diecinueve

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TN

Pasó un día de haber conocido a esa pequeña, Emma. Es muy cariñosa, tierna, similar a Zabdiel, y eso que la adoptó.

— ¿Qué vamos a desayunar hoy mami? — pregunta Luci con su pijama de pandas, sonreí

— Um... Panqueques y jugo de naranja — dije sirviendo jugo en tres vasos

De repente entra Christopher y prende la cafetera.

— Buenos días...— dijo. Estaba vestido para ir a la empresa, de traje. Hoy era lunes.

— Buenos días — dijimos Luci y yo al unísono

Puse en un plato unos panqueques y se lo alcancé a Luci, al igual que el jugo.

Me senté y comencé a comer unos panqueques.

— ¿Mucha hambre no? — pregunta Christopher. Asentí y seguí comiendo.

— Mami, el tío Zab viene a buscarme, voy con Emma — sonríe. Tomé un poco de jugo y negué con la cabeza.

— Yo te llevo — dije

— Oh... Está bien — dijo cabizbaja

— Vamos a tu habitación, hay que ponerte el uniforme — suspiré

— ¡Sí! — exclamó y corrió hacia la habitación

— ¿Por qué no te quedas? Deja que Zabdiel la lleve, tengo un poco de tiempo, y quiero pasarlo contigo — paré en seco y entrecerré mis ojos — ¿Qué? — encogió sus hombros

— ¿Por qué no nos acompañas en vez de quedarte? — dije

— Me descubriste — susurra, agarra la taza de café y la lleva a sus labios, toma un sorbo y me mira fijamente — Voy a sacar el auto del garaje, cambiate — me guiñó un ojo y caminó hasta la puerta principal.

Fui hasta la habitación de Luci, busqué en su armario el uniforme, camisa blanca, falda, corbata y zapatos.

— ¿Y tu saco, Luci? — dije

— Debe estar colgado o... en el baño — dice poniéndose los zapatos

Suspiré. Finalmente lo había encontrado, estaba tirado encima de sus pantalones y camisetas. Christopher...

— Ven aquí — la llamé, le puse el saco y una bufanda — Si tienes mucho frío, llamas a la maestra o directora, ¿sí? — asintió — e iré yo a llevarte una chaqueta — dije acomodando la calza debajo de su falda.

— ¡TN, Luci, vamos! — escuché un grito de Christopher

— Toma — le alcancé la mochila — yo me iré a cambiar — salió corriendo y yo corrí a mi habitación. Abrí el armario, sólo tomé una chaqueta ya que llevaba unos jeans y una sudadera que era una talla más, así me quedaría grande, me encantan las cosas sueltas...

— ¿Vamos? — salté del susto

— Christopher, deja de asustarme así, ¿y Luci?

— En el auto, esperándote, vamos — mordió sus labios

(...)

Bajamos del auto, acompañamos a Lucía a la entrada del instituto y luego de unos minutos, llega Zabdiel.

— ¡Hola! — grita corriendo junto a Emma

— Holaa — dije y le di un beso en la mejilla

— Hola hermano, hola sobrinita — dice Christopher tocando la mejilla de Emma

300 NOCHES | Christopher Vélez y tú | HOTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora