CAPITULO 22

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Brian Cook y Billy Harris, llegaron a la frontera después de varios días de viaje; habían logrado un aspecto algo abandonado, barba crecida, un poco de suciedad encima y descuido en su vestuario; Brian lucía su ceño fruncido y Harris su aire misterioso, para acentuar mejor su papel de hombres fuera de la ley. Era tarde cuando entraron en San Pedro, las calles polvorientas y pedregosas, las casas blanquecinas; muy poco movimiento a esa hora, le daban al pueblo un aspecto antiguo y algo fantasmal, más bien lóbrego; de alguna que otra cantina u otro tipo de establecimiento abierto, salía una luz mortecina que delataba la vida en el lugar.

Entraron en una fonda y pidieron cerveza y algo de comer

-¿del otro lado? – preguntó un hombre moreno, del otro lado del mostrador al servirles la cerveza, ellos solo lo vieron y como si no le hubieran comprendido lo ignoraron – Casilda les traerá la comida, siéntense

Cuando tuvieron la comida frente a ellos, se tomaron su tiempo para saborearla, en especial Harris que cerraba los ojos con evidente placer

-¡es simplemente exquisita! – Dijo complacido – me recuerda mi casa, siempre he amado una buena comida ¿puedes imaginarte una tortilla como esta, frita, con queso americano derretido y chile picante? Sería una delicia

- sí, estaría bien si a alguien de por aquí se le ocurriera algo como eso ¿no? A ti te gustaría vivir para verlo – Cook parecía disfrutar del buen comer de su amigo

Terminaron su comida, se levantaron y pagaron, el hombre les recibió el dinero, refunfuñando algo sobre los forasteros que no faltaban en busca de problemas; ellos salieron de allí sin darle mayor importancia, anduvieron por las calles hasta que encontraron un particular establecimiento, que a juzgar por su nombre pertenecía a alguien proveniente de la Unión, lo que no era extraño, por supuesto. Entraron y fueron recibidos por una sonriente muchacha que los condujo a una mesa para atenderlos, ellos se quedaron a la espera y después de la joven irse una exuberante mujer con muchas ínfulas se les acercó contoneándose con algo de exageración

-¿Qué trae a dos guapos extranjeros a este rinconcito del mundo? Mi pequeño rinconcito del mundo, para ser exactos

- ¿se puede beber aquí? – preguntó Harris

- claro que se puede – respondió zalamera, poniéndole una mano sobre el brazo a Cook – beber, comer y gozar; en particular gozar; vamos, los acompañaré a una mesa más confortable. Los llevo a una apartada y en penumbra y se retiró lentamente sin dejar de ver a Cook

- parece que has conseguido una asidua admiradora – se burló Harris

- ¡Mi Dios Billy! no te burles que esto es en serio, tal vez deberíamos salir de aquí

- ¿huir? – Se rió divertido – ¡vamos! No es para tanto; solo es una más, en tu larga lista de admiradoras

Llegaron dos muchachas con bebidas y se sentaron con ellos; los Rangers para no levantar sospechas les siguieron el juego con cautela; la dueña volvió minutos después y a una seña suya la chica que acompañaba a Cook, se levantó y se fue

-y bien chicos ¿Cómo la estáis pasando, estáis conformes con la atención?

- si señora, todo es muy agradable – Harris seguía siendo el de las respuestas

- soy Serena, no me llames señora muchacho – respondió ella – me haces sentir vieja, y no lo soy; ¿y tú guapo? – Volvía a la carga sobre Brian – ¿Cómo la estás pasando? ¿Te sientes bien atendido o deseas algo más?

- estoy bien, gracias – respondió él escuetamente – pero si, Serena, necesitamos algo más y tal vez, tú puedas ayudarnos

- solo dime de que se trata y Serena lo tendrá para ti enseguida cariño

PREPARADAS PARA MORIRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora