Esperaba a Brown frente a la estación, miraba de un lado a otro buscando a Ángel, ese puto entrometido no sabe cuando quedarse callado.
Un auto blanco frenó justo frente a mi. Pero nadie bajó, ni siquiera la ventana para preguntar o decir algo.
Simplemente...Estaba ahí, el auto con los vidrios polarizados y las luces altas parando el tráfico sin importarle que alguien pudiera chocarle.
Los claxon sonaban y sonaban, unos cuantos conductores gritaban majaderías, pero al auto blanco no le importaba. Bueno, al chófer .
Finalmente el Mazda6 se acercó lentamente e hizo parpadear las luces alertando al auto blanco. Cómo no hizo caso Brown lo rebasó quedando justo enfrente.
Me acerqué a él y el auto blanco por poco chocaba con Brown por rebasarlo bruscamente. Abrí la puerta y Brown pitó molesto.
Subí y Brown aceleró siguiendo al auto pero nos tocó un rojo y el auto blanco logró escapar.
-Ese auto...Fue algo extraño.- le dije.
-¿Por qué?.- tartamudeó un poco.-¿Te hizo algo?.- me miró.
-No no , solo estuvo frente a mi un largo rato y cuando llegaste se fue.
Frunció el ceño y miró fuera.- Lo que pasó hoy...-Cambió el tema.
-No le he dicho a nadie - interrumpí.-¿Qué pasó con los policías?.
-Bueno.- echó a andar el auto.- No encontraron algún rastro de drogas.
-¿Algún rastro?.- interrumpí.
Comenzó a reír.- Es broma.
Miré al frente y aclaré la garganta.- Brown,lo que hicimos estuvo mal.
-Lo sé, lo sé.- me dijo.- Hay... Trece años de diferencia... No sé en qué pensaba.
-Tranquilo, ni tienes que culparte por todo... Pero creo que será mejor que ya no me traigas más a casa... Tomaré el transporte.
-Oh, vamos.- interrumpió.- No es necesario eso... Simplemente que no se vuelva a repetir...
-No.—Comencé a pensar en las palabras que Nadia había reclamado a Mayra.
"Te convertirías en una puta pedofilia"
Me gusta y mucho, peor no quiero causarle problemas a Brown... No se los merece.-Si haces eso... -lo miré.- Si hacemos eso... No dejaré de pensar en ti y no quiero, se convertirá en algo cotidiano y no quiero.
-...
-¿Está bien?.- pregunté y acomodé mi asiento más atrás.
-Debajo de tu asiento está tu celular, lo apagué por si necesitabas batería luego.- seguía conduciendo.
Miré de un lado a otro, veía los otros conductores que hablaban por teléfono o peleaban con sus esposas. Me desabroché el cinturón y comencé a buscar debajo del asiento. Brown frenó en "seco" y me estrellé contra tablero.
-¡Lo siento!.- gritó mientras reía.- Lo siento, lo siento, lo siento.- su cara están roja.- Es que sino hubiera atropellado al perro.- espejeó.
Me levanté y toqué mi cabeza, me sovaba.-¡Maldito perro!.- grité.
-¿A quién le hablas?.- ligeró su risa.
Lo miré, aún me sovaba.- Al que tiene cuatro patas.- dije.
-¡Ooh!, lo bueno es que yo tengo tres.- me miró y comenzó a reír.
Lo miré morbosamente.- Sucio.
Finalmente llegamos a casa,bueno, a unas calles cerca. Encendí mi celular. En lo que encendía:
-Gracias.- dije.- Y también por no atropellar al perro.
-No hay problema, haces tú tarea.-se estiró y abrió la puerta de mi lado.- Hasta luego.
Miré mis pies, ¿por qué me sentía mal?.- Emmmm... ¿Ya es todo?.
-¿Qué más quieres que diga?
Salí del auto.-Nada.
Miré mi celular y tenía llamadas perdidas, y muchos muchos mensajes de: Isaac, Joel, Mayra, Nadia, Valeria, Grupos familiares, Grupos escolares.-Carajo.
-¿Qué sucede?.- preguntó.
Me asomé dentro del auto.- Tengo muchos mensajes.- en ese momento recibí una llamada de alguien desconocido...
-Contesta.- interrumpió Brown.
-No aparece el número.- le mostré la pantalla.
-Entonces no contestes.
Colgué la llamada y seguido recibí un mensaje.
Desconocido:
"One , two , three"
Si sabes contar, cuenta hasta el trece, trece veces.
En inglés, claro.
-¿Qué mierda?.- pensé en voz alta.
-¿Qué sucede?.- fruncia el ceño.
-Emmm..Nada, no pasa nada.- bloqueé mi celular y lo guardé en el bolsillo.
Volvió a vibrar mi celular.
-Oye, en serio eres muy solicitado.- me dijo mientras encendía el auto, sostuvo el volante y pensó un instante.- Luis...
-¿Si?
Me miró .-Cuidate mucho, por favor.- quitó el freno de mano y comenzó a avanzar.
-Tú también cuídate...- dije a la nada.
Miré mi celular y nuevamente el número desconocido había enviado algo:
Desconocido:
"¿Cuántos policías se necesita para que te atrapen con Brown?
- Ese hijo de puta fue quién mandó a los policías.- dije y apreté el celular.- ¡Estoy seguro que fue Ángel!
-¿Qué hizo Ángel?.- preguntó mi madre.
-¿Qué haces aquí?.- la interrumpí, miré sus manos, cargaba unas bolsas.- ¿Qué compraste?.- la miré.
-Compré la cena.- respondió.- Pero, no has respondido mi pregunta.
-Ah, lo que pasa es que Ángel no ha hecho los trabajos exponer, así que... Lo golpearemos entre todos.- reí y guardé mi celular.
-Están locos.- rió y me dió un las de bolsas.- Ya vámonos a casa.
Asentí y caminé detrás de ella.
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Mr.B
Novela JuvenilUn secreto puede dañar tanto cómo un golpe, herir cómo un cuchillo o matar como una bala. Depende de cuándo y cómo lo uses. Cada uno tiene un secreto,¿Qué pasaría si son revelados?... ¿Cuantos morirían por mantenerlo? -Pierdeme el respeto. -El... El...
