capítulo 34.

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Estefan

– mira eso – me indicó Alejandra señalando a teo y a mi hermana.

Ambos tenían una sonrisa en sus rostros, Adara tenía un papel en manos, el cual leía y negaba con la sonrisa presente. Teo estaba mirándola atento a su reacción, dirige su mirada en dirección a su hermana a la cual le dedicó un guiño, pero en el momento en que su mirada se posa en mi, la sonrisa  se borra y asiente con la cabeza algo serio en señal de que todo está bien.

La verdad es que teo y Adara tenían una linda relación de amistad. si, se que ellos se gustaban hace tiempo y cuando me enteré quise romperle el rostro a ese cabeza de tomate, pero era también mi amigo. Con el tiempo el sentimiento se disipo a tal punto que el la quiere al igual que una hermana.

Por otro lado está la dulce y bella Alejandra. Bueno se que de dulce no tiene nada sólo el físico. de pequeños tuve un pequeño sentimiento de atracción que se extendió hasta que entre en la adolescencia, pero ya acabo. todos tenemos unos dieciseis años y cursamos el penúltimo año de instituto, nada fuera de lo común. Hemos crecido obviamente y cambiado.

Ale sigue siendo la misma pelirroja de pequeña, dulce por fuera, pero puede ser muy ruda si se lo propone, alta, pero no tanto; ojos grises con reflejos verdes, buen cuerpo e inteligente; Teo por su parte es alto y fornido, músculos marcado y muy guapo, por algo trabaja de modelo junto a mi. Mi descripción de el sonó algo gay, pero soy macho, machote, tres pelos en el pecho; bueno no, sólo ignórenme.

Sigue Adara es rubia, ojos entre grises y azules, de la misma estatura que Alejandra, su cabello es largo, tienen una esbelta figura, floja, inteligente en secreto y un carácter dócil, pero agresivo cuando está enojada. Se parece un poco a mi tía Tamara, pero mi tía insiste en que se parece a mi madre y por las fotos que he visto, mamá  tenía mucho parecido con mi tía; por algo se llamaban “copias baratas”.

Luego estoy yo, alto, musculoso, mi cabello entre castaño y rubio, ojos azules, piel clara y facciones marcadas. Todo un prospecto de “chico lindo”, pero soy por así decirlo medio “nerd”, no lo digo por presumir ni algo por el estilo, sólo que bueno, tener muchas chicas gustando de mi, sube un poco mi ego. Mis abuelos Martha y Brad, dicen que me parezco al donante de espermatozoides que ayudó a traerme a la vida o como ellos lo llaman “Mi padre”, aunque que me digan que tengo parecido con el no es para nada un cumplido por mucho que ellos digan que el era muy guapo.

No le tengo rencor o bueno, tal vez un poco, pero no es porque nos abandonó, es por los motivos que lo hizo. El se fue por cobarde, no se que clase de ejemplo sea ese, pero huir de nuestros problemas no soluciona nada; Adara y yo aún tenemos las cartas que nos dejó al irse, las cuales expresan todo su cariño, pero Si tanto nos quiere, ¿por qué no está aquí?, si tanto nos extrañaría, ¿por qué se fue?. Se que pasaba un momento difícil, pero todos estaban igual, fue un egoísta, aunque dejo mucho dinero.

Desde que el se marchó yo me hice de cierta manera cargo de Adara, ayudando a mi tía en todo lo que se me permitía y encerrándome en mis estudios para evitar pensar. Por las noches a escondidas de todos añoraba a mi madre como todo niño, quizas si ese día ella no hubiera muerto, las circunstancias sería diferente.

Cosas como esas deje de plateármelas hace mucho, con mi madre murieron muchas personas como mi padre, los dos mejores amigos de cada unos los cuales Adara y yo no recordamos, sólo podemos recordar mínimas cosas de ellos como que les decíamos tíos y que tenían dos hijos, pero ellos desaparecieron también; mi su puesto tio, el hermano mayor de mi padre y su familia. Todos y cada uno la tierra se los trago.

El dinero que dejo aquel donante ya se ha ido acabando, pues no vivimos de el, pero si lo utilizamos. Un ejemplo de ese uso es mi moto, las múltiples clases de música o el teléfono de Adara, cosas materiales que mi tía no puede costearnos tan fácilmente.

Los Hermanos Black.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora