Si creía que “él te extraño” de hace un rato había sido mágico estaba muy equivocada, pues el resto de mi día iba a ser más mágico que lo anterior pero a la vez tan desgarrador.
Al finalizar la clase, me levante muy apenada por la mentira que le había dicho a Kendall y mi intención fue salir disparada de ahí solo que algo o más bien alguien me lo impidió, gire mi cabeza en dirección a la persona que sujetaba mi muñeca firme pero a la vez dulcemente y al ver ahí a Kendall sosteniéndome para que no me marchara mi cuerpo estaba haciendo un intento para que el aire regresará a mis pulmones.- espera- me dijo dulcemente.
-pasa algo- le pregunte interesada.
- no, nada es solo que me preguntaba si te gustaría almorzar con migo hoy-me miro insistente y ansioso de mi respuesta.
-claro me encantaría- le dije tratando de no gritar de felicidad.
-pues vamos-me tomo de la mano y caminamos hasta la cafetería, compramos nuestros almuerzos y nos dirigimos al patio de la universidad. Mi corazón amenazaba con salirse de mi pecho cada que latía. Después de la caminata por el patio buscando un lugar donde sentarnos encontramos un árbol muy grande con un tronco muy grueso que nos hacia una muy buena sombra, decidimos sentarnos ahí.
- y bien hablemos- me dijo Kendall sonriente esperando mi respuesta. Reí.
- Esta bien ¿De qué quieres hablar?- le pregunte curiosa.
-Pues me gustaría conocernos más, se ve que eres una chica muy amable y simpática, además eres la única de la universidad a quien le hablo- rio.- A gracias- definitivamente no sabía que decir, lo único que si sabía era que me había sonrojado cuando dijo que yo era simpática y amable. Una fiesta eufórica se celebraba en mi interior.
-¿No hablas mucho cierto?
-Pues la verdad no tengo nada interesante que contar y eres un completo desconocido así que no lo sé es complicado- le dije y me miro indignado.
-Así que ahora soy un desconocido, en ese caso jamás te hubiera ayudado a levantarte.
-No Kendall, a eso no me refería lo que pasa es que solo hemos hablado como tres veces y yo no sé, mira me agradas pero como voy a confiarle mi vida a alguien con quien solo he hablado tres veces.
-Mira en primera no me estas confiando tu vida en segundo tienes que saber que no soy ningún secuestrador y en tercera para eso es esta platica.
- Lo siento estoy un poco paranoica.- le dije llevándome una mano a la cara para esconder mis mejillas teñidas de un color rojo vivo.
-Ya vi- dijo riendo-. Pero no te preocupes ya verás que terminaremos siendo los mejores amigos y podremos contarnos hasta que ropa interior traemos puesta- me dijo riendo a carcajadas.
- Si yo diría que mejor eso nunca- le dije verdaderamente sonrojada por su ultimo comentario, después el esbozo una linda sonrisa y se echó a reír un buen rato dejándose caer hasta rodar un buen rato por el verde pasto sobre el que estábamos sentados. Hubo un silencio incomodo de mi parte mientras me deleitaba con la hermosa risa sonora de Kendall pero a la vez me entristecía que se estuviera burlando de mí. Paro de reír y me miro regalándome una hermosa sonrisa que acompañaba a los hoyuelos de sus mejillas que yo tanto amaba y que me derretían en menos de un milisegundo. Después dijo.
- Bueno linda, ya no tengo clases hasta mañana… así que me voy, nos vemos mañana Anne- se despidió de mi con un beso en la mejilla, se paró y luego empezó a caminar lentamente hacia la salida de la universidad, podía ver un Kendall cada vez más pequeño y su silueta desapareciendo por entre los arboles de la universidad. Suspire.
Después de mi almuerzo con Kendall me encamine hacia el área de los salones ya que yo si tenía clase aun.
El día paso lentamente y al llegar a mi casa lo único que hice fue tirarme en la cama a dormir, estaba agotada y destrozada. Kendall quería solo amistad y yo obvio quería más que una simple amistad con él, lo quería todo, quería que me amara como yo lo hacía con él y me destrozaba que el solo quisiera una simple amistad. Me sentía furiosa conmigo misma, ¿Por qué solo a mí se me ocurría enamorarme de alguien que solo buscaba mi amistad?, definitivamente iba a terminar muriendo sola con un montón de gatos ¡y por mí misma culpa!
