Unos grandes bultos se señalaron dentro del esmoquin de Kendrik hasta que crecieron tanto que lo rompieron.
- ¿Pero qué...?
- ¿Qué está pasando?
- Ya dije que aquella dosis era experimental, puede pasar cualquier cosa.
Los bultos de carne crecían sin parar y lo iban destrozando todo a su paso, cuando nos dimos cuenta casi ocupaban ya la mitad del despacho.
- ¡Esto se está saliendo de control!
Algo similar a una cabeza asomó por uno de los lados.
- ¡Ahora han cambiado las tornas Black!- para nuestra sorpresa estaba consciente.
Un trozo de carne vino a toda velocidad contra mí, consiguió alcanzarme y a pesar de protegerme como pude salí volando literalmente hacia la pared de atrás.
- ¡Thomas!- Aileen se acercó hacia mí.
- ¡Cuidado!
Salté hacia Aileen y otro trozo enorme pasó rozándonos por poco, atravesando sin problemas el muro tras nosotros.
Finalmente creció tanto que atravesó el techo y todo allí dentro empezó a resquebrajarse, Cannibal e Iain cayeron juntos por un agujero que se formó en el suelo y desaparecieron en el abismo.
- Esto va a venirse abajo- me dijo mi amiga.
- Pues estamos en lo alto de un rascacielos, a ver como salimos de esta.
Faltó solo otro golpe de aquella masa uniforme gigante de carne para que el suelo terminara por ceder y cayésemos todos entre escombros, el edificio entero se vino abajo. Cogí a Aileen en mis brazos y fuimos sorteando como pudimos saltando entre trozos del edificio hasta que viendo ya próximo el suelo salté con todas mis fuerzas hacia un lado para evitar quedar aplastados.
Sentí un gran peso en las piernas causa de una caída desde una altura semejante, no me expliqué como conseguí que no se me partiera ninguna. El derrumbamiento había provocado una gran nube de humo en la que se podía distinguir la silueta de aquel monstruo que seguía creciendo sin parar.
- ¡Vas a lamentar haberte opuesto a Zead!
Otras columnas de carnes se dirigieron hacia nosotros y alcanzaron sin control algunos edificios cercanos, al fin y al cabo estábamos prácticamente en el centro de la ciudad. Se oían sirenas y gritos por todos lados.
- ¡Para Kendrik, a este paso vas a destruir media ciudad!
- ¡Me da igual!¡Si no puede ser mía la destruiré!
Se le había terminado de ir la olla por completo, si no haciamos algo pronto todo acabaría destruido, pero la cuestión era el cómo demonios iba a enfrentarme a algo tan gigantesco.
- Thomas...- me dijo Aileen, a quien aún ahora que me daba cuenta seguía sosteniendo en mis brazos-. Esto es demasiado para ti.
- Lo sé, pero... si no hago algo arrasará con todo.
La solté en el suelo y me dirigí hacia aquel monstruo sin mirar atrás, sentía la profunda mirada de Aileen en la nuca. Debería de haberle dicho algo más.
Reuniendo todo el valor que pude y recordando el motivo que me había traido hasta aquí eché a correr hacia él.
Más miembros de carne se dirigieron hacia mí a los que esquivé por escasos milímetros, me situé finalmente debajo y le golpeé con todas mis fuerzas. Conseguí hacerle un pequeño agujero que inmediatamente después sanó por completo.
- Pero qué...
Por más daño que le hiciera las heridas desaparecían al poco tiempo. Una risa malévola sonó por encima de mí.
- Es inútil Black, no puedes herirme.
Recibí un gran latigazo que me hizo salir despedido hacia atrás rebotando en el suelo y antes siquiera de poder incorporarme del todo un muro de carne cayó sobre mí intentando aplastarme. Mis piernas cada vez se flexionaban más y más, era demasiado fuerte y pesado incluso para alguien como yo.
Ya de rodillas y dándolo todo por perdido una repentina explosión hizo que se aligerara mi carga y pudiera librarme a escasos momentos de un final algo desagradable.
- Ey como andas.
Levanté la mirada y dos rostros bastante familiares me miraron sonriendo.
- ¿Reid?¿Roy?
- Los mismos- respondió Roy.
Iban montados en una gran moto oscura, mientras el hijo la manejaba el padre sostenía una especie de lanzamisiles, que supuse que era lo que había provocado el estallido.
- ¿Pero qué...?¿Cómo lo...?
- Vamos, ya sobreviví a una explosión. ¿Por qué no iba a hacerlo una segunda vez?
Me alegré tanto por la sorpresa que pensé que iba a llorar de nuevo.
- ¿Ese es Kendrik verdad?- preguntó Reid.
Es verdad tenía que centrarme, ya celebrariamos luego el reencuentro.
- Sí, se tomó una dosis experimental del despertar cuando lo acorralé y se ha transformado en eso, pero dejando de lado el descomunal tamaño y la fuerza tiene una increíble capacidad regenedadora.
- Ya veo- dijo el científico mientras se rascaba la barbilla-. Pero si es un despertado tendrá el mismo punto débil que todos ¿no?
- ¡Claro!¡El cerebro!- dije, ni siquiera se me había ocurrido pensarlo. Simplemente lo había dado por perdido cuando vi que no era capaz de hacerle nada.
- ¿Serías capaz de llegar hasta su cabeza?
- Podría intentarlo, pero no creo que me deje acercarme hasta allí sin hacerme nada.
- De eso nos ocupamos nosotros- dijo Roy apuntando con el pulgar al arma que sostenía su padre-, tenemos dos cargas más. Lo distraeremos mientras subes para que no repare en ti.
- Muy bien, por intentarlo que no quede.
Roy arrancó la moto y salieron a toda pastilla rodeando a Kendrik, yo por mi parte cogí un poste telefónico que se encontraba tirado junto a todos los escombros, y corrí también hacia él.
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Zead (reescribiendo)
De TodoThomas Black, un chico de 17 años que misteriosamente vuelve a la vida, sin memorias de sí mismo más que su nombre. Sabiendo el rechazo que sufriría de la sociedad por su aspecto y su naturaleza decide esconderse de esta hasta que poco a poco va inm...
