25- En casa, sana y... ¿salva?

2 0 0
                                    

-Se están retrasando, Rajiv. -La señora Banerji descorrío la cortina del salón y echó un vistazo a la calle-. Habíamos dicho a las once y cuarto y son casi las once y media. Sabía que deberíamos haber insistido en que volviera con la señora Gee.


-No te preocupes, Chitrita -dijo su marido, dejando el periódico-. Sabemos que está en buenas manos. Debe de haber tráfico.


La señora Banerji suspiró. Su marido parecía muy seguro de que Bilu era la perfección personificada; apenas unos meses antes le había prohibido categóricamente a Sumitha ir a la discoteca, y ahora, simplemente porque estaba con Bilu, el hecho de que su hija se retrasara no le preocupaba en absoluto. Y Bilu tenía un coche deportivo. No le gustaba los jóvenes que se lo encuentran todo servido en bandeja de plata, aunque, a fin de cuentas, los Chakrabarti eran realmente muy ricos. Y además, la señora Banerji sabía de sobra que Bilu tenía diecisiete años y que su hija era una quinceañera impresinable y en cierto modo reprimida: no hacía falta ser muy listo para comprender que se trataba de una combinación peligrosa.


Justo en ese momento el coche de Bilu se detuvo ante la puerta de la casa. La señora Banerji elevó una silenciosa oración al cielo y se sentó en un sillón, tratando de adoptar una postura relajada. Al cabo de un momento los muchachos entraron en el salón, Simitha con una expresión vagamente preocupada y Bilu seguro de sí mismo, coml de costumbre.


-Señor Banerji, señora, nunca podré excusarme bastante -comenzó a decir Bilu-. Sumitha no se encontraba muy bien debido al calor y la confusión de la discoteca, y he venido conduciendo despacio para que no se mareara. Les ruego que nos perdonen por el retraso.


-No pasa nada, Bilu -dijo Rajiv con amabilidad-. No hace falta que te excuses. Y gracias por haber cuidado de nuestra hija.


Sumitha se quedó estupefacta. Se esperaba un sermón, tanto para ella como para Bilu.


Su madre no dijo nada. El saludable color rosado de las mejillas de su hija no confirmaba en modo alguno la versión de Bilu y, además, la señora Banerji había advertido la expresión de culpabilidad en el rostro de Sumitha cuando el chico había hecho alusión a su malestar en la discoteca.


-Métete enseguida en la cama -se limitó a decir.


-Yo también me retiro -dijo Bilu-. Muchísimas gracias por su hospitalidad, señora Banerji..., el cordero Biryani de la cena estaba realmente exquisito -añadió con una sonrisa.


<<Bueno, después de todo es un muchacho muy amable -pensó Chitrita-. Quizás estoy exagerando.>>

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jan 13, 2018 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

¿POR QUÉ ME SALE TODO MAL?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora