La fiestaba había terminado hace aproximadamente dos horas, América apenas y pudo disfrutar del resto de la noche después de dejar a Inglaterra en el hotel. Agito su vaso de cerveza antes de tomárselo de un solo trago, carraspeo cuando sintió el liquido pasar por su garganta.
Me quiero morir
Ingenuamente pensó que este día sería el mejor, hasta hizo una lista, en donde disfrutaría la fiesta, bebería hasta casi tener un como etílico y, sobre todo, le pediría a Rusia una cita; lastima que nada eso se pudo cumplir. Era un manojo de sentimientos, por una parte, estaba enojado consigo mismo y con Inglaterra, la otra parte estaba triste, no pudo detener el andar del ruso y explicarle que todo era un gran malentendido.
—...mierdaaaa
Dejo el vaso vacío en la barra del bar, salió del lugar cuando le llego una notificación de su taxi que ya lo estaba esperando afuera del establecimiento. Dejo salir un suspiro pesado, antes de abordar el taxi, miro el cielo estrellado, había tantas estrellas esa noche.
Al llegar a hotel fue directo a su habitación, necesita descansar urgentemente. Mañana, sin importar que, hablaría con Rusia o no tendría mas oportunidades de hablar con el a solas.
||—Mi peor enemigo—||
Cuando escucho la alarma sonar, como resorte se levanto de su cama, tenia que ser lo más rápido posible o si no Rusia se iría. Aún tenía tiempo de sobra, todos los vuelos iban a salir a las 3 de la tarde, aun si no se iba a arriesgar.
Después de unos minutos salió de su habitación, camino por el pasillo hasta llegar al elevador, presiono el botón de llamado, espero unos segundos cuando las puertas se abrieron de par en par. Se quedo de piedra afuera del elevador cuando su vista se posó en su ex tutor, Inglaterra estaba ahí, dentro del elevador.
—Necesito hablar contigo— salió de su trance cuando escucho la voz de Inglaterra. América le lanzo una mirada de fastidio, que no pasó desapercibida por el británico, ante esto los ojos de Inglaterra se aguadaron.
América en sus adentros estaba que se moría, no quería hablar con Inglaterra en ese momento, el necesitaba ir con Rusia urgentemente, pero ver el rostro de alguien que formo parte de su larga vida, no podía.
Dejo salir un suspiro frustrado—Esta bien, pero que sea rápido, tengo algo que hacer.
La mirada del rubio mayor se ilumino ante la afirmativa— ¡Sí!
Los dos rubios se adentraron en la habitación del menor. Cuando entraron el silencio por parte de británico no se hizo esperar, como una forma de hacer tiempo, lo cual a América que le estaba molestando.
—¿Entonces? ¿Qué? —No quería se grosero, pero entre mas tardaban, menos tiempo tenía.
—Y-yo, t-tu, este! — todo lo que decía Inglaterra era tan incoherente que confundió al rubio más alto.
América dejo salir una carcajada sarcástica— ¿esta una broma? —chasqueo con la lengua enfadado.
Si Inglaterra estaba nervioso y ahora más al ver enfadado a su menor. Tomo todo el aire que pudo y dijo gritando— ¡TU ME GUSTAS!
Si esto fuera algún programa de caricatura, América ahora tendría su quijada al suelo, pero no, solo abrió tanto su boca — ¡¡¿¿queeeeeeé??!! — definitivamente esto no le estaba pasando, quería que la tierra se lo tragara. — ¿Dónde está la cámara? Oigan, salgan no es divertido
—No es una broma— de un momento a otro el ambiente se volvió serio.
—¿no te estarás confundiendo?
—No
—¿seguro?
—seguro
—¿de verdad? — Insistió América
Inglaterra frustrado rodo los ojos— ¡que sí, estoy seguro, IDIOTA!
Otro largo silencio torturo a los presentes, hasta que América dejo salir un suspiro cansado— ¿Por qué piensas que te gusto? — pregunto tranquilo
Inglaterra se quedó callado unos segundos antes de contestar— porque... porque cada vez que estoy contigo mi mundo se ilumina, me siento bien cunado te veo feliz, cuando te veo reír, hasta cuando te veo comer, me preocupo mucho por ti... y durante estos días me di cuenta que no era norma que trataba de averiguar lo que te sucedía y la gran necesidad de ayudarte, de que te apoyaras en mi...
América pensó unos segundos antes de contestarle al mayor— ... ¿no te estarás confundiendo? — Inglaterra iba a protestar, pero América no le dejo y continuo— Iggy... tú y yo tuvimos una historia, literalmente me cuidaste y me criaste cuando era solo un pequeño niño, me diste todo tu amor y tu atención... y la verdad, todo lo que me mencionas, yo lo veo como cuando éramos antes, todo un hermano mayor sobreprotector, y no lo digo de mala manera, me gustaba mucho cuando eras así, pero crecí... Iggy, yo no te voy a decir que siente y que no, pero si en verdad estas seguro, me lo volverás a decir otro día. Solo te aviso que no aceptare nada contigo, por que para mi eres mi hermano mayor.
Sin esperar una respuesta, salió de la habitación y subió al elevador, y presiono el botón al piso en donde se encontraba la habitación del ruso, esperando a que el estuviera ahí.
||—Mi peor enemigo—||
Inhalo y exhalo antes de tocar la puerta, estaba tan nervioso que sus manos le sudaban y bueno, otras partes del cuerpo también. Dio tres toques a la puerta, espero unos segundos antes de escuchar una voz que provenía dentro de la habitación.
Su mirada estaba clavada en el suelo, no estaba preparado para tantas emociones en un solo día.
—Qué raro verte América, ¿Qué quieres? —
Se sobresalto cuando escucho la voz del ruso, con toda la determinación, alzo su mirada, enfrentado al ruso que tenía delante. Se quedo embobado al ver al ruso, el vestía una camiseta blanca, con un suéter de botones color crema, unos jeans color beige y unos zapatos negros. Se veía tan lindo que América no se podría resistir, se dio unos golpes mentales, no era momento para sus distracciones. Tenía que decir todo, y sin esperarlo, tomo el cuello del suéter ajeno, lo jalo de tal manera que sus rostros estaban pegados, y sin pensarlo dos beses, América lo beso.
Rusia estaba en shock, no espera ese movimiento por parte del rubio de lentes, pero cuando sintió que América se iba a separar de él, puso una mano en la cintura ajena y l a otra la coloco en el cuello del rubio, para evitar que se moviera.
El beso era todo menos tranquilo, era demandante. Los dos amantes disfrutaban tanto ese momento, hasta que, por la falta de aire, los dos se separaron. Los dos tenían los ojos dilatados, las mejillas rojas y la respiración errática.
—YA tebya lyublyu (Te amo)
Sin perder tiempo Rusia inicio otro beso igual o mayor de intenso, tocando sin pudor el cuerpo ajeno. América no lo importaba que ahora estaban siendo unos exhibicionistas al estar besándose y tocándose de esa manera en el pasillo, con la posibilidad de que alguien los viera.
Solo quería disfrutar de ese momento.
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Mi eterno enemigo
Fiksi PenggemarLa vida siempre da unas vueltas inesperadas, los tiempos cambian, los corazones cambian, a veces me pregunto: ¿Acaso no puedo amarte? ¿Por qué tienen que estar en nuestra contra? ¿Por qué siempre tenemos que ser enemigos? Solo quiero ser feliz...
