Capitulo 40

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-¿Estas bien Martina? –pregunto la voz masculina cerca de mi.
-Joe ¿Qué paso? No debiste dejar a diego tomar –dije al reaccionar.
-Perdón, se me fue de las manos, se encerró en su recamara y no pude entrar –dijo con sus ojos cristalizados.
-No importa ya no podemos regresar el tiempo –dije dándome por vencida.
-¿Cómo están? –pregunto mirándome evitando soltar una lagrima.
-diego esta bien en un rato mas podemos entrar a verlo, pero Jorge el es el que esta mas grave –dije acomodando mis brazos sobre mi pecho.
-¿Qué tiene? –quiso saber Joe.
-Un golpe en la cabeza, puede que no recuerde nada –explique a grandes rasgos.
-Lo siento Martina -dijo torciendo los labios.

Voltee para donde estaban todos y ya habían llegado Facundo, Cande y también ya estaba Lucia ahí.
-Martina ¿todo bien? –pregunto Lucia tomándome por lo brazos.
-Pues…
-No hace falta que digas mas –dijo ella comprendiéndome.
-Martina espero que todo salga bien –me animo facu acercándose a mi.
-Gracias Facu –dije abrazándolo, hundirme en sus brazos fue muy reconfortante.
-Todo va a estar bien –dijo recargando su cabeza en la mía.
-Eso espero –dije con un hilo de voz.
Los abrazos de facundo en verdad eran cálidos, te hacían sentir mejor de alguna manera.

Era noche, una noche muy triste se sentía tan fría y diferente sin poder dormir despreocupada, pero sobre sin poder estar con él.
El doctor se acerco y aviso que Diego ya había despertado, podíamos pasar a verlo.
-martina ¿quieres entrar primero? –pregunto el señor Des sobando mi brazo.
-No, adelante usted es el padre –dije suspirando.
-Gracias hija –dijo con una sonrisa por lo bajo.
Luego de que Des entro al cuarto de diego lo seguí, lo espere el tiempo que estuvo adentro recargada junto a la puerta, nerviosa mordiéndome las uñas.
-Ya puedes pasar –dijo Des al mirarme.
-Gracias –dije volteando al suelo.
Al mirarlo me dieron ganas de llorar, pero no podía ser débil ante él se supone que tenia que mantenerlo fuerte.
-Hola Chachi –dije saludándolo con la mano.
-Tinu perdóname, lo siento debes odiarme –dijo en cuanto me miro.
-Diego no, fue un accidente –dije sentándome en la silla que estaba junto a él.
-Pero perdón, fue una estupidez manejar ebrio –dijo haciendo de su mano un puño.
-Todos alguna vez cometemos un error –dije en tono claro.
-Si pero esta vez fue el peor error de mi vida –dijo lamentándose.
-¡Basta Chachi! –exclame-. Deja de lamentarte, ya te dije fue un accidente no fue por que tu lo quisiste.
-Perdóname, ¿Cómo esta él? –pregunto tomando mi mano.
-Él, bueno él estará bien supongo –mentí para tranquilizarlo.
-¿Segura? Dime la verdad, puedo ver en tus ojos mas de lo que crees y se que me estas mintiendo Martina -dijo tomando mi cara del mentón para que lo vea directamente a los ojos.
-El doctor dice que tal vez pierda la memoria, pero tengo fe de que todo estará bien –dije bajando mi mirada de nuevo.
-¿No ha despertado aun? –cuestiono sin mirarme.
-No aun no –dije evitando que saliera la lágrima que estaba al borde de mi ojo.
-¿Quieres un abrazo? –pregunto con ternura.
-No sabes cuanto –dije asintiendo con la cabeza, lo mire borroso por mis ojos llenos de agua pero note que este me extendió sus brazos, me lance a ellos acostándome junto a él y sintiendo sus brazos rodearme, me desahogue como no lo había hecho con nadie desde el momento en que me entere, y este no dejaba de acariciar mi cabello y besar mi frente.
-Todo va a estar bien –dijo casi seguro, que fácilmente podría creerle.
-Eso espero Diego, eso espero –dije hablando lentamente.
-Quédate conmigo hoy –pidió entre un suspiro.
-Claro –dije juntándome más a él.

Salí para avisar a mi padre y a Des que me quedaría con diego, y Lucia camino conmigo de regreso al cuarto.
-¡Mi amor! –exclamo diego al verla.
-¿Cómo te sientes? –pregunto ella tomándolo de la cara.
-Bien mi amor, bien me siento bien –dijo sonriendo.
-Siempre dije que eres malo conduciendo –comento Lucia riendo por lo bajo.
-Lo se –dijo con su usual voz.
La puerta estaba abierta y mire que el medico de Jorge paso, así que no podía perder la oportunidad de hablar con él.
-¿Me disculpan? –Dije saliendo de la habitación-. ¡Disculpe!
-¿Si? –dijo al voltearse de frente a mi.
-Usted es el medico de Jorge, Jorge Blanco ¿Cómo va? –pregunte interesada.
-¿Tu eres? –quiso saber.
-Soy su novia –aclare.
-Vaya que has llorado pequeña –dijo al mirar mis ojos hinchados-. Él no esta muy bien, no sabemos como esta su cabeza con exactitud, hasta que despierte lo sabremos.
-Pero ¿en verdad cree que no recuerde nada? –pregunte al instante.
-Lo sabremos en cuanto despierte –dijo escuchando que una chica hablaba por el micrófono-. Me buscan, cualquier cosa te la hare saber.
-Claro, gracias –dijo girando sobre mis talones, para regresar al cuarto de diego.

Una lagrima de preocupación recorrió mi cara, y para antes de entrar tome aire exageradamente y luego di el ultimo paso que me faltaba para entrar, Lucia y diego se besaban entre sonrisas, no pude evitar sonreír se miraban adorables, también parecía que no se separarían dentro de un rato así que mejor decidí dejarlos a solas, me puse a vagar por los pasillos de aquel pálido y frio hospital; daba miedo tengo que decirlo, pero creo que no hay hospital que cause una sensación linda. 

Luego de recorrer casi todo el hospital llegue nuevamente a la sala donde estaban todos, Joe me hizo una señal de que fuera hasta con él y así lo hice.
-Creí que te quedarías con Chachi –dijo mirando pasar una persona frente a él.
-Si pero esta con Lucia, pensé que necesitarían un poco de privacidad –dije tallando mis ojos.
-Tienes sueño, deberías ir a dormir –dijo este mirándome como un padre.
-No me quiero ir –dije bostezando.
-Pero tienes que descansar, anda yo le digo a diego él lo entenderá –dijo elevando una ceja.
-Cualquier cosa avísame rápido –dije aceptando.
-No te preocupes te lo hare saber –dijo este abrazándome.
-Gracias Joe –dije abrazándolo por el abdomen.

Me acerque a Xabiani y a Lodo para decirles que me iba.
-Chicos me voy –avise parándome frente a ellos.
-Si te miras cansada Martina -dijo Lodovica mirándome.
-Vamos te llevamos –ofreció Xabiani buscando las llaves en su bolsillo.
-No, no se preocupen le diré a mi papá que me lleve –dije negándome.
-Claro que si nosotros te llevamos –insistió xabi.
-Ándale vamos –me animo Lodo.
-Gracias –acepte con una sonrisa tímida.

Me subí en la parte trasera del auto plateado el cual manejaba xabi, miraba por la ventana y cerré mis ojos un momento suspirando y pensando en jorge, los abrí y mire para enfrente la mano de Lodo y la de Xabi se unieron, me pareció demasiado tierno que sin darme cuenta estaba sonriendo.

Subí corriendo las escaleras, y me fui al cuarto de Jorge abriendo su closet y tomando un suéter gris que estaba colgado, me quite toda la ropa quedando solo con mi ropa interior y me puse aquel cálido suéter que me quedaba hasta un poco mas debajo de mi glúteos, me lance sobre su cama tapándome con la manta que habíamos usado el día anterior, llore y llore hasta el cansancio y finalmente quedarme dormida.

Me gire y él estaba ahí observándome, con sus hermoso ojos color miel y esa perfecta sonrisa, acaricio mi mejilla y me estremecí al sentir el contacto con él, sonreí al verlo y tome su cara entre mis manos me acerque a él y lo bese con tanta pasión que sentí como todo giraba alrededor de nosotros lento, lento. 
Abrí mis ojos y sus ojos me miraban fijamente, busque su mano y la entrelace con la mía, y sonreí al sentirlas unidas.
-Te amo –menciono cerca de mis labios.
-Y yo a ti mi amor –dije dándole un beso fugaz.
-Siempre estarás en lo mas profundo de mi corazón –dijo hablándome de cerca.
-Por favor Jorge, nunca me olvides –suplique dejando caer una lagrima en su mano.
-Nunca lo hare mi amor –aseguro limpiando mi mejilla.
-¿Me lo prometes? –pregunte entre un sollozo.
-Te lo prometo –dijo dándome otra probada de labios.
-¡Jorge! ¿Qué demonios haces con ella? –pregunto…

-Continuara.
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