CAPITULO 36

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El gran día, finalmente había llegado, era domingo y en el rancho Las Potrancas, la actividad bullía por todas partes; las reparaciones casi habían terminado pero por ese día no se llevaban a cabo; todo estaba siendo preparado para una boda múltiple; se habían hecho más mesas de troncos con sus bancas en el patio; se habían puesto flores y también se había construido una bonita glorieta bajo la cual estaría el reverendo frente a los novios.

En el interior, en la cocina, las mujeres se apresuraban a tener todo listo ya que se haría una gran barbacoa para celebrar el importante evento.

Cada una de las futuras esposas, a esa hora, se encontraba en su habitación arreglándose.

Jackelinne, permanecía en la tina con los ojos cerrados, pensando en todo lo sucedido en los últimos días; había transcurrido un mes desde que Brian le propusiera matrimonio; ya estaba completamente restablecida gracias a los cuidados y a los mimos; el reverendo había ido al día siguiente de la propuesta y había hablado con todos, había puesto la fecha de la boda para ese día, no antes como todos hubieran querido, y desde luego, ellos habían tenido que aceptarlo; al reverendo no le hizo mucha gracia que todos vivieran bajo el mismo techo, pero Morris alegó que ellas eran señoritas decentes y bien educadas y que estaban bajo su cuidado; también que los Rangers Cook, Harris y Larson, dormían en las barracas junto con el resto de hombres que trabajaban allí. En fin que al menos dos de ellos, se habían estado colando algunas veces, hasta la llegada de sus tíos, ocho días antes.

Jackelinne sonreía mientras se pasaba la esponja por el cuello y las imágenes de su siguiente vez en brazos de Brian volvían a su mente; fue el siguiente domingo, varios días después de que él le propusiera matrimonio, la noche había hecho su aparición; después de la cena ella quiso salir a caminar un rato para disfrutar el aire fresco del crepúsculo, Brian por supuesto, se había ofrecido a acompañarla; después de media hora de paseo, ella quiso regresar a la casa

-¿tan pronto? – Le había preguntado Brian – aun no quiero separarme de ti

- ¿Qué quieres hacer? – le preguntó ella

- cerca de aquí, cruza un riacho de aguas claras ¿quieres caminar otro poco?

- ¿estás seguro? Mira que ya está oscuro

- yo te cuido, ven vamos

Ella accedió y tomados de la mano apresuraron el paso hasta llegar al arroyo; una vez allí y como quien no quería esperar, Brian la asaltó a besos

-¿te atreves a entrar en el agua conmigo? – La había retado él – no pasará nada malo, lo prometo

- tendría que sacarme toda la ropa y... ¡oh! Es eso lo que tú quieres

- ¿tú no?

Estaban tan cerca el uno del otro, que podían ver la necesidad en sus ojos; una vez más, los besos de él le ayudaron a desinhibirse.

Jackelinne lograba sonrojarse por los recuerdos y sonreía tímidamente, aunque estuviera sola en el cuarto; su futuro esposo era un hombre muy apasionado y a ella, por supuesto, eso le agradaba mucho; particularmente porque ella se había descubierto tan apasionada como él; después de esa noche Brian había ido varias veces más a su habitación y no precisamente a dormir. Pero eso cambio tan pronto llegaron Arthur y Josephine; ellos, como si sospecharan algo, se adueñaron de la situación manteniéndolas a las tres, lejos de sus prometidos, hasta el día de la boda; acostumbraban a acostarse tarde y levantarse muy temprano y por si fuera poco, eran de sueño ligero. Hicieron que sus sobrinas se pasaran a los cuartos de arriba y ellos ocuparon el que fuera de Anthony; así las tenían lo suficientemente cerca.

-a partir de hoy, nadie me alejará de Brian – dijo suspirando mientras se paraba frente a la cama para observar su vestido

A su mente vino también la conversación que ella y sus hermanas sostuvieron con el capitán Morris la misma noche en que ella despertó de la inconciencia; después de que Brian la trajera en brazos hasta la habitación. Les había contado que Perkins fue enviado a una lejana prisión con varios de sus hombres; también les dijo que el dinero que el ranchero llevaba sobre él, había sido retenido por la justicia, pero que Sheldon le había asignado a ella una importante suma por los males sufridos a manos de ese loco.

PREPARADAS PARA MORIRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora