CAPITULO 31

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El día lucia plomizo, con amenazas de lluvia; las hermanas Allegry, transformadas nuevamente en los hermanos Donovan, se apresuraban a dar un rodeo para llegar al lugar de los eventos. El sheriff Sheldon había acondicionado un lugar en las afueras del pueblo; allí se habían reunido casi todos los habitantes del sector y sus alrededores. En los días anteriores a Riverton habían arribado, muchos hombres de diferentes lugares, y aún de otros condados a donde había llegado la información sobre el evento, en fin que se habían presentado cerca de un par de centenas de competidores y otras personas que solo iban como espectadores.

Los Donovan caminaban por entre los presentes, confiados, iban al lugar donde se efectuaría el primer evento de tiro con rifle; cuando se acercaban, de repente vieron las espaldas de tres hombres, que de inmediato supieron de quienes se trataba, se quedaron paradas sin poder moverse por unos segundos; Brian Cook, Billy Harris y James Larson, se volvieron a un mismo tiempo al sentirse observados, de inmediato sus miradas se encontraron con las asombradas e interrogantes de aquellos tres muchachos que tan bien conocían; el hechizo no duró el tiempo suficiente como para que fueran descubiertos ya que Morris se interpuso entre ellos para que reaccionaran; los tres hombres volvieron a su posición anterior de inmediato y las chicas en su apariencia masculina supieron guardar las distancias; se alejaron en busca de un lugar donde poder contemplar la competencia, cada una sumida en pensamientos contradictorios e interrogantes. ¡Por supuesto! Al poco tiempo de estar allí, vieron que, como era de esperarse, los Rangers se encontraban presentes para participar; en ese momento lo hacía Harris, dejando claro desde la primera ronda que él era contundente con un rifle en la mano.

Para cuando ya solo estaban los mejores en la competencia, la distancia ahora era superior a 500 yardas, una vez más era el turno de Harris, levantó el rifle, apuntó; pero antes del disparo, buscó con su mirada entre los presentes hasta encontrarse con los ojos que lo trasnochaban, que desde luego estaban fijos en él, eso fue suficiente, disparó y dio en el blanco; pasaron los demás participantes que faltaban y al final, sin muchos inconvenientes Billy Harris se alzó con el premio, había sido el indiscutible vencedor.

El siguiente evento a pesar de no ser muy común, salvo por los indios y algunos mestizos que lo practicaban, más que todo en la cacería; contaba con una buena cantidad de participantes; era el tiro con arco, cada participante debía tirar a tres lonas pintadas con un círculo rojo en el centro y uno blanco que lo rodeaba; cada una de aquellas lonas estaba un poco más lejos la una de la otra; Max Donovan iba de décimo quinto, así que tenía que esperar

-competirás con indios Maxi, creo que son muy buenos; tan solo hay unos cuantos blancos – comentó Gerald en voz baja

- no creo que esos meses en las altas montañas escocesas, hayan sido en vano, si hasta casi superó a su maestro – dijo Jackelinne

- podré con ellos – aseguró Maxinne

- sé que lo harás, el reto lo hace más interesante ¿no te parece? – Gerald opinó sonriendo

Dio comienzo la competencia de arco, Max observaba a sus más fuertes rivales; sin habérselo esperado, era uno de los eventos más vistosos de la jornada, desde los primeros competidores, quedó claro que no iba a ser nada fácil, los nativos y los mestizos, eran rápidos y certeros, pero Max no se amilanaba, tan solo competían tres blancos además de ella, cerró los ojos un momento buscando paz y concentración un poco antes de que le llegara el turno, y entonces alguien se paró a su lado y todo su cuerpo se puso alerta

-¡sé que ganarás! ¡Eres... el mejor, lo he visto! – dijo Larson en un susurro

- gracias, ahora si estoy preparada, tengo todo lo que necesito – contestó sonriente también en voz baja

PREPARADAS PARA MORIRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora