Capitulo XXIV: Batalla, desesperación e ira... convocación del Poder interior.

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Isla del oriente, Mao Lan, medio día.

Mientras tanto en el Palacio del sr. Lee...

A las afueras de tal palacio estaban formados la tropa Templaria que había mandado el monarca de fuego hace un tiempo atrás para asegurar su llegada.

-¡abrid sus puertas, sus aliados han llegado hambrientos y con ganas de descansar! -exclamo el líder de los templarios presentes.

Pasaron 5 minutos para que un arquero de una torre bajara y abriera la gran puerta de la entrada.

-discúlpenos por tardar -dijo mientras lo saludaba con una leve reverencia.

-ya era hora... -miro a su alrededor-. ¿y solo arqueros de torres tiene este palacio como defensa de la entrada?

El guardia comenzó a mover las altas y gruesas puertas del frente.

-la mayoría de nuestros guardianes están en su hora de comer -apunto hacia una esquina donde estaba el casino-. Los que deberían de estar de reemplazo se han marchado hace una hora con nuestra ama hacia la ciudad...

La tropa templaria comenzó a ingresar, rápidamente se sentaron en el pasto del jardín para descansar.

-¿como que tu ama se ha marchado? -pregunto alterado el caballero templario-. Hemos tomado el riesgo de llegar hasta aquí, intentando no dejar ningún rastro detrás de nosotros, arriesgando el plan de nuestro líder... ¿y ella sale como si no tuviera nada que hacer?

-como escucho señor -dijo mientras cerraba las puertas-. Nuestra señora se marcho con nuestra reserva de guardias hacia la ciudad. Nos ordeno que los complaciéramos hasta que volviera de su "cacería"

-¿cacería? -pregunto dudoso-. ah... que mas da, haber asiático ¿en donde esta el alcohol?

Mientras tanto, en un lugar de la ciudad...

El silencio aun se mantenía en Hanzo, la desesperación de la respuesta aumentaba la ira de la terrateniente. Por otra parte, la pobre felina solo esperaba la confirmación de sus penas.

-¡responde de una maldita vez! -exclamo Mei Ling.

Lentamente acerco su hoja al cuello del muchacho, esto hizo que los kitsunes se preocuparan. Pero aun con un arma en su garganta, no quiso soltar ni una palabra por miedo de lo que pasaría. Solo volteo hacia ella con una mirada vacía sin emociones.

-¿¡acaso no oyes a tu ama, sirviente!? -pregunto exasperada-. ¡Te he dicho que respondas!

Ninguna respuesta salia del chico.

-Okami... no me hagas enojarme de nuevo... -miro hacia el semi elfo que aun seguía inconsciente a unos pasos de ellos-. Sino, esta vez si le haré daño a ese elfo mascota tuyo.

Mei se acero rápidamente hacia el durmiente elfo y puso la punta de su espada cerca de su pecho, la visión en gris del chico volvió a la normalidad al ver tal suceso. El arqueo intento acercase a ella, pero esta acerco mas la hoja al cuerpo del elfo mestizo. El chico estaba sin salidas. No tenia otra opción, tenia que decir algo para complacerla, no importando si tales palabras dañarían mas los sentimientos ya rotos de la otra chica.

-yo... Mei... -titubeo unos segundos-. Tu...

La chica de kimono rojo noto que el se doblegaba a ella.

-¡al fin hablas! -exclamo feliz-. Continua...

-yo... siempre seré tu...

Pero antes de que afirmara algo en concreto, este noto una leve sonrisa malvada en el rostro de la terrateniente. Ella dirigía un rostro que representaba superioridad hacia la khajiit que miraba de reojo hacia ellos. Por tal causa, lentamente, el enfado del muchacho se representaba en el fruncido ceño que el formaba poco a poco en su rostro.

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