CAPITULO 28

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-¡niña Jacy! – entró corriendo Alaana a la cocina, donde Jackelinne preparaba la comida

- ¿Qué pasa Alaana? Hacía tiempo nadie me llamaba así – dijo soñadora – solo lo hacían Maxinne cuando chica y mamá cuando me hablaba con ternura

- ¡es ese hombre otra vez! – dijo la mujer interrumpiendo sus recuerdos

- ¿de qué hombre hablas?

- de ese que vino hace un tiempo, cuando ustedes no llegaban; es muy malo ¿es que mi Blanco no les había dicho?

- no, y no entiendo de quien hablas, vamos a ver

Salió Jackelinne seguida de Alaana; Geraldine y Maxinne se le unieron al igual que Sandy ya que todas estaban en el comedor. Afuera se encontraron a un hombre alto de apariencia fuerte, porte elegante como de cuarenta y cinco años, guapo y a primera vista arrogante; se hacía acompañar por un grupo de 12 vaqueros. El hombre se sacó el sombrero y se les acercó

- ¡veo que ya están aquí! Son las herederas, es decir las dueñas, con quienes tengo que hablar; pero me habían dicho que eran tres ¿Quiénes son las señoritas Allegry?

- eso depende – respondió seria Geraldine – ¿Quién las busca?

- mi nombre – dijo el hombre altivo – es Daniel Perkins y soy su vecino; hice algunos negocios con su padre

- no sabemos que negocios fueron esos señor Perkins, pero como debe saber usted, él está muerto – dijo Jackelinne

- si desde luego que lo sé, es más, ya va a ser un año de eso y en verdad lo lamento mucho pero ya esperé lo suficiente y el plazo está por llegar a su fin, y...

- ¿el plazo? – Interrumpió Geraldine cada vez más impaciente – ¿Qué plazo?

- verán señoritas; yo le presté al capitán Allegry una suma considerable y él puso como prenda de garantía lo que queda de este rancho

- ¿Qué? – Geraldine estaba estupefacta

- ¿Cómo? – exclamó Maxinne casi al mismo tiempo abanicándose con la mano, Jackelinne en cambio mantuvo su aplomo

- el plazo – continuó el hombre como si no lo hubieran interrumpido – vence realmente en ocho días; espero que tengan el dinero para entonces, lamentaría mucho tener que sacarlas de su casa; aunque... tal vez podríamos encontrar otra solución – agregó viéndolas con descaro – eso ya lo veremos – subió a su caballo, se puso el sombrero y tocando el ala de este, añadió – señoritas, ha sido un placer

Emprendió el galope y abandonó la propiedad seguido por sus vaqueros. Las muchachas lo vieron alejarse sin todavía entender bien lo que ocurría.

- ¿Qué vamos a hacer? – preguntó Geraldine claramente disgustada

- por ahora, calmarnos; debemos verificar la información y después hablaremos con el capitán – respondió Jackelinne

- él está en el pueblo con el sheriff Sheldon; creo que se están poniendo de acuerdo para ir a llevar al otro prisionero a una cárcel oficial – habló una vez más Geraldine

- eso será mañana, el volverá aquí hoy – apuntó Maxinne

- vamos adentro, debemos revisar cada papel que nos parezca o no importante

Así lo hicieron; las hermanas con la ayuda de Sandy, buscaban minuciosamente, en tanto que Alaana terminaba la comida; comieron en silencio, pensando en cada posibilidad; al terminar, reanudaron la tarea.

Cuando Franklin Morris llegó a la casa un poco más tarde, las tres hermanas lo abordaron y lo condujeron al salón; allí no tenían a nadie más y sabían que podían contar con él

PREPARADAS PARA MORIRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora