Tocaron a la puerta más de tres veces y María ni Mo abrían así que fui yo.
-¿Qué haces aquí a esta hora? –pregunte a Diego, sorprendida de verlo tan temprano.
-Vine a decirle a tu papa gracias por lo de ayer –dijo él.
-Claro adelante, aun no es necesario –dije viéndolo pasar por enfrente de mi.
-Si bueno que vea que hay modales –dije alzando un solo hombro.
-Bueno siéntate yo también estoy esperando a que baje –dije lanzándome cómodamente en el sofá.
Luego de un par de minutos mi padre y Trisha bajaron y seguido de ellos bajo Jorge, sonreí al verlo con su cabello para ningún lado y con su carita que era visible se acababa de despertar.
-Buenos días señor Stoessel –comenzó Harold estirando la mano.
-Buenos días joven Diego –dijo mi padre estrechando su mano.
-Solo quiero darle las gracias por el préstamo que le ha hecho a mi padre, prometo que le pagaremos lo antes posible –dijo chachi hablando seriamente.
-Claro ya he hablado con él y no tenias que molestarte por venir –dijo mi padre moviendo las manos al hablar.
-Pues no les quito más tiempo, que tenga buen viaje señor –dijo estrechando su mano nuevamente- . Señora Stoessel hasta luego.
-Claro Diego hasta luego –dijo ella sonando un poco dura.
-Adiós Tini nos vemos en cuanto llegues –dijo sonriéndome tímidamente.
-Claro en cuanto llegue –dije abrazándolo con toda confianza.
Diego se fue y Trisha se despedía de Jorge como si nos fuéramos a mudar a Canadá y nunca más lo fuera a ver, Jorge se acerco a mi hundiéndome a su pecho, beso mi frente con dulzura y moría por besarlo pero no podía.
-Te voy a extrañar –dijo cerca de mi oído, eso causo que sintiera un sentimiento especial por todo mi organismo.
-Y yo a ti –dije pegándome más a él.
-Te amo mi amor –dije antes de besar mi mejilla.
-Te amo –dije mientras nuestras miradas se decían a mas profundidad lo que sentíamos en ese momento.
-Joven Jorge lo buscan –dijo María interrumpiendo amablemente.
-¿Quién? –pregunto aun sin voltear.
-¡Yo! –dijo la inconfundible voz de la rubia.
-Yo le he dicho que se quede contigo, no quiero que estés solo –dijo Trisha sin temer.
-Es increíble, usted no tiene respeto –dije mirándola con rencor- . No por mi, es por su hijo por quien debería de tener respeto.
-Tú no sabes lo que es el respeto, vienes a esta casa a ‘enamorar’ a mi hijo –dijo Trisha haciendo las comillas en el aire.
-No vine a enamorar a su hijo, simplemente sucedió –dije mirando con mis ojos cristalizados a Jorge.
-Pues mas vale que te vayas olvidando de él –dijo esta sin remordimiento.
-¡Mamá basta! –exclamo Mi yoyi haciendo con su mano una señal de que dejara de hablar.
-Esto termina aquí, ¡Mo! Prepara el auto –ordeno mi padre con voz alta.
Caminaba para la puerta para ya subir al maldito auto e irme de ahí.
-Lo voy a cuidar muuuuuuy bien -dijo sarcástica Stephie al pasar junto a ella.
