veinte

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Christopher.

Zabdiel me había llamado para ir a su oficina. Que querrá este hombre ahora.

Golpeé la puerta y escuché su voz gritar "Adelante".

— ¿Qué necesitas ahora?

— Sólo te quería joder. Antes de que hagas alguna grosería con TN.— ríe levemente.

Fruncí el ceño y cruce mis brazos. — ¿Grosería?

— Ya. No importa. Quería informarte que dentro de poco tú te vas a España.

— ¿Y tú? ¿No vienes conmigo? — pregunté frunciendo el ceño.

— No, tú eres el jefe. Yo, soy tu socio, y firmé el contrato de que debo permanecer dentro de la empresa, y no salir del país.— sonrió victorioso.

Tenía razón. Su contrato decía que no podía salir en los viajes con la empresa. Ya ni me acuerdo cuándo fue que firmó eso.

— Podemos renovar el contrato. Ya me cansé de viajar.

— Tienes que viajar... Y... Me dieron este papel, que dice que no puedes volverte, aún así tengas un problema familiar. Tienes que cumplir las dos semanas para volver. Y asegurarte que vayan todos los albañiles.

— ¿Dos semanas? Pero... ¿Por qué?

— La última vez te fuiste apenas eran... dos días, Christopher.— murmura

Asentí con la cabeza y le arrebaté el papel.

Volví a mi oficina y TN seguía comiendo fresas.

— Oye, no me dejaste ninguna.— me burlé.

— Sí, mira, te he dejado tres.— sonríe. Agarro una fresa y la acerco a mi boca. Estaban riquísimas.

Ella pasa un dedo por la crema y camina hacia mí. Esparciendo la crema por todos mis labios. Se sube encima mío y comienza a besarme. Aún sorprendido por lo que acaba de hacer, le sigo el beso. Aumentandolo aún más.

— No entiendo cómo haces, tú sólo me miras y... ya me prendes — susurra cerca de mis labios.

Camino hasta el escritorio dejando el papel que me había dado Zabdiel. Luego sigo besándola con la misma desesperación de siempre.

— ¿Te gustaría ir al cine? — pregunté. Ella niega con la cabeza, haciendo la excusa de "necesito pasar más tiempo con Luci".

— ¿Qué te dijo Zabdiel? — frunció el ceño arrugando su nariz. Amaba que haga eso. Se veía demasiado tierna.

— Em... En unos días me voy a España.

— Qué lindo. Es un lugar... hermoso.

— ¿Lindo? Si no lo notas, no estaré contigo por dos semanas.

Apretó sus labios bajando la mirada. — No te tienes que preocupar. Cuando vuelvas estaré aquí, con los brazos abiertos y te abrazaré fuerte, porque te voy a echar de menos.— sonríe de lado.

— ¿Con las piernas abiertas también? — pregunté riendo. Ella me miró seriamente y golpeó mi brazo. Me empujó suavemente y se volvió a sentar en el sofá.

— Era broma... Sabes que yo soy medio pervertido — murmuré arrodillándome frente al sofá.

— Pero a veces te pasas...

— ¿TN puedo hablar contigo? — interrumpió Zabdiel entrando a la oficina. Fruncí el ceño y me levanté del suelo.

— Claro.— se paró del sofá y se fue.

300 NOCHES | Christopher Vélez y tú | HOTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora