9) Poseído

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Después de llevar a Dayane al colegio, Emireth volvió a su casa a buscar su maletín.

Entró a su casa y al llegar al comedor, recibió una llamada de Tobby. Le contesto de inmediato.

— Emireth, falta menos de 15 minutos, y tú no has llegado.

— Deja la paranoia, en diez estoy allí —bufó.

— Solo necesito que seas más responsable —se queja.

— Soy responsable —le dijo secamente.

— Bueno, en la secundaria no lo eras tanto —la respiración de Emireth se le quedó atrapada en su garganta.

La voz que había escuchado la había dejado estática. Levantó la vista y vio el reflejo de su padre en la amplia ventana panorámica del comedor.

Empezó a temblar y a negar frenéticamente con los ojos cerrados. Tragó saliva y dejo de mover la cabeza.

Había estado temblando antes, pero ahora estaba febrilmente caliente. Se sentía fuera de control.

— ¿Jenkins? —escuchó la voz de su amigo al otro lado del celular.

Emireth empujó dentro toda su ira y miedo. No podía dejar que nadie notara sus problemas.

— Estoy aquí, nos vemos en el trabajo —dijo y colgó.

Mientras agarraba su maletín, se dijo a si misma que su mente le estaba gastando una broma porque estaba estresada. Solo eso.

°°°

Después de trabajar sus ocho horas, busco a su hija en la casa de una de las compañeras del colegio.

Después de tocar la puerta y que Xinny la recibiera, escuchó los zapatos de su hija por las escaleras.

— ¡Mami! —gritó emocionada Dayane al verla acercarse.

— Hola, bebé. Ya debemos irnos —le dice a su hija mientras Xinny le daba una taza de té.

— Ok, iré a buscar mi mochila —Emireth vio cómo su hija subía las escaleras dos en dos con una alegría resplandeciente.

— Gracias por esto, Xinny. La próxima semana te pago —promete Emireth.

Xinny entrecerró los ojos. Emireth sabía que eso le molestaba. Xinny la miró fijamente con una sonrisa.

— Primero arregla los problemas que tengas y luego resuelves conmigo —su mirada sensible dejó la de Emireth.

— Está bien, Xinny.

A Emireth le gustaba como era Xinny. Ella siempre la ayudaba cuando ella lo necesitaba. Era su única conocida en este lugar.

Emireth intentó sonreír al ver como su hija bajaba las escaleras con su bella sonrisa.

— Gracias por todo, señora Xinny —se despide Dayane saliendo de la casa.

— Nos vemos luego, Xinny. —se despide Emireth siguiendo a su hija.

— Mami, hoy no tengo tareas, así que podemos ver películas —propuso Dayane montándose en el asiento de copiloto.

— Suena perfecto, bebé —concuerda Emireth encendiendo el auto.

°°°

Al llegar a su casa, se sorprendió al ver un Ferrari azul eléctrico aparcado frente a su casa. Al estacionarse, bajaron ambas del auto.

Kiefer Jenkins estaba sentado en el umbral de la casa, perdido en su celular. Parecía muy concentrado en lo que estaba haciendo para notar que su sobrina corrió hacia él y se abalanzó sobre su espalda, sorprendiéndolo.

Killing You In My MindHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora