Capítulo 13

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- ¡Ese agua! - Nos gritan desde el salón rompiendo la magia.

- Tenemos que volver - digo apartándome de golpe.

- Pero nena, tarde o temprano tendremos que hablarlo.

Me giro y me dirijo hacia donde están los demás y Adrián me sigue. Hemos estado tan cerca de besarnos otra vez... ¡Y con Marcos y nuestros amigos al lado! Estoy perdiendo el norte, tengo que centrarme, esto no puede volver a pasar. Pero en el fondo estoy deseando que suceda...

Me siento junto a Marcos de nuevo y seguimos comiendo, pero soy incapaz de concentrarme en las conversaciones, estoy como abstraída.

- ¿Te encuentras bien? - me pregunta Marcos.

- Sí, ¿Por qué? 

- Estás muy callada desde que has vuelto de la cocina.

- Es que estoy cansada, no he dormido apenas.

Se acerca a mi oído y me susurra con voz sensual - Pues esta noche no sé si voy a dejarte dormir -  Y yo sonrío falsamente porque tener otra noche como la de ayer en las que me quedo a medias y sin llegar... no quiero.

El día se me hace eterno y cuando llega la noche estoy exahusta.

- Qué bien me lo he pasado, estoy deseando trasladarme ya aquí con vosotros - me dice mi novio. Y yo solo puedo asentir con la cabeza. Me pongo el pijama y me acuesto. él mientras se va a dar una ducha. Sé que tiene ganas de que hagamos el amor después pero a mi no me apetece nada, así que en cuanto oigo que vuelve me hago la dormida. Me resulta muy feo tener que hacer esto porque mañana por la mañana ya se va, pero no puedo.

Cuando me despierto Marcos ya no está en la cama y su maleta está hecha. Me visto y salgo camino a la cocina. Allí le encuentro desayunando.

- Hola pequeña.

- Buenos días.

- Te dormiste enseguida y has dormido como un bebé - me dice dándome un corto beso en los labios.

- Sí, estaba muy cansada - le miento, porque solo pretendía huir de él porque me siento rara por la situación con Adrián.

Terminamos el desayuno y Javi, Eva y yo le acompañamos hasta el coche para despedirle. Cuando se marcha tengo una sensación de alivio... No sé por qué siento esto, no debería porque Marcos es mi novio pero desde que he conocido a Adrián mi corazón se ha puesto patas arriba.

El lunes llega enseguida y Adrián viene a recogerme como de costumbre. Tengo tantos nervios por volver a verle... estoy temblando. Así que en cuanto para el coche frente a mí para que me suba, lo hago torpemente.

- Buenos días nena - dice acercándose para darme un beso en la mejilla, y yo me deshago...

- Hola.

- ¿Qué tal estás?

-Bien - le miento, porque estoy hecha un lío.

- ¿Qué tal terminó el fin de semana con tu novio?

- Normal, se fue ayer por la mañana.

- Lo sé, me dijo el otro día en la comida que se iba ayer. Sabes que seguimos teniendo pendiente una conversación...

- No creo que eso sea adecuado Adrián, es mejor dejar todo pasar.

- No nena, esto que nos está pasando hay que hablarlo, no podemos pasar de ello.

- No, no hay nada de que hablar.

- ¿Cómo que no? entre nosotros está pasando algo importante, y lo sabes.

No soy capaz de decir nada porque tiene razón, entre ambos está surgiendo algo mágico.

- ¿Cenamos esta noche y lo hablamos?

- No creo que sea lo más adecuado.

- Nena por favor, lo necesitamos, yo lo necesito.

- Está bien.

- Gracias - dice cogiéndome la mano - Te recojo esta noche en casa y lo hablamos.

llegamos a mi destino y me bajo del coche. el día comienza muy extraño, con una cita con Adrián para solucionar nuestra situación. Con eso en mente me dispongo a entrar en la redacción para comenzar mi jornada de trabajo. El día pasa rápido porque no paro de hacer noticias y por primera vez me dejan presentar un boletín informativo. Como le ha gustado como lo he hecho, me han dicho que a partir de mañana los voy a hacer siempre yo. ¡Así que estoy feliz! Y también deseando contárselo a todo el mundo.

Me marcho a casa para cambiarme y prepararme para la cena con Adrián. Me quiero poner bien guapa. Sé que no debería ser así pero me sale ponerme irresistible para salir con él.

Escojo un vestido blanco que deja mis hombros al descubierto. Es ceñido en la parte de arriba pero la falda es vaporosa. Me dejo el pelo suelto y le hago unas ondas, me maquillo y me pongo unas sandalias de tacón alto. ¡Así, dándolo todo! pienso y me río.

Cuando llega la hora suena el timbre. Adrián siempre es puntual. Respiro hondo antes de abrir la puerta y cuando lo hago, me encuentro que está espectacular. Lleva un pantalón de vestir oscuro, camisa blanca y americana también oscura. ¡Está para comérselo!

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Nota de la autora:

Hola queridos lectores!!! Espero que les esté gustando el libro. Coméntenme lo que quieran sobre él, me encanta leer sus comentarios!!

Si les gusta no se olviden de darme una estrellita!!

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Be mine, Loco por ti ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora