Más bebés

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Esa mañana invernal la pequeña hada apareció en la puerta de la mansión. Su cabello era corto y su marca estaba en su rostro, como dos pequeñas manchas -una en cada mejilla- en forma de flor.

Al verme claramente se rostro se ilumino y casi brinca en mis brazos, pero se contuvo; podía claramente leer en su rostro las buenas noticias, aunque esta vez no sabía a que se debía dicha felicidad. La pequeña se quito una capa semiplastica, dejo al descubierto un suéter y varias capas de  cuellos gruesos.

Nos miramos detenidamente y ella esbozo un ligera sonrisa, continué con mi escaneo y note que el estampado del grueso suéter eran hojas, denotando así su origen y conexión con el bosque -perfecto hadas de bosque, más efectivas que una prueba de embarazo- le sonreí amablemente y la deje pasar pues seguro Mizza o Raquel la habían hecho venir hasta aquí, comenzamos a caminar por los largos pasillo de la mansión y ella veía todo maravillada. La conduje directo a mi habitacion donde en la cama aun se encontraba un Will muy dormido, la pequeña hada dudo de entrar, pero le insistí lo suficiente para convencerla. Cuando ella estaba dentro desperté a mi esposo y lo hice salir del cuarto, una vez sin el en la cama, esta se acomodo sola, las cobijas y las sabanas quedaron ordenadas y bien ajustadas dejando todo ordenado y ese truco le saco otra sonrisa sorprendida a la pequeña hada.

-Iré por Mizza y Raquel, puedes quedarte aquí a esperar- le indique

Salí del cuarto y me dispuse a buscar a las chicas que se encontraban en la biblioteca general, al fondo hojeando un archivo algo viejo y con una letra desconocida para mi. Me acerque un poco mas en silencio a espera de que me prestaran atención pero eso no paso. Carraspee la garganta y ellas levantaron la vista.

-Un hada las esta buscando- susurre

-¿Hada?- pregunto confundida Mizza, con cara de no comprender

-¡Por fin! Vamos Dahe, es momento de saber de tus pequeños- sonrió de manera malévola

-¿MIS QUÉ?- pregunte extrañada y Mizza rió 

-¡Hijos! Presta atención por favor- respondió con un toqué de frustración

Aun sin entender, ambas gemelas se colocaron a mis lados y me tomaron de los brazos para arrastrarme de vuelta a mi habitacion donde se encontraba la pequeña hada de cabellos verdes. Cuando abrieron la puerta, el hada estaba toqueteando un par de cosas del tocador de mi cuarto.

Nos sentamos frente a ella en un par de pequeños sillones, el hada me miro y la sonrisa que había tenido desde que apareció se hizo mucho mas grande; ella y Raquel intercambiaron sonrisas cómplices y sonreían en mi dirección, mientras que por mi cabeza pasaba el embrollo en el que me encontraría de nuevo... 

La Chica del Cabello VioletaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora