CAPITULO 30

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Los días transcurrían sin novedad; las hermanas entrenaban a conciencia para mejorar su opción de ganar. Deseaban sobre todo, conservar lo que fuera propiedad de sus padres, y antes, de sus abuelos maternos.

Daniel Perkins arrogante y confiado, no había vuelto a asomar las narices por allí, esperando el momento definitivo para adueñarse de todo, y además tener una joven y hermosa esposa.

Franklin Morris se mantenía yendo y viniendo del pueblo con prudencia, verificaba que todo marchara bien y estaba pendiente de la llegada de sus mejores cartas en ese juego.

-ya hay varios participantes inscritos para cada uno de los diferentes eventos, y aunque no lo creas – le decía una tarde el sheriff poniéndolo al tanto, cuando aún faltaban siete días para el tan esperado certamen – el evento de tiro con arco se mantiene con buenos elementos, en ese y otro par de eventos, ya se superó casi por el doble lo del premio

- no sabes cuánto me alegran estas noticias, sheriff, es un verdadero alivio

- ya sé que no contaba con esto capitán, pero... recibí por la inscripción de varios nativos, cinco caballos de buen ver

- pues no, no entraba dentro de mis planes – dijo Morris reflexivo – pero no son un mal negocio; al contrario, sirven para ayudar con la restauración del rancho

- eso pensé. Por cierto capitán, ayer llegaron tres forasteros que vinieron a verme y preguntaron por ti, están hospedados en el hotel; me pidieron que te avisara en cuanto te viera

- voy ahora mismo, creo saber de quienes se trata

- probablemente estén aquí para participar en los eventos; sabes que eso es otra cosa buena, la gente está feliz por el certamen, en particular los que tienen algún tipo de negocio, los forasteros deben invertir en esos lugares

- es una buena noticia sheriff; nos vemos después, he de ir hasta el hotel antes de regresar al rancho

Salió para ir a comprobar sus cartas; en el hotel preguntó directamente por Brian Cook, cuando le indicaron la habitación fue hacia allí sin demora

-¿Dónde están los otros? – dijo después de un asentimiento a manera de saludo, entrando en la habitación

- ya se los busco capitán – salió y en un par de minutos estuvo de regreso seguido de sus dos compañeros

- bueno capitán, aquí nos tiene, como se nos ordenó, a petición suya según nos informaron – dijo Harris

- a petición mía – repitió Morris – ¿Cuándo entonces, si puede saberse pensabais venir?

- capitán nos habían enviado de regreso a la frontera a buscar a unos cuatreros, íbamos a salir de Austin cuando nos detuvieron con el cambio de ordenes – fue la explicación de Cook – yo pensaba al volver pedir mi retiro de los Rangers

- yo había pedido el permiso para venir, pero me lo negaron – se justificó Larson

- y yo particularmente, le estoy agradecido por habernos ayudado – dijo Harris imperturbable – si no nos hubiera solicitado, hubieran sido como dos meses más de ausencia

- bueno – suavizó Morris su expresión – lo importante es que ya estáis aquí... verán, os hice venir porque las hermanas Allegry tienen problemas

- ¿Qué tipo de problemas? – el tempestuoso Cook soltó sin demora

- es largo de explicar pero les diré lo necesario; el capitán Anthony, vendió casi todas las tierras del rancho, el ganado y los caballos; solo le quedan algunas tierras aledañas a la casa. Pero ahora se ha presentado un vecino al que Anthony le debía una buena suma, él está exigiendo el pago inmediato o a cambio... – hizo una prolongada pausa mientras los estudiaba – quiere que, o le den el dinero o que una de ellas se convierta en su esposa

PREPARADAS PARA MORIRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora