Esperaba con Sara en la sala de entrenamiento a que Tom se presentara.
Había decidido hacer una reunión, hablar sobre lo ocurrido y aunque ahora mi confianza en él estuviera debilitada, o fuera casi inexistente, no podía dejar que lo supiera.
Sara picó el suelo adoquinado con la punta de su espada, mientras mantenía la mirada fija en los ángeles entrenando frente a nosotras.
—¿Has escuchado algo sobre la guerra? —murmuré sin hacer ningún contacto visual con ella. Sara suspiró.
—Algunos aseguran que está cerca, muy cerca. Otros que aún es improbable pero... He de admitir que todo esto me da mala espina. Nadie ha hablado directamente con nosotros ni nos ha explicado por qué rayos tenemos que luchar.
Al quedarnos calladas el único sonido que acompañaba nuestro silencio fueron eran las espadas de los ángeles chocando entre sí. Sara entonces me señaló con la cabeza las puertas, donde un cabizbajo Tom entraba y caminaba en nuestra dirección. Sin embargo no sentí ninguna pena por él, me había mentido en la cara.
—Bueno, aquí estoy —dijo con tono nervioso al estar frente a mí. Pensé en lo que pasaría si tan solo lo llevaba a juicio con los serafines. Los poderosos ángeles podían sacarle la verdad, absolutamente todo, y yo estaba al tanto de lo que le harían si algo malo salía al descubierto. Lo iban a desterrar sin pensarlo dos veces.
—¿Hay algo que quieras decirme? —probé cautelosa, con una falsa amabilidad en la voz.
—Tienes que creerme, Kara, yo jamás te traicionaría.
Quería darle un puñetazo en la cara por tener la audacia de mantener la mentira pero eso sería dejarme llevar por una rabia que no era propia de mi naturaleza. Sara nos miró a los dos, pensando vaya qué cosa, pero mantuvo la boca cerrada.
—¿Sabes lo que podría hacerte Lena Luthor por haberla acusado? —sentí un tonto cosquilleo al decir su nombre y procuré que en mi expresión no se notara.
—Pero era la verdad.
Sus ojos no me miraron cuando lo dijo y por poco sonreí. Era tan decepcionante que casi se volvía cómico. No sabía que se traía entre manos Tom pero ya estaba varios pasos por delante de él, si intentaba algo estaría preparada.
—Permanecerás a prueba. Tus misiones las elegiré yo y Sara seleccionará a los ángeles que crea más convenientes para que te acompañen de ahora en más.
—Pero... Kara, no puedes estar hablando en serio. ¿Me castigas a mí cuando fue ese demonio quién lo arruinó todo?
—Tom —le advirtió Sara—. Kara está haciendo lo mejor para sobrellevar todo lo que está ocurriendo.
—Pues a mí me parece que Kara pasó demasiado tiempo con Lena Luthor como para olvidarse de los suyos. Desde que dejaste de prestarle atención a tus responsabilidades para ir a salvar a tu hermana ya no te interesa oír la verdad. Ya no te interesa nada más que fraternizar con el enemigo.
Escupió las palabras con tanto veneno y repulsión que incluso muchos de los ángeles a varios metros se detuvieron a ver. Sabía que hace tiempo les había contado a los dos sobre el trato con Lena y que no había tenido más remedio que aceptar pero hace ya tanto había pasado desde que ninguno de nosotros sacaba el tema a colación... Tenía la impresión de que pensaban que ya había acabado y no tenía que soportar juntarme con un demonio como Lena.
Sara levantó un poco la espada, poniéndose frente a mí cosa que me sorprendió ligeramente y dándole a Tom una mirada de puro disgusto. Su expresión era amenazante. Antes de que las cosas pasaran a mayores la tomé del brazo y la hice retroceder hasta mi lado, indicándole con un solo vistazo que guarde la espada. Todo con la calma helada que siempre me caracterizaba.
—Puedes obedecer mis órdenes o dejar que te lleven los serafines. Puedes pedirles una audiencia y con gusto me presentaré frente a todo aquel que quiera asegurarse de mi lealtad. Es tu decisión.
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Prohibido Tocarte; Supercorp.
Fan-Fiction(EN PAUSA) Kara y Lena no podrían odiarse más. Siendo la primera un ángel y la segunda un demonio, la naturaleza de cada una les hace aborrecerse y vivir en un constante estado de mutua destrucción. Pasaron años desde que no cruzan caminos. Pero un...
