s i e t e.

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Christopher quedó en silencio ante mí comentario.

Luego... Aterrizamos.

Fuimos a buscar las maletas, en silencio, no pensaba dirigirle la palabra.

Tomé mis maletas y salí rápidamente de ahí, casi corriendo, buscaba dinero en una cartera que tenía para poder pagar un taxi hasta algún hotel.

No ví rastro de Christopher, al parecer me quedé perdida en medio de Las Vegas.

— ¿Perdida?— dijo alguien detrás de mí.

— Eh yo bus... — dije pero al ver que era Christopher solo lo miré de mala gana y bufé.

— Vamos.— dijo frío y me tomó de la mano causando que sienta un escalofrío.

— Suéltame.— dije y hacía fuerza para que suelte mi mano.

— Trato de ser amable contigo y te vuelves tan fría...— dijo.

Ignoré su comentario y solo lo seguí.

— ¡Taxi!— exclamó.

Paró un taxi y nos ayudó a guardar las maletas en el baúl.

— Al hotel The Palazzo porfavor.— le dijo Christopher.

Luego de minutos de viaje llegamos a un hotel muy lujoso. Muy, muy lujoso.

— Y bien... ¿Qué te parece?— dijo Chris tomándome de la cintura.

— Muy-muy bonito.— tartamudeé.

Chris le pagó al taxista y bajamos nuestras maletas.

Entramos al hotel y nos atendió una chica rubia, de ojos verdes, con la mirada podía notar que estaba embobada con Chris.

— Señor Vélez, su habitación es la... ¿Encargó la suite presidencial verdad?

— Sólo me debes dar la llave de la habitación, no des muchas vueltas, mi novia no quiere esperar.— dijo.

¿Novia? ¿Yo? ¿Qué?

La recepcionista me miró incrédula y yo la miré con una cara "No hice nada"...

— Bien, tenga la “tarjeta”, no llave.— dijo y se la tiró.

— Cuidado de cómo tratas a los clientes señorita, puedo hacer que la despidan.— dijo.

— Qué gracioso....— susurró.

— Bueno mi amor, ¿vamos?— me dijo Chris.

¿Me lo dijo a mí?

«Si tonta...»

— Tn... Amor...— dice Christopher.

— Eh... Sí... — digo

— ¿Sí qué?— dijo.

— Vamos a la habitación.— tomé a Chris por el brazo hacia el ascensor.

— Mierda.— digo cuando veo el cartel que dice “en reparación”.

— Bueno, vamos a tener que ir por las escaleras.— dice Chris riendo.

— Son doce pisos Christopher, estaremos un año subiendo las escaleras.— digo.

— Tn...— suspiró.— ¿porqué nunca quieres estar mucho tiempo a solas conmigo? Digo... A veces ni quieres estar cerca mío. ¿Pasa algo?— pregunta Chris causando que mi piel se estremeciera. ¿Porqué hacía eso? Sencillo. Le tenía miedo.

— Tn...— decía Chris.

— Vamos... Vamos a la habitación.— dije.

— Bien.— dijo y comenzamos a subir las escaleras.

300 NOCHES | Christopher Vélez y tú | HOTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora