Emireth había tomado la decisión de leer ese Diario que sabía le tenía respuestas. Sabía que no podría creer todo lo que decía allí, pero tenía que tomar el riesgo.
Abrió el Diario y en la primera página que estaba en cursivas, decían lo siguiente:
*Cuando encuentres este Diario, ya sabrás más de lo que tus anteriores reencarnaciones supieron. Es difícil comunicarse contigo, más cuando sé que tú no me conoces. Tu nombre siempre ha sido un sabor dulce para mí, Emireth. Bueno, tú nunca me has conocido, pero yo seguí cada paso que dabas. Siempre supe que eras un Ángel, y eso me hacía sentir especial. Te amaba, debo admitir.
He escrito en este Diario cosas que son muy importantes para ti, cosas que investigue para que tu más nunca tuvieras que buscar. Recuerda que cuando descubras esto, yo te odiaré con todo mí ser. Se despide, Sheba.*
Emireth frunció el ceño.
- ¿De verdad existen los ángeles? -se preguntó.
*La primera vez que te vi, no pude dejar de admirar lo bella que eras. Es increíble lo perfecta que eras. No pude evitar sentirme extraña cuando te conocí. Por vez primera no me arrepentía de haberme ido de ese planeta, donde me utilizaban a su manera. Debo parecer una psicópata por perseguirte a cada lugar que ibas. Era emocionante verte usar tus habilidades, ver tu sonrisa, escuchar tu voz. Tenía miedo de acercarme, seria porque no sabía cómo ibas a reaccionar. Lo bueno fue que descubrí tu debilidad, esa debilidad que te puede matar. Seguro te preguntas cual es. La respuesta es que si te vuelves oscuridad completamente, ella te absorberá. Ninguna de las tres lo saben, y eso me entusiasma.*
¿Oscuridad? No fue eso lo que vi alrededor de Rosemary, es como una energía que no percate después de varios días. ¿Será que esa oscuridad la absorberá? -Emireth negó con la cabeza ante ese pensamiento.
*Tu nueva reencarnación no es algo asombroso, no me gusta que seas tan seca y fría. Tu mirada ya no brilla y hay algo que te está atormentando. Intento leer tus expresiones, pero me la haces muy difícil. Lo que me entusiasma es que has podido incrementar tus habilidades. Lo lamentable, es que cuando destruiste ese planeta, casi me asesinas. Eso dolió, debo admitir. Luego descubrí que habías llorado, y fue porque te intentaste asesinar. Agradecí mentalmente a tu hermana mayor por haber entrado a esa habitación al segundo de haberte dañado. Me partió en dos cuando tu propia hermana te asesino.*
- ¿No comprendes nada? -Emireth alzó la mirada y se encontró con la de su padre.
- ¿Quién era? -preguntó.
- Alguien que sufre, Emireth.
- Papá, no entiendo nada. ¿Qué significa todo esto?
- Ese Diario tiene muchas respuestas a tus preguntas, una de ella es sobre una tal Emperatriz que ha estado molestando un poco a tu amiga Anne. Es el Diario de una Bruja, una que algún día te necesitó. El nombre que tiene ese Diario significa algo que era muy importante para ti -señala la cubierta del Diario.
- ¿De verdad existen? -pregunta Emireth dejando el Diario a un lado.
- Sí, tú eres una de esas clases.
- ¿De cuál? -quiso saber.
- Eso nunca lo he sabido, hija.
- Lo único que comprendo de todo esto, es que allí afuera de esta casa hay una Bruja que me está buscando o deseando.
- No es solo eso, Emireth. Esa Bruja lleva mucho resentimiento en su corazón, querrá vengarse de ti. ¿Sabes por qué nos vez?
Emireth suspiró y contestó:
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Killing You In My Mind
FantasyEmerith no sabe porque tiene esa habilidad, pero lo ira descubriendo. Todo empezara a cambiar cuando ella lastime a lo único que ama con toda su alma. Su habilidad es peligrosa y difícil de controlar, pero ¿podrá controlarlo?
