cinco

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Domingo.

— Buenos días...— dice Christopher sonriendo con una bolsa en las manos, se había ido a comprar

— Buenos días — sonreí

— ¿Hoy vamos devuelta al estudio? —pregunta

— ¿Que estudio? — habló Lucía

— Em... No, no vamos.— dije

— ¿Que estudio? — repite Lucía

— Nada...— suspiré

— Hoy Luci tiene que ir con una amiga...— dijo Christopher antes de subir a la habitación

— ¿Amiga? ¿Que? — dije

— En realidad no voy con ninguna amiga​, mi papi me obligó a decirte eso...- susurra Luci

— ¿Eh?

— Voy a ir con mi tío Zabdi, al cine — dice sonriendo. Papi me dijo que te dijera eso.—ríe.— dijo que tú tienes que ir a trabajar y él también, y no me puedo quedar solita...

— ¿Trabajar? Pero si él...

— ¡Hola familia! — interrumpen

— Hola, Zabdiel.

— ¡Tío Zabdi! — corre hacia él y la alza.

— Princesa, ¿lista para salir con tu tío Za.., digo, con tu amiga Luz?

— Mami ya sabe el plan de papi — le dice

— Oh... Pues, Christopher tiene que ir a trabajar — sonríe nerviosamente.— Bueno, adiós, ¿y Chris?

— En la habitación.— dije

— ¿En serio? Él tiene mi pulsera, ¿se la pides porfavor?

— Claro, cuando vuelvas con...

— No, la necesito ahora.— interrumpió

Resoplé. Caminé hasta la habitación y abrí la puerta.

— Te estaba esperando.— dice Christopher sólo en bóxer. Se acercó a mí y me besó de una manera suave, y dulce.

Lo empujé suavemente.— ¿Tienes la pulsera de Zabdiel? — sus besos bajaron a mi cuello.

— Era sólo para que subas a la habitación, Zabdiel ya se fue...— murmuró — Quiero decirte que...

— ¿Qué cosa? — pregunté

— Ya me cansé de tener, sexo, quiero probar otra cosa.

— ¿Qué cosa?

— Hacer el amor.

Me sonrojé.

— Uhmmm...

— Nosotros ya lo hicimos... — dije

— Nop — sonríe. Me sube el vestido y quedé en ropa interior. Me toma de las caderas para que me suba encima de él. Los besos se volvieron más intensos.

Empieza a sonar el celular de Christopher. — La empresa...— susurró, luego tiró el celular por alguna parte de la habitación.

Me recuesta sobre la cama y baja mis bragas. Dirige mi mano hacia mi feminidad y acaricia de formas circulares llenándome de placer.

— Tener una hija en tan poco tiempo, rompió el... espera, nosotros tenemos un trato...

— Chris... Christopher...— gemí

— ¿Qué pasa? — jadeó — ¿no estás acostumbrada a esto? — sacó sus dedos y acercó su rostro para entrar su lengua.

— Carajo...— suspiré. Christopher se detuvo. Me besó en los labios y bajó su boxer. Tiré de las sábanas cuando sentí que había entrado en mí brutalmente.

300 NOCHES | Christopher Vélez y tú | HOTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora