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- ¿Qué pasa, Chris? - pregunté sentándome en el sofá, Zabdiel se había ido hace algunas horas y él estaba algo nervioso, y me preocupaba.

- Te conseguí un trabajo.

- ¿Qué? Y la empresa...

- No - interrumpió - es muy peligroso para ti estar allí.

- Bien, escucho tu "oferta" de trabajo.

- Modelo - sonríe

- No, yo odio las cámaras.

- Yo estaré allí, amor - acaricia mi mejilla

- Pero.., no quiero, porque no me gustaría que otras...- no terminé la frase porque me besa, como siempre, nunca me deja continuar, sólo es una.., distracción.

- Tienes que buscar a Luci - dije encima de sus labios.

Me empieza a besar introduciendo su lengua. - Christopher...- murmuré. Me recostó en el sofá y dejó un mordisco en mi cuello. Me toma de las caderas y me acerca a él.

- ¡Gente! Me olvidé mi billetera... ¿Van a follar aquí? Por dios, ¿miren si los encuentra alguno del personal? - interrumpe Zabdiel y Christopher se separa de mí en una acción muy rápida.

- ¿Qué haces aquí? - dice en un tono enojado.

- Nada...- corre a la cocina. - ¡Olvidé mi billetera! - grita

- Odio que nos interrumpan - dice Chris.

- Lo sé - río.

Zabdiel se despide. Me levanto para ir a la cocina pero Christopher me toma de la muñeca. - No.- sentenció

- ¿No? - pregunté forzando su agarre.

- No te vas a soltar, soy más fuerte que tú - ríe

Sólo me quedaba una opción, patearle en su entrepierna, y lo hice.

- ¡Mierda! - grita y me suelta.

Camino hasta la cocina y cargo jugo en un vaso. Tomo un poco y busco la comida que había dejado Susan en el horno. Me incliné a buscar pero no había nada. Si lo había dejado hace unas horas, ¿por qué ahora no está?

Zabdiel...

Me levanto y al girar veo a Christopher apoyado en el marco de la puerta, y como último detalle pero el que más me excita, se estaba mordiendo los labios.

- Estaba muy bien viendo la bella vista...- murmura

- ¿Bella vista?

- Sí, tu posición, y yo encima de ella - muerde nuevamente sus labios - combinación perfecta.

Puse los ojos en blanco. - Tienes que ir a buscar a Luci, ¿te olvidaste?

- Lo sé, aún faltan quince minutos.

- Hablando de.., mi nuevo "trabajo"... No quiero, no me gusta tu oferta.

- No es una oferta. Es una obligación. Y trabajarás ahí. Quieras o no.- tensó su mandíbula

- ¿Pero porque no me quieres en la empresa? Si quieres trabajo sin que me pagues.

- Porque es muy peligroso para ti. No quiero que te hagan daño, ni a ti, ni a nuestra hija.

- ¿Quién nos haría daño? - bebí un poco de jugo.

- Em...- dice desviando la mirada a mis labios, o a mi mejilla, o a mi nariz, ya no sé.

- Está bien - volvió su mirada a mis ojos - trabajaré allí.

- Perfecto. Aunque si hubieras dicho que no, te obligaría.

300 NOCHES | Christopher Vélez y tú | HOTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora