Minch y Linker habían conducido por más de una hora, en dirección de las frías montañas. Habían llamado a la central desde un motel, avisando que uno de los clientes estaba parapetado en una de las cabañas. Cuando llegaron los policías, encontraron un cadáver maniatado....una escena de película de terror, había comentado uno de los policías. Y como buen Sabueso, Fedora aceptó enseguida ir a investigar, aunque según Fermín, debía ser una pareja de amantes descubiertos o una esposa o esposo con sed de venganza.
Pero Minch estaba seguro que había algo más. Ese nuevo caso, tenía un olor a E.T.
Eran alrededor de las 11 de la mañana cuando notificaron los del motel. Ya era pasado el mediodía, cuando llegaron al recinto apartado. Habían dos patrullas, del laboratorio criminalista, y los dos policías que habían descubierto el cadáver.
Había alrededor de 10 cabañas en el recinto, llamado "La hielera", nombre bastante acorde al clima del lugar. Lo primero que notaron, fue el hermoso auto rojo descapotable. Una belleza para cualquiera que conociera un poco de automóviles.
– Buenas tardes –saludó Minch a los policías –¿Podrían describirme los hechos?
– Sí señor –dijo uno de ojos oscuros –soy el sargento Watters, llegamos por un llamado del encargado, al parecer la víctima llegó aquí por la madrugada, y canceló una suma bastante cuantiosa para que no anotaran ningún nombre en la bitácora. El caso, es que cuando se pasó el horario límite permitido el encargado comenzó a llamar de forma reiterativa, pero nadie respondía, aunque hace poco dice que quizás escuchó algo, pero no está del todo seguro.
>> Cuando llegamos, nos dimos cuenta que el auto estaba aquí, y al parecer quien estuviese adentro no tenía intensiones de salir tan pronto.
Tuvimos que forzar la puerta, y ... La verdad es que, eh visto muchas películas de sangre y terror, pero nada se compara a lo que vimos ahí dentro.– Señor, quien haya echo esto, es un monstruo, una verdadera bestia –dijo el otro policía de ojos claros.
Minch los observó brevemente, y dedujo que eran novatos, con poca experiencia. No sabían nada de encontrar cuerpos mutilados o descompuestos.
– ¿Qué hay del auto? –les consultó mirando que era un auto clásico, costoso, debido a que estaba en muy buenas condiciones.
– Pertenecía a la víctima –dijo el policía de ojos oscuros –la víctima era hijo de un millonario, pero el chico tenía una muy mala reputación, en todo sentido.
>> El hombre fue acusado en reiteradas ocasiones de violación y abusos sexuales, pero pese a la gran cantidad de denuncias, ninguna de estas se concretó, parece que las chicas luego de un tiempo desistían. Por lo que supe, tenía contactos con los jueces, además, el veredicto siempre era que las mujeres hacían las denuncias para quitarle dinero, ya que tenía muchos millones en el banco.
Fedora había leído uno de los casos años antes, el tipo era un pedante que se sentía seguro. Su padre nunca hizo algo para cambiar esa reputación, de hecho, parecía que normalizaba su comportamiento.
Minch recordaba a su hija Mindy, también pensaba en su futura nieta, Larita, y en Grace. ¿Que habría pasado si ellas hubieran sido las víctimas? Estaba seguro que nada en el mundo habría podido frenarlo, habría destruido todo, con tal de vengar a sus chicas.
Linker salió de la cabaña pálido, y le pidió sutilmente que entrara. Este entró en silencio, mientras los del laboratorio criminalista trabajaban con unos trajes blancos y con cuidado sacando fotografías, revisando la sangre, huellas y pequeños detalles.
Minch observó por un breve instante la escena del crimen, y sí, era macabro. La habitación estaba bañada de sangre, incluso hasta el techo. El camastro de dos plazas tenía una rejilla en la parte de la cabezera, de donde el hombre estaba amarrado de las muñecas con unas tiras de cuero negra. En los pies también estaba amarrado pero con unas tiras aún más gruesas. Habían cercenado capa por capa de piel de los antebrazos, dejando a la vista tendones, huesos y cartílagos, también en las piernas. Con sus genitales habían hecho lo mismo, habían partido el pene a la mitad, habían abierto la bolsa escrotal y aplastado sus testículos con un abre nueces. Su ano estaba destruido internamente, ya que había introducida una pera de tortura, y había sido abierta a 12 centímetros de la superficie externa. Había introducido un consolador casero en su boca, que llegaba hasta la tráquea, la particularidad de éste, es que tenía un conducto, con el que se podía bombear líquido, para imitar el semen.
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La Bestia de la Calle
Детектив / ТриллерLa ciudad de Escaris, es una ciudad cosmopolita que nunca duerme, con una población que va en aumento. Pero las noches no son seguras, al menos no para los violadores y asesinos. El investigador Fedora Minch y su inexperto compañero, Bert Linker, bu...