IX: Rusia [EDITADO]

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𝕹𝖔𝖙𝖆:

Perdón si aun hay faltas de ortografía, pero es que no soy muy buena y se me pasan, después cuando reviso de nuevo, resulta que había errores.

Tengo que admitir que me dio vergüenza escribir este capitulo jaja.

Ahora si el capítulo.



⚠️𝑨𝒅𝒗𝒆𝒓𝒕𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂: Capítulo +18



--(𝑀𝒾 𝓅𝑒𝑜𝓇 𝑒𝓃𝑒𝓂𝒾𝑔𝑜)---


Al llegar a su país, tomo un taxi en dirección a su casa. La nieve caía levente, manchando todo de blanco: las calles, los hogares, los árboles. Las primeras nevadas estaban comenzando.

En silencio le pago al taxista cuando llego a su casa, extendiendo un billete de alta denominación, saliendo del auto sin esperar a su cambio y bajando sus cosas el solo. Con pasos cortos y lentos camino hasta a la puerta de madera, se veía desgastada, anoto en su mente que debía darle mantenimiento. Al entrar a la propiedad, vio como su jardín era cubierta por la nieve.

Dejo salir el aire que contenía en sus pulmones, saliendo un hilo de vapor. Froto sus manos y siguió caminando.

A pesar del ruido de los coches, las personas hablando, los niños jugando, sentía como a su alrededor todo era silencia, solo podía escuchar el ruido de las ruedas de su maleta.

Entre más se adentraba a lo que llamaba "hogar", se sentía más alejado de todos.



Al entrar, el silencio rondaba por todos los pasillos de la casa, no había ninguna alma en pena que lo molestara. Los sirvientes se habían ido horas antes, solo venían a limpiar. Siguió su camino hacia la planta alta hasta llegar a su habitación, el único lugar donde nadie podía entrar, el que lo intentaba, lo único que conseguía era una muerte segura, todos tenían prohibido entrar, nadie podía saber los secretos que ocultaba en ese lugar. Por fuera, era como una habitación común y corriente, pero dentro de las paredes había cuartos ocultos.

Lentamente saco la ropa de su maleta, tirándola en el sesto de ropa sucia, después la mandaría a la lavandería. Sin nada que hacer, se sentó en la orilla de la cama, mirando con aburrimiento la habitación, saco su celular de su abrigo, vio su pantalla, solo había mensajes de su hermanita, como era costumbre, pero nada más.


.

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Abrió una botella de vodka que tenía en su cocina, se sentó en su sofá y encendió la televisión. Mientras cambiaba los canales de televisión, tomaba un poco de vodka desde la botella. Entre más bebía, podía ver con claridad una cabellera rubia como el sol, tan brillante y suave; unos ojos de un azul como el cielo y esa sonrisa tan llena de vida.

—Mierda— una sonrisa triste surco sus labios.

<<ding, dong>> el timbre de su casa le taladro los oídos, tenia que cambiarla o un día la molería a martillazos, <<ding, dong>>, dejo salir un resoplido molesto, con pereza se levantó del sofá, dirigiéndose hasta la puerta

Mi eterno enemigoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora