29 - De la amistad al amor.

585 26 6
                                        

 ¡Lo sé!, tarde milenios para subir el último capitulo junto con el corto epílogo, pero aun así gracias por haber estado leyendo la novela, sé que no tuve muchos lectores, pero los que tuve fueron fieles.

Me gustaría dedicarle este capítulo a una gran amiga mía que en verdad aprecio mucho por siempre haberme estado apoyando y presionando para subir los capítulos :p 

Gracias por tu apoyo y por tus presiones. 

Y por último me gustaría que escucharan la canción de " why don't you love me" de Demi Lovato, les juro que vale la pena escucharla por si se sienten identificados o algo, además queda perfecta con la novela.

De nuevo gracias :)

Corrí y corrí lo más rápido que podía, mis pies estaban tan cansados que sentía que en cualquier momento iba a caer y ya no podría levantarme más.

Después de correr tanto llegue al centro comercial, a fin de cuentas no estaba tan lejos. Entre y animadamente la busque con la mirada, gritaba su nombre una y otra vez, me metí a todas las tiendas en que ella solía comprar, y hasta en sus tiendas más odiadas, en sus favoritas y hasta en donde compraba toda su ropa interior; claro que las mujeres que estaban en ella me echaron una mirada desaprobadora como diciéndome "pervertido".

Cuando salí del centro comercial para ver si la podía divisar afuera comenzó a llover, caminaba dando tropezones por lo empapado que me encontraba, mi chaqueta deportiva con rayas verdes estaba chorreando agua, a mi cara la cubrían las gotas que caían de mi cabello, mis Vans, mis amados Vans color verde, estaban hechos un asco todos repletos de lodo, pasaron de ser verdes a grises.

Estaba a punto de darme por vencido cuando de pronto a lo lejos divise una cabellera castaña bajo un árbol gigante, cruce la calle hasta donde estaba el árbol del parque y la vi a ella, si yo tenía un mal aspecto por la lluvia ella estaba peor, estaba aún más empapada que yo, y sus ropas de la parte inferior cubiertas de lodo, sus converse color rosa, al igual que los míos estaban cubiertos de color gris, su cabello parecía un nido de pájaros todo enredado y mojado, su piel era tan blanca y pálida como la nieve, y a simple vista se podía ver que estaba temblando de frio, a pesar de estar bajo ese árbol ella aún seguía mojándose, y las cosas que había comprado no tenían mejor aspecto.

- ¡Anne!- la llamé.

- Kend...aaa...ll- se veía a simple vista que se moría de frio, y sin mencionar que sus ojos estaban todos rojos.- ¿Se puede saber qué estás haciendo aquí?- me pregunto molesta, pues aun estábamos peleados.- Anne, necesito hablar contigo de una cosa- le dije acercándome un poco más a ella. La abracé. – Te ruego por favor que no te vallas, dime que es lo que haría si tú no estuvieras aquí conmigo – ella trataba de soltarse y estaba forcejando para que la soltara. - ¡suéltame! – Dijo irritada. No pude evitar hacer otra cosa que abrazarla más fuerte todavía. – No tendría sentido alguno el que me quedase, tú eres un tonto, no sabes cómo me he sentido todo este tiempo, lo único que haces es lastimarme - las lágrimas empezaron a caer por sus ojos.

- ¡Por favor escúchame!- alce la voz. – te debo una disculpa por no haberte creído respecto con Kelly, tú tenías razón, ella me estaba engañando y yo no te creí, le hice más caso a esa arpía, en verdad perdóname.

- ¡¿Y EN VERDAD TÚ CREES QUE PIDIENDOME DISCULPAS ME VOY A QUEDAR?!- dijo gritándome mientras me empujaba para atrás con esas débiles y delicadas manos que yo tanto amaba. – yo...yoo- tartamudeé. – yo no sé cómo expresar estos sentimientos, dime cómo puedo hacer que no te vallas, dime cómo puedo hacer que te quedes a mi lado, cómo puedo hacer que vuelvas a sonreír, que me persones por todo el daño que te he causado, Anne soy un estúpido como siempre me has dicho, soy un idiota, un tarado ciego, pero... per...ooo- tartamudee. - ¡YA NO QUIERO SER TU AMIGO JAMÁS!- Eres la persona más dulce y tierna que he conocido en toda mi miserable vida, eres una chica tan divertida, eres diferente a todas, solo tú me haces sentir un enorme calor en mi pecho que no se puede alejar con nada, me encanta cuando sonríes, tu rostro cuando se sonroja, tus pestañas, tu cabello por las mañanas todo alborotado, tu forma de caminar, de ser, amo lo tierna que te ves toda molesta, que me llames a las tres o cuatro de la mañana para que valla a tranquilizarte, amo como me golpeas, y tu forma de hacerme entender las cosas, tu risa, , el abrazarte, tu voz, tus manos, tus piernas, tu cuerpo, tus labios, tu manera de cocinar, amo cualquier cosa insignificante de ti, yo siempre me he fijado en cada detalle; como en esos gestos que sueles hacer cuando estudias o estás pensando en una idea, o el brillo de tus ojos al ver cada amanecer o cosas tiernas, o la forma en que haces pucheros cuando algo no te gusta – tome una pausa para tomar aire. – Te lo ruego, Anne. Quédate y se la novia de este grande idiota – Me arrodille y tome sus manos entre las suyas. – Por favor – volví a rogar.

De sus ojos caían cada vez más lágrimas, me asustaba que no pudieran parar. – Kendall – susurró para después arrodillarse junto a mí y volver a abrazarme. – Me haces tan feliz, idiota.

Aparte el cabello de su rostro y le di un beso, un beso que me hizo sentir como si fuéramos los únicos que estaban en el mudo, bajo esta lluvia, solo los dos fundiéndonos en un amor que se sentía desesperado. – Anne, te amo – le dije despegando mis labios un poco de los suyos. – Yo a ti. – respondió esbozando una sonrisa que derritió mi corazón al mismo instante de verla. No pude evitarlo y volví a besarla otra vez.

Aquí era donde yo pertenecía, ella era mi amor, mi todo, mi vida. La única cosa que ya no era y lo sería nunca más era mi amiga.  

 Como ella tal vez diría... ¡ÁDIOS A LA FRIENDZONE! 

Friend zoneDonde viven las historias. Descúbrelo ahora