y caminó a la cocina.
Le conté todo a Katia y a Brown, claro; y después de comer un delicioso arroz blanco con milanesa de pollo y helado napolitano de postre, Brown quiso que salieramos.
-Vaya, cualquier problema, cuenta conmigo, Luis.- sonrió Katia.
-Bueno, creo que ya es hora de irnos.- agregó Brown al levantarse de su lugar.
Me levanté agradecí a Katia por la comida y salí junto a Brown a su auto.
-Luis, ¿Tienes dónde quedarte?
-Profesor.- bajé la cabeza.- Gracias por hacerme compañía, en realidad me sentía muy solo... Tengo amigos y todo eso, pero me sirvió despejarme un poco.
-No hay problema...-Sujetó mi hombro.
-Volveré a mi casa...
-Es una decisión... Pacífica.
-Si... ¿Podria dejarme tomar mis cosas?...
-Vamos, te llevo a casa.- me soltó y subió al coche.
Subí y lo miraba, en verdad es una persona grandiosa.
Llegamos a mi casa y bajé del auto.- Nuevamente, muchas gracias profesor...
-Te veo mañana, Luis.- sonrió y volvió a encender el coche y me miró.- Solo...No hagas caso a todo lo que te digan, sólo tu sabes quién eres y cuánto vales.
Asentí con la cabeza.- Si...
-Pasa buena tarde-noche.-frunció el ceño y rió
-Igualmente
Veía como el auto se alejaba poco a poco, miré la puerta de mi "Casa".- Vamos Luis, tu sabes quién eres.- me dije a mi mismo y toqué a la puerta. Abrió mi madre y preguntó la razón por la cuál había regresado...
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Mr.B
Teen FictionUn secreto puede dañar tanto cómo un golpe, herir cómo un cuchillo o matar como una bala. Depende de cuándo y cómo lo uses. Cada uno tiene un secreto,¿Qué pasaría si son revelados?... ¿Cuantos morirían por mantenerlo? -Pierdeme el respeto. -El... El...
