ocho

4.5K 365 84
                                        

Christopher

Hace dos días no la veo, Erick me dijo que está bien, que me extraña pero al instante niega lo que dijo, que me ama, pero al segundo dice que es mentira, que me odia, y no lo cambió.

Sé que no me odia, que por dentro, debe estar muriéndose por verme, y sí, estoy en Londres, nuevamente, temas de la empresa, negocios, dinero.

Todo lo que Erick me dijo fue hace un día, hoy no me mandó ningún mensaje, tres de la tarde, tuvo toda la mañana.

- Christopher - me llama uno de mis compañeros, Gabriel.

- ¿Sí?

- Hombre, ¿qué te pasa?

- ¿Qué me pasa? - asiente y me levanto de mi asiento bruscamente - Lo que pasa es que tengo a mi esposa creyendo una estupidez de una chica que.., fue mi novia, hace mucho tiempo. Y tú - lo señalé - hijo de perra, te odio. ¡Estaba en la puerta del departamento de Joel! ¿Y qué? - solté una carcajada burlona - Viniste tú con una maleta a buscarme.

- Bueno, es que con este edificio podremos ganar más dinero, sería el más alto de aquí.- señala toda la ciudad.

- Me importa mi familia, no importa si quedo en banca rota, tendré a mi esposa conmigo - bufé

- Oye - me toma de los hombros - a ti te importa el dinero.

- ¡No! - lo empujé y cayó al suelo - ¡No vuelvas a repetir eso, imbécil!

- Christopher.., no puedo respirar...- dice agitado

- Oh... Estoy cansado de tus estupideces, ya ayudé mucho por hoy.- dije y salí de la oficina

(...)

- ¡Deberías pensar en tus compañeros! - me grita Juan

- ¿De qué hablas? - lo miré egocéntrica mente

- Gabriel está en el hospital, no sé que carajos tiene, pero debes pensar​ en tus compañeros.

- ¿Sabes qué? - le dije

- ¿Qué?

- Me voy de aquí - busqué mi maleta y guardé un poco de la ropa que había sacado.

- ¿En serio? No te irás, lo sé.- se cruza de brazos

- ¿No me crees? Mira. - abrí la puerta de la habitación - Ya me voy - y salí de allí.

Llamé a un taxi y busqué en mi bolsillo mi billetera.

- Serían diez euros, señor - me dijo al frenar en el aeropuerto.

- Gracias.- dije seco y le entregué el dinero.

Saqué mi maleta del baúl y por fin, viajaría a ver a Tn, mi querida esposa, maldita empresa, me hace perder el tiempo.

- Disculpe... No tenemos vuelos ahora mismo. Dentro de cinco horas.- dijo la señorita sonriente

- ¡Cinco horas! - grité y se asustó

- Sí. Cinco horas.

- Sólo es ir hasta Las Vegas, solo eso.

- Pues, esperará las cinco horas.

Erick

- Tn, porfavor abre la puerta - murmuró Joel, se encerró en el baño.

Tratamos de empujarla varias veces, por último, se abrió.

- ¡Qué mierda haces! - le grité. Tiro la pequeña navaja y me abrazó. - TN, qué haces...- susurré acariciando su cabello.

300 NOCHES | Christopher Vélez y tú | HOTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora