VII: Amor + amor [EDITADO]

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Después de los besos en el pasillo, los dos entraron en silencio a la habitación, tenían tantas cosas de que hablar, pero ninguno se atrevía a ser el primero, solo se limitaron a verse a los ojos. América fue el primero en no soportar tanto silencio, sentía como sus mejillas ardían, aun así, no quería apartar su mirada y dejar de ver esos hermosos ojos morados.

—¿Qué significa lo que me dijiste? —el rubio dijo lo primero que se le ocurrió para romper el hielo.

—¿YA tebya lyublyu? —Rusia se quedó pensando, decidiendo si decirle o no.

—Sí, no se me da muy bien el ruso

—Pues deberías aprender, moy podsolnukh

—¿Te estas burlando de mí? —el rubio se sintió ofendido cuando escucho la risita característica del ruso.

—Para nada—

—Entonces... ¿Qué significa? —se sentó en la orilla de la cama, mirando al ruso como un niño queriendo un dulce.

 —Bueno, en algún momento te lo diré, pero no ahora.

—¡Eh! —Lo miro indignado— ¿Por qué? Eres malo

Con pasos lentos se acercó al rubio—¿Qué haces aquí? ¿Por qué viniste? —su mirada se volvió fría.

América jugueteo con sus manos, estaba demasiado nerviosos— Y-yo vine a hablar contigo

—Sobre que— se cruzó de brazos

—T-tu ¡Me gustas! — "Lo dije" se sentía aliviado después de decir esas palabras.

Rusia lo miro incrédulo— No me hagas reír

América frunció el ceño, molesto por lo que dijo el ruso— No es un chiste, es la verdad, tú me gustas, ¡literalmente nos acabamos de besar!

—Un beso no prueba nada, además, ¿No hiciste lo mismo con Inglaterra o ya lo olvidaste? —Rusia sonaba molesto, no le agradaba lo indeciso que era el otro.

—¡Eso es un malentendido!, Inglaterra estaba ebrio cuando paso eso

—Así que te aprovechaste de un ebrio

—¿Qué? ¡No! ¡Claro que no! Inglaterra fue quien me beso, no yo, fue un malentendido— Estaba frustrado por la negativa del otro.

—Eso no parecía— Rusia estaba enojado, pero también estaba celoso, de solo recordar el momento en que vio a Inglaterra y América besándose le provocaba nauseas.

 —¿Qué tengo que hacer para que me creas? en verdad me gustas, me gustas demasiado— a pesar de su nerviosismo, el ya no podía callarse más esos sentimientos, este era el momento, perdía o ganaba todo —Rusia y- — no pudo continuar cuando sintió un golpe en su espalda, había sido empujado bruscamente en el colchón, intento levantarse, pero ya había sido apresado por el cuerpo corpulento del ruso.

Ninguno se movió, hasta que Rusia ataco ferozmente los labios ajenos, aprovecho que América estaba distraído para colar su mano dentro de la camisa, hace mucho tiempo que quería tocar esa piel, ahora comprobó que era suave al tacto a pesar de los músculos marcados que tenía.

América se avergonzó cuando unos gemidos brotaron de su garganta mientras aún estaban besándose, se estaba excitando con solo los tocamientos del otro, en como recorría sin pudor su pecho—Ru-rusia— quería más, necesitaba más, como si una droga se tratase.

—A-al parecer a-alguien está de-desperado— las palabras salieron entrecortadas, todo por el intenso beso que le robo el aliento. América asintió con la cabeza, también recuperándose del beso. —Tak chto ne sderzhivaysya— le susurro en el oído, para después darle pequeñas mordidas juguetonas en su cuello.

 Sin esperar más, América se quito su playera,estaba demasiado necesitado; Rusia esta igual o peor que el rubio, tanto quecuando América se había quita su prenda, el, como un animal feroz, volvió aatacar esos labios que tanto anhelaba, su juguetona mano hizo un recorrido, queiba desde su mejilla hasta llegar a la parte intima del otro, tocando sinvergüenza —Vaya, a-alguien nece-necesita ayud-da aquí abajo—soltó una risitaburlona cuando vio como las mejillas de América empezaban a tener un tonorojizo.

— Cállate— apenas y pudo hablar, estaba tan entretenido en los movimientos del otro en su cuerpo.

Sin pereza alguna, Rusia bajo el cierre del pantalón ajeno, no pudo evitar soltar una risa cuando vio los calzoncillos de América —¿Enserio? ¿Usas calzoncillos de muñecos animados?

—¡Ca-cállate! ¡Qué iba a saber yo que estaría en esta situación! —hablo molesto, cruzando sus brazos— Además, ¡¿Por qué solo soy el único así?! Que injusto.

Sin decir nada Rusia se levantó de la cama y empezó a quitarse la ropa, de todas formas, ya empezaba a tener mucho calor. A la hora de quitarse la bufanda, se podía ver unas vendas alrededor de su cuello. América lo miro sorprendido, sin pensarlo se levantó de la cama y se paro enfrente del otro, estiro su mano y con cuidado todo su cuello; Rusia se sobresaltó ante tal acto, aun así, tomo su mano con delicadeza y le dio un beso en sus nudillos.

Quedaron en silencio hasta que se escucho unos pequeños toques en la puerta, con todo su pesar Rusia se separó del otro, acomodo su ropa y se volvió a poner su bufanda, le dijo al otro que entrara al baño. Quien fuera la persona que estuviera afuera de la habitación, no permitiría que viera la desnudes del americano.

Cuando abrió la puerta, se encontró con unos ojos azules muy familiares Rusia, hermanito.

—Ucrania, ¿Sucede algo?

—Solo venía a decirte que Bielorrusia y yo iremos a comprar algunas cosas antes de salir, por si nos buscas, ¿estas ocupado? — A Ucrania se le estaba haciendo raro la actitud de su hermano, intento ver lo había al interior de la habitación, pero este intentaba tapar la entrada con su cuerpo.

—Sí, estoy arreglando mis maletas

—¡Oh! No quieres que te ayude, entre más personas, más rápido— Ucrania estaba a punto de entrar, los músculos de Rusia se tensaron, pero se puso firme, evitando el paso de su hermana.

¡Sestra! (hermana), no te preocupes, ya estoy terminando, mejor diviértete con Bielorrusia.

—Esta bien, pero si necesitas ayuda, no dudes en decirme.

 Se despido de su hermana y cerró la puerta, soltó un gran suspiro, por fin podía relajar su cuerpo, se sentó en la orilla de la cama, cerro sus ojos, estaba demasiado cansado. Ni siquiera abrió sus ojos cuando escucho los pasos acercándose a él—Rusia...

—Es mejor que te vayas

—¿Qué?

Se levanto de la cama— Que te vayas

—Rusia... ¡Yo no bese a Inglaterra! ¡¿por qué no me crees?! Él no me gusta, no me gusta para nada, solo lo veo como un hermano, el que me gusta eres tú, ¡tú, maldita sea!

—Vístete y vete— sin decir otra palabra más se metió al cuarto de baño, dejando solo al rubio.

América se sentía sumamente triste, trato de vestirse lo más rápido posible, ya no quería estar ahí. Ahora, lo único que quería era ir a su casa y comer un gran bote de helado mientras mira alguna película animada.  


Mi eterno enemigoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora