CAPITULO 26

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-id directamente al rancho y llevad vuestra presa – les dijo Morris a las hermanas, días después cuando llegaron a las afueras de Riverton – os alcanzaré más tarde, he de llevar a este pájaro con el sheriff para que lo ponga en la cárcel en tanto que es enviado a pagar condena – señalaba al compañero de Pedreros – preparaos porque recibiréis muchas visitas hoy

Las muchachas condujeron a un muy curioso Pedreros, que no dejaba de ver en todas las direcciones, como si no entendiera donde estaba o porque estaba en ese lugar en especial. Cuando llegaron a Las Potrancas, Blanco y Alaana salieron a recibirles, Jeff se les unió en pocos minutos

- ¿este es uno de ellos? – Preguntó Blanco después de una leve inclinación a manera de saludo – ¿los demás?

- luego te contaremos – respondió Jack con su acento grave – encargaos de él y vigiladlo, nosotros nos vamos; las hijas del capitán vendrán luego

- Alaana – dijo Blanco para continuar con el subterfugio – acompaña a los Rangers, sería bueno que saludaran a la invitada de las señoritas que llegó hace varios días

Mientras que Jeff y Blanco, se retiraban llevándose a un aterrado Francisco, que ya había reconocido el lugar donde se encontraba y sudaba a cantaros debido a los nervios; los Donovan fueron directamente a lavarse antes de hacer cualquier otra cosa o tan siquiera pensar en ver a alguien; más tarde, ya como las jóvenes hermanas Allegry, se presentaron en el salón comedor en busca de su invitada.

- aun no entiendo de que invitada hablaba Blanco – comentó Geraldine

- tampoco yo – apoyó Maxinne

- es una sorpresa – confesó Jackelinne – siento no haberos consultado, pero yo misma lo olvidé por unos días

Como no encontraron a nadie en el salón, fueron a la cocina, allí tan solo estaba Alaana

- ¿Dónde está la invitada? – quiso saber Jackelinne

- fue al patio, quería ver quién era el prisionero

- ¿podrías por favor ir a buscarla Alaana?

- esperen en el salón mis niñas, iré inmediatamente por ella

Las jóvenes se retiraron a esperar y la mujer nativa salió a cumplir con lo pedido, minutos después, entró en el salón seguida por otra persona

- ¡vaya! Debí imaginarlo – dijo Geraldine yendo hacia la invitada con los brazos abiertos

- ¡qué bueno que hayas venido! – Saludó Maxinne alegre – esto sí que es una sorpresa agradable

- sabía que a mis hermanas les agradaría que vinieras – dijo sonriente Jackelinne

Todas cuatro se fundieron en un caluroso abrazo, luego se sentaron para poder conversar en tanto que Alaana les servía unas bebidas

- debéis contarnos alguna de las dos como es que has llegado aquí, incluso antes que nosotras – exigió Maxinne

- eso será sencillo, cuando estuvisteis allá y compartí tiempo con vosotras, conociéndoos un poco; me sentí realmente feliz después de mucho tiempo, os considero mis amigas; cuando os marchasteis, volví a estar sola, más sola que nunca, y luego recibí la carta, vuestra hermana se había percatado de mi soledad allí y me invitó a venir, de eso ya hace algún tiempo, organicé las cosas por allí, esperé daros el tiempo suficiente para que estuvierais de regreso, y pues...

- aquí estás – finalizó Jackelinne por ella

- mmm, todo eso está muy bien, eres bienvenida, de verdad estoy muy feliz de que estés aquí, pero me asalta una duda – indagó Geraldine sonriéndole con malicia – ¿estás segura de que no hay algo más?

PREPARADAS PARA MORIRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora