-Leehampton 870... Ah, hola, Ginny...
A pesar de que era una de sus mejores amigas, en aquel momento no tenías ganas de hablar con nadie.
-Hola, Ruth, ¿te encuentras mejor?
-Bueno..., no demasiado. Tengo... -empezó a decir Ruth, extenuada.
-Pues aquí se ha armado una buena y necesito hablar con alguien antes de volverme loca del todo. ¿Puedo ir a tomar un café a tu casa? He llamado al trabajo y he dicho que estaba enferma.
<<¿Enferma? -pensó Ruth-. Yo voy a morir de un momento a otro.>>
-¿Ruth? -La voz de Ginny era insistente-. ¿Estás ahí?
-Sí -dijo Ruth suspirando. Pero ¿por qué no se le cerraba el estómago al menos durante cinco minutos?-. Sí, estoy aquí.
-Ah, bien, pues no tardo ni cinco minutos. Necesito urgentemente un consejo.
Ruth se arrastró hasta la cocina y se dejó caer sobre una silla. Tal vez si comía algo se sentiría mejor. Preparó de mala gana un par de tostadas, extendió por encima un poco de margarina y empezó a mordisquear el pan. Su estómago no lo aceptó. Ruth se precipitó de inmediato hacia el cuarto de baño.
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¿POR QUÉ ME SALE TODO MAL?
Teen FictionLas cuatro protagonistas de "¡Mamá, no me montes escenas!" siguen enfrentándose a las catástrofes provocadas por sus desastrosos padres, y es que todo lo malo siempre es susceptible de empeorar. Así, Laura se encuentra con una madre embarazada de s...