Capítulo 20

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Llegamos a un precioso restaurante con vistas a la Alhambra. Empieza a ser especial para nosotros vernos siempre con el maravilloso monumento de fondo.

Adrián baja primero del coche y viene a mi lado para abrirme la puerta, es todo un caballero. ME ayuda a bajar y pasamos al maravilloso sitio. Nos sentamos en una mesa con vistas en la que hay velas y un jarrón con rosas. El camarero nos deja las cartas y se retira.

- Espero que te guste el sitio. Las vistas de la Alhambra estando a tu lado me parecen aún más maravillosas - Me sonrojo, pero por primera vez desde hace mucho tiempo estoy tan feliz...

- Me encanta - le digo vergonzosilla.

Pedimos algo de picar y una botella de vino blanco.  Cuando levanto la mirada de mi plato me encuentro a Adrián mirándome fíjamente. Lleva una camisa blanca, con el primer botón desabotonado y una americana negra. Está tan guapo, y esos ojazos que me miran me vuelven loca... tienen un color tan maravilloso... Y me dicen tantas cosas...

- Dora, no sé si es momento o no, pero necesito decirte tantas cosas... - se pasa la mano por el pelo - Estoy loco por tí.

- Adrián - le digo con el corazón a mil.

- Déjame terminar por favor. Nunca había sentido esto por nadie, jamás me había latido así el corazón ni había pensado tanto en una mujer. Joder Dora, me duermo pensando en tí, vivo pensando en tí y me levanto también pensando en tí...

- Adrián - y respiro profundo armándome de valor - a mi también me sucede lo mismo, pero yo... no sé que hacer. Sabes que acabo de salir de una relación y la verdad, yo sé que tu eres un mujeriego, que ahora me puedes decir muchas cosas pero...

- Nena, nena - me interrumpe - es verdad que mi fama no es la mejor a la hora de hablar de una relación seria, pero de verdad, nunca había sentido esto... Y no te fíes de lo que dicen de mí, ese es mi pasado, ahora quiero estar contigo - me dice apretando mi mano y mirándome como si fuese la única mujer para el del mundo.

- Yo... También me gustas mucho Adrián, pero tengo tanto miedo...

- ¿Miedo de qué? Yo voy a protegerte, a cuidarte, es lo único que quiero hacer en el mundo.

- Pues miedo de meterme en una relación con la que sé que voy a sufrir.

- ¿Pero sufrir por qué?

- Pues por tu fama... - digo cortada pero segura. Porque esa es la verdad, tengo miedo de enamorarme aún más, como una tonta y que me deje por otra.

En ese momento llega el camarero a traernos los platos y nos interrumpe. La verdad es que estoy encantada con la conversación, y sabiendo por fin que está enamorándose de mí.

- Dora ¿Te parece si hablamos mejor después de la cena?

- Sí, va a ser lo mejor - ambos sonreímos. La verdad es que estoy deseando que nos levantemos y nos vayamos de aquí para hablar tranquilamente. La cena continúa perfecta, ambos somos cada vez más cómplices y fluye todo a la perfección.

- La cuenta por favor - Pide Adrián al meter. Me invita a cenar, no me deja que pague nada, así que nos levantamos y cuando empezamos a andar me coge de la mano. Salimos y vamos al mirador de San Nicolás, me encanta tanto este lugar... 

Nos sentamos en uno de los bancos de piedra, se pega a mi y me toma las dos manos con las suyas.

- Nena, estoy enamorado de tí, no sé como ha sido pero así es, y te juro, que este sentimiento es lo más jodidamente maravilloso que me ha pasado.

- Yo también me estoy enamorando de tí - le digo tímidamente. Mi corazón late desorbitado porque empieza a mirarme los labios y poco a poco vamos acercándonos. Y me besa... ¡Dios mío! Sentir sus labios es... no sé ni cómo describirlo, me hace sentir tantas cosas... parece que nuestros labios están hechos los unos para los otros, se adaptan a la perfección. Nos separamos y nuestros ojos lo dicen todo: Nos queremos.

- Te quiero nena.

- Y yo a tí.

- Entonces ¿Quieres salir conmigo? ¿Quieres ser mi novia?

- Vaya, jamás te hubiese imaginado haciendo esa pregunta, eres más convencional de lo que me pensaba - le digo juguetona.

- Lo hago porque no pienso dejarte escapar, quiero vivir al máximo esto que siento y quiero disfrutar la vida a tu lado.

Y le abrazo, le abrazo con todas mis fuerzas porque estoy enamorada de este hombre que he conocido hace tan poco tiempo y del que apenas sé nada. 

- Sí Adrián, quiero ser tu novia. Tal vez soy una ingenua al creer que me quieres como tú dices, pero yo sí me he enamorado como una tonta y no me da vergüenza decírtelo. Total, que dure lo que dure y que sea lo que Dios quiera.

- Entonces nena, yo también me he enamorado como un tonto, pero yo quiero que esto dure toda la vida.

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Be mine, Loco por ti ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora