17. Maggie.

6.3K 734 144
                                        

Mi tiempo en la tierra estaba de a poco esfumándose. Mi hogar no era este y tenía asuntos de gran importancia en el cielo pero no podía dejar aún el mundo mortal. Me quedaría al menos un par de días más para asegurarme que Alex se fuera de aquí. Yo volvería a mis obligaciones pero ahora mismo tenía todo un panorama que afrontar. Alex ya había despertado y Lena hablaría con ella. Seguía sin saber porqué había aceptado, porqué había dejado que un demonio se acercara a ella. De nuevo. Pero una parte de mí quiso creer que Lena sería fiel a su palabra así que no volví a pensar en aquello.

Dentro del cuarto de la limpieza en el que esperábamos, me quise golpear por acabar en aquel minúsculo espacio a su lado. El olor fuerte de los productos de limpieza y las escobas y trapos medio sucios no se comparaban en nada a lo mucho que me molestaba tener que tolerar su respiración a centímetros de mi rostro. Cada tanto, en la oscuridad de ese pequeño lugar, un movimiento de nuestros brazos o un ligero cambio de posición hacía que nuestra piel chocara y quemara al instante.

—¿No podías haber elegido un sitio más grande? Por todos los cielos —me quejé cuando mi cabeza golpeó con algo en la repisa en un intento de separarme un poco de ella.
—Es el más cercano al cuarto de tu hermana y no están permitidas las visitas a esta hora, ¿por qué no mejor cooperas?
—Podrías solo haberte aparecido ahí dentro.
—No me puedo aparecer cuando estoy en mi forma humana —bufó con un tono obvio.

Aunque la poca luz que el foco de emergencia detrás nuestro emitía cada tres segundos no iluminaba nada, aún podía ver sus rasgos. Su forma humana y la demoníaca eran por supuesto las mismas, se podía ver su poder aunque estuviera oculto y el fuego infernal que destellaba en sus ojos de a momentos. Su disfraz consistía en ropas negras pero modernas. Como las que Alex usaba últimamente, vaqueros rasgados y desteñidos y camisetas del mismo color, tan ajustadas que uno pensaría que seguro el que las usa se está asfixiando. Sobre sus pechos apretados colgaba un collar que no le había visto usar nunca antes. El cordón era de una textura extraña pero el dije, plateado y brillante, tenía una forma circular con una figura dentro que se asemejaba a una media luna.

—¿Te gusta lo que ves? —dijo sacándome de mi ensimismamiento. Miré automáticamente hacia el lado opuesto.
—No seas idiota, estaba viendo el collar.
—Por mucho que me enciende que me mientas, no estamos en el lugar apropiado para consumar lo nuestro, así que te pido que no me provoques.
—Dios me libre si alguna vez lo hago —murmuré sin ocultar el asco en mi voz. Lena se rió como si fuera de lo más gracioso, acto seguido miró el reloj que había robado en la recepción y se lo volvió a guardar.
—¿Estás lista?
—Solo quiero terminar con esto cuanto antes.
—Vuelvo a repetirte que no será una grata noticia para ella.
—¿Por qué no me cuentas de una vez lo que le dirás? —la luz roja parpadeó en la mitad de su rostro y divisé algo de duda.
—Mejor entremos. Tengo asuntos que atender.
—Mientras más rápido te vayas mejor.

Lena abrió la puerta con lentitud. El pasillo permanecía misteriosamente desolado y la habitación de mi hermana a unos metros a la derecha me causaba una rara sensación de ansiedad.

Caminé detrás de ella, la seguí cuando se metió en el cuarto de Alex y sin saber qué otra cosa hacer me quedé en la esquina junto a la puerta mientras Lena se aproximaba a la cama. Si Sara me viera en este momento me daría un puñetazo que recordaría por toda la eternidad. Un demonio acercándose a mi hermana y yo aquí parada como si nada.

Lena contempló las máquinas a las que Alex estaba conectada y como por arte de magia éstas soltaron un pitido extraño y alto, dando como resultado que mi hermana abriera los ojos de par en par. Lo primero que vio fue a la demonio junto a ella, tenía una mirada perdida y asustadiza. Sabía que Alex conocía tan bien como yo a Lena Luthor.

Prohibido Tocarte; Supercorp.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora