CAPITULO 12

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Maxinne abordó a Geraldine tan pronto cerró la puerta, la tomó de la mano y prácticamente, la arrastró a la habitación

-¡te vi! – acusó

- ¿me viste? – Preguntó intentando hacer creer que no entendía - ¿de que estas hablando? No entiendo de qué hablas

- no finjas conmigo, sabes lo curiosa que soy, te vi salir, fui a la ventana y en las sombras hablabas con un hombre

- ssshhh, no hables tan fuerte – pidió Geraldine, sabiendo que su hermana no cedería – prometo que te lo contaré todo más adelante, pero tienes que prometerme que no le dirás nada a Jacky

- está bien – aceptó Maxinne de no muy buena gana - ¿pero porque no me cuentas ahora?

- porque no estoy segura de que esté bien lo que estoy haciendo, tal vez sea peligroso

- bueno – se rindió Maxinne – esperaré; por otro lado, quiero hablar contigo de otro tema ¿Qué te parecen nuestros compañeros Rangers?

- me agradan, si

- ¿nada más?

- bueno, todos son bastante atractivos – uno más que los otros, pensó – también son muy varoniles

- sí que lo son – Maxinne hizo una pausa – dime ¿te gusta alguno en especial?

- mmm, puede ser ¿y a ti?

- ¡oh vamos Geraldine! La cayada es Jacky, justo hoy que podemos hablar, has decidido ser reservada – realmente no estaba enojada, suspiró resignada – la verdad es que Brian me parece tan enigmático y tan, no sé cómo explicarlo, tan arrollador, aunque parece que no tiene muy buen carácter; tal vez prefiero a Larson, es mucho más tranquilo y a mi parecer mucho más atractivo

- tal vez tengas razón en poner tus ojos en Larson; hoy, cuando fuimos a ver a Benson, me fijé en que Brian no le quitaba los ojos de encima a Jackelinne.

Las llamaron a la cena y tuvieron que dar el tema por concluido.

Morris había llegado; se había bañado y afeitado; Sandy lucía una sonrisa en sus labios que hacía que por momentos las hermanas Allegry pensaran seriamente en dejarlos solos; al final, la cena terminó sin ninguna novedad, el capitán se retiró después de charlar un poco y ellas fueron a descansar.

Antes de que el día estuviera demasiado claro, tres Rangers abandonaban la casa de Sandy Summers por la puerta de atrás, tomando rumbo a las montañas para poder rodear el pueblo y regresar por el lado norte tal como les ordenara su capitán, llevaron sus caballos lo más lejos que pudieron calculando bien el tiempo e intentando que lucieran cansados tanto ellas como los animales.

Al entrar, fueron por la calle principal una vez más rumbo a la oficina del sheriff, una vez allí, se reunieron con el capitán, intercambiaron unas palabras con él, y después todos salieron en dirección a la plaza del pueblo para presenciar la ejecución, lo que era para el pueblo todo un acontecimiento, a juzgar por lo que se veía, ¡todos estaban allí!

Sin proponérselo, Jack pasó muy cerca de Brian para ir a un mejor lugar entre los reunidos; Brian percibió el aroma a flores y se le quedó viendo sin entender muy bien, luego pensó que quizás alguna mujer había pasado a su espalda y había confundido el origen del aroma.

El sheriff leyó la sentencia y el verdugo cubrió la cabeza con la capucha y puso la soga en el cuello de los forajidos; cuando la trampilla cayó se escuchó el murmullo general, luego se hizo un silencio sepulcral, los cuerpos oscilaron y se sacudieron en la agonía de la muerte; los gemidos que brotaron de las gargantas de los condenados hicieron que los vellos del cuerpo de las hermanas Allegry se erizaran; segundos después la quietud, absoluta y mortal quietud, estaban muertos.

PREPARADAS PARA MORIRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora