CAPITULO 10

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A media mañana del tercer día de viaje, entraron a una hondonada, Morris actuaba como si buscara algo en particular; un destello atrajo su atención a un punto alto del escarpado

-¡allí! – señaló Gerald con la mirada

- ¡vamos! – Aprobó el capitán – esos son los nuestros

Se dirigieron al lugar al paso de las bestias, en tanto que dé tras unas rocas, aparecían tres hombres llevando por la rienda a sus respectivas monturas. Franklin Morris había tomado la decisión, meses atrás, de poner todos los pájaros en fila de modo que los pudiese atravesar de un solo disparo, por esa causa había viajado a Riverton al día siguiente de la muerte de Anthony y había enviado un telegrama a sus superiores donde, además de la solicitud de ingreso de sus nuevos reclutas, había pedido que le enviasen específicamente a los Rangers que ahora se les unían allí, también había pedido las placas y las armas dando instrucciones para que se las enviaran de inmediato a la cabaña.

-bien – fue el saludo del capitán – así que aquí estaban, me preguntaba donde se habían metido; ellos – dijo señalando a los Donovan – son Jack, Gerald y Max Donovan; Rangers Donovan – ahora los miraba a ellos – son vuestros compañeros, Brian Cook, Billy Harris y James Larson.

Un asentimiento por parte de todos dejó zanjado el asunto de los saludos; los hombres que se unían al grupo, eran tenientes de los Rangers, solicitados de manera especial por Franklin para llevar a cabo una exigente misión de varias etapas; los tres eran hombres jóvenes, bien entrenados, valientes y capaces. Brian Cook, de 30 años, con sus buenos casi seis pies y medio de estatura, solo por una pulgada no los completaba; cabello castaño oscuro, ojos gris metálico y de mirada acerada, nariz recta, labios delgados y firmes, barba de una semana; sostenía firmemente a su montura mientras les echaba un ojo a los nuevos Rangers, a su parecer, viéndolos sobre los caballos, no parecían muy altos, tampoco muy fuertes y mucho menos amables ya que ni siquiera se dignaban a mirarlos; bien, se dijo, él no se iba a poner con contemplaciones, no tenía el genio para lidiar con novatos.

Billy Harris, con una pulgada menos que Brian, pero de la misma edad con solo unos meses de diferencia, cabello un poco más claro, ojos de un color miel bastante claros, parecían felinos; su mirada era alerta e intrépida, su postura un poco cínica, acostumbraba a ser muy observador e inquisitivo, su carácter era más despreocupado, era además, muy seguro de sí mismo; como sus compañeros observó a los nuevos con minuciosidad, no podían confiarle sus vidas a personas incapaces, aunque él no juzgaba a la primera, se aseguraba con cuidado antes de decidir que algo era de alguna forma o no; pudo percibir cierto nerviosismo en aquellos y decidió que sería mejor observarlos cuidadosamente sobre la marcha.

Por su parte James Larson, el más joven de los tres, aunque solo por un año; cabello claro, ojos de un azul profundo, barba de varios días, con seis pies y un tercio de estatura, ancho de hombros y de estrechas caderas, expresión divertida en el rostro, pero con una fría tranquilidad, cuando de enfrentar enemigos se trataba, poseía un gran carisma, se le facilitaba entablar amistad cuando se podía dar ese lujo; Larson era alguien en quien Cook y Harris confiaban a ojos cerrados, era leal, divertido y buen oyente al igual que un buen conversador cuando era necesario; no se detuvo demasiado en los nuevos, ya que si estaban allí era debido a que su capitán los consideraba adecuados para el trabajo, ya tendría tiempo de comprobarlo.

-capitán, según las indicaciones que nos dio, estuvimos indagando en varios lugares, tenemos algunos datos pero temo que no sean de mucha ayuda, aunque usted debe ser quien juzgue eso

-pues empezad a hablar ¿Qué es lo que sabéis? – Indagó Morris – sea lo que sea veremos que provecho le sacamos

- de la banda de Robert Benson – empezó Billy Harris – la última noticia que se tuvo, fue que volvieron a asaltar una caravana en el camino a Monument Spring, después de eso, volvieron a desaparecer

PREPARADAS PARA MORIRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora