El rancho de John Montgomery estaba a no más de 8 millas del pueblo, el sheriff recogió a Jackelinne en un carromato frente a su hotel a las 9 de la mañana, la ayudó a subir al pescante y luego él se acomodó a su lado y partieron.
Una vez más, desde la ventana, Cook los veía alejarse y se preocupó seriamente de lo que sentía; la noche anterior, al final no había cenado, solo se había terminado la botella para después quedarse dormido pensando en ella, soñando con ella. Ahora se preguntaba de qué manera actuar, se cuestionaba seriamente su comportamiento; la amaba pero la estaba alejando, enviándola directamente a los brazos de otro.
-esto está mal Cook, muy mal – se dijo y pensó que se le estaba haciendo un hábito hablar solo
Palmer y Jackelinne arribaron al rancho de Montgomery una hora después de abandonar Jackson; una vez más, la buena disposición de Palmer se hacía presente, bajó del pescante y fue en ayuda de ella, la tomó con cuidado por la cintura y la puso en el suelo. Se aproximaron a la casa principal donde estaba un hombre sentado afuera en una muy cómoda silla, a su lado descansaba un palo con unos trapos que debía servir de soporte para poder caminar, ya que a aquel le faltaba una pierna
-sheriff Palmer - rugió el hombre – bienvenido a mi rancho, hace tiempo que no venía usted por aquí
- buenos días John – respondió sonriente Erick – no había tenido ocasión
- ¿y ahora la tiene? – Preguntó el hombre, luego fijó su atención en la joven – veo que viene usted en muy buena compañía, sheriff
- John, le presento a la señorita Jackelinne Allegry
- tanto gusto señorita, perdone que no me ponga de pie como merece conocer a tan bella dama, pero ya ve
- ¡oh! Pierda cuidado señor Montgomery; así está bien, también es un gusto verle
- ¿y que los trae por mis tierras?
- de hecho señor Montgomery – respondió Jackelinne – estamos aquí porque necesitaba verle, ¿puedo hablar a solas con usted?
- ya escuchó sheriff, vaya adentro y sírvase una copa y busque a Mary que debe estar en la cocina y dígale que mande una bebida para la señorita
- verá señor Montgomery – dijo ella cuando el sheriff se hubo alejado – realmente estoy aquí en busca de su hermano, es a causa de mi madre; ella murió recientemente haciéndome prometer que lo buscaría; ellos se conocieron hace como diez años en Riverton
- ¿a cuál de ellos busca señorita? – Dijo el anciano – porque ha de saber que tengo tres. ¿Ha dicho Riverton? Entonces tal vez se está refiriendo a Gilles – hizo otra pausa para reflexionar – no señorita, alguien tan bella como usted no debe buscar a ese granuja
- señor Montgomery, sí es a Gilles a quien me refiero, por favor, se lo imploro, no podré estar tranquila si no cumplo la última voluntad de mi pobre madre moribunda; no podría vivir con eso – a ella no le fue difícil dejar ver dolor en sus ojos, de todas maneras lo sentía recordando a su madre
- hace diez años – John se tornó reflexivo, con la mirada perdida – Gilles andaba por ahí haciendo estupideces con otro bastardo, casi tan infame como él; si no es que peor – la melancolía en la voz del hombre fue notoria – era un mexicano de nombre Francisco Pedreros – Jackelinne hundió los dedos con fuerza en la bolsa que tenía entre ellos, hizo su mejor esfuerzo para no interrumpir las ensoñaciones del anciano – ese malnacido; menos mal que regresó a su tierra, a San Pedro, muy cerca de la frontera; parece que le vende armas a cuanta sabandija se deja caer por allí, eso fue lo que dijo Gilles – pareció como que volvía en si – pero usted no preguntó por el amigo de mi hermano; no señorita; no estoy seguro de que decirle, sea lo más correcto
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PREPARADAS PARA MORIR
RomansEN EL LEJANO OESTE AMERICANO, UNA BUENA FAMILIA ES MARCADA POR UN VIOLENTO SUCESO. (1875-1885) LUEGO DE SER TESTIGOS DE LA VEJACIÓN Y POSTERIOR ASESINATO DE SU JOVEN MADRE; LAS HERMANAS ALLEGRY SE VEN ALEJADAS POR SU PADRE DE SU CASA Y DE SU TIERRA...
