Lena.
Todos abandonaron la sala al mismo tiempo en un único ruido sordo. Habían tenido lo que querían y no me cuestionarían, estaban seguros de que lo que le esperaba al ángel era una noche de tortura sin fin.
La última en quedarse fue Nocturn. Había permanecido durante toda la celebración a la izquierda del trono y me había dedicado una mirada indescifrable antes de desaparecer en las sombras.
Una vez me aseguré de estar sola, me volví hacia Kara. Había perdido el conocimiento hace unos cinco minutos y aunque el latido lento y apenas audible que sentí al tocar su muñeca no era la mejor de las señales, al menos seguía viva.
Un ángel tan fuerte como ella no moriría desangrado por más de que le atravesaran la espada más poderosa hasta la empuñadura. No funcionaba así. Costaba preparación, un buen entrenamiento, fuerza de voluntad y mucho odio para acabar a alguien como Kara.
O bien le arrancas las alas. El poder de todos los seres divinos como ella resta en las alas que tanto presumen y protegen. Todo el poder y gloria se mantiene allí y aún así es una tarea casi imposible de llevar a cabo.
Por eso mismo lo que aquí había pasado era un acto de crueldad. El dolor ella lo sentía, las armas que habían usado estaban hechas únicamente para ángeles y por eso había sido tan sencillo herirla.
En cualquier parte donde mis dedos tocaban las manos se me llenaban de sangre. Preferí empezar a quitar los grilletes de sus pies, luego lo de las manos, me costó trabajo sostenerla cuando se derrumbó al quedar libre de las cadenas. Ángel moribundo y todo pero seguía pensando toneladas.
Mi brazo quemó ligeramente al pasarlo por detrás para agarrarla. Las heridas, producto de los latigazos en su espalda, eran horribles de mirar, estaban en carne viva.
—No te pierdas en el camino —murmuré, sabiendo que de todos modos no me iba a escuchar.
Me aparecí muy lejos del infierno. El frío me golpeó en las mejillas y me vi obligada a cargarla en brazos.
—Voy a matarte por esto, sabes —dije con mis pies hundiéndose en la nieve con cada paso que daba. Algunos copos caían en sus cejas y pestañas, el color de su piel se había ido hace rato—. Ya sé que no es el mejor lugar de todos, ángel, pero es el mejor que tenemos así que no te pongas pretenciosa ¿quieres?
Podría haber usado las alas para recorrer el último tramo hasta la cabaña pero mi propia fuerza estaba un poco comprometida luego de haberme transportado con un ángel encima hasta el mismo congelador de la tierra.
Nadie iba a buscarme ni me necesitaría por un tiempo y, si lo hacían, este sería el último sitio en el que buscarían. El frío y los demonios no iban demasiado bien.
No quise mirar dos veces atrás. Las gotitas de sangre que manchaban la pálida nieve dejaban un camino detrás nuestro y de alguna manera me ponía paranoica.
Al fin dentro de la cabaña la llevé hasta el cuarto. Por lo que fueron unos largos diez minutos de mirarla de brazos cruzados en la cama sin estar segura de cómo proceder, pude salir al fin de mi trance.
Lo primero y quizás la más grande razón por la que Kara me quisiera asesinar después... tuve que deshacerme de su ropa. Mirar un cuerpo femenino siempre me causaba sensaciones de las más placenteras, pero ahora lo que quería hacer era saltar darme la vuelta y que otro hiciera el trabajo.
Despegar la tela destrozada de su piel provocó un gruñido inconsciente de dolor de su parte, pero para el bien de ambas dejé algunos trozos que servían para cubrirle la entrepierna y el pecho.
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Prohibido Tocarte; Supercorp.
Fanfiction(EN PAUSA) Kara y Lena no podrían odiarse más. Siendo la primera un ángel y la segunda un demonio, la naturaleza de cada una les hace aborrecerse y vivir en un constante estado de mutua destrucción. Pasaron años desde que no cruzan caminos. Pero un...
