- Eres... como yo- dije, aún no me lo creía.
- ¿Acaso te pensabas que eras el único?
- No lo sé, hasta ahora no le había dado muchas vueltas al asunto.
Me soltó y caí al suelo, ahora que miraba alrededor las demás personas estaban paralizadas. Probablemente se habían quedado pilladas con toda aquella escena, por sus caras me imaginaba que no habían visto nunca el rostro de Cannibal.
- ¿Y bien?¿Qué sentiste?- me preguntó.
- ¿Que sentí cuando?- no sabía a qué demonios se refería.
- Cuando la probaste- se acercó a mí
para susurrarme al oído-. La carne humana- una desfigurada sonrisa cubrió su rostro.
- ¿¡Qué!? ¡Yo nunca he probado eso!
En aquel momento me acordé de Errol, del olor que desprendía cuando me lo encontré ensangrentado en aquel callejón. Un olor que hizo rugir mis tripas.
- ¿Qué? No puede ser, ¿cuánto tiempo llevas despertado?
- Pues hará unas dos o tres semanas.
Cannibal me miró perplejo.
- No puede ser, debes estar rabiando del hambre.
- La verdad es que un poco sí, pero intento no pensar demasiado en ello. De todos modos todo lo que probaba lo expulsaba mi cuerpo.
- ¡Claro! Porque nosotros somos especiales, nuestro único combustible es ese tipo de carne. Si no la comemos tarde o temprano dejamos de movernos.
- Es decir...
- Es decir, que volvemos a morir. De hecho es un milagro que aún estés aquí.
Así que se trataba de eso, o comer o morir.
- ¡Tú!- señaló a William-. Ven aquí.
El pobre William se acercó en contra de su voluntad.
- ¿S... Sí señor?
Y sin mediar palabra Cannibal le pegó un mordisco en el cuello, arrancándole un buen trozo de carne. William cayó al suelo gritando mientras se llevaba las manos al lugar de la mordedura, que estaba dejando un buen charco de sangre en el suelo.
Los demás presentes empezaron a salir corriendo de la habitación al presenciar aquello, cosa que no me extrañaba. Bueno, todos menos la chica, que se había acercado de nuevo al inerte Brodie y no prestaba atención a lo que estaba aconteciendo en la sala.
Aquel demente masticó aquello un par de veces y lo engullió, relamiéndose y todo.
- Te toca- me dijo.
El olor a sangre estaba empezando a impregnar mis fosas nasales.
- ¡No!- contesté, mientras me apartaba de William.
- ¿Tal vez prefieres una carne más suave?- miró a la chica.
Se levantó y se acercó a ella. La agarró por la cabellera y le lamió la cara con su podrida lengua.
- ¿Y bien?- me preguntó.
- ¿Cómo que y bien? ¡ No pienso probar eso nunca, aunque tenga que volver a morir!
- Como veas- me dijo.
Su boca empezó a agrandarse en señal de que iba a dar un nuevo bocado. Miré a la chica, acababa de perder a su hermano, quien sabe si la única familia que le quedaba; y ahora iba a perder la vida. Todo a manos del mismo ser.
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Zead (reescribiendo)
RandomThomas Black, un chico de 17 años que misteriosamente vuelve a la vida, sin memorias de sí mismo más que su nombre. Sabiendo el rechazo que sufriría de la sociedad por su aspecto y su naturaleza decide esconderse de esta hasta que poco a poco va inm...
