Había sido todo completamente raro el haberme ido a cenar con Ian, no cabía duda. No es que fuera un mal chico, al revés, era más bueno que un pan y antes de que nuestros padres tuvieran tanta insistencia por que estuviéramos juntos, se le notaba el interés en mí. Yo no entendía ni media en ese tiempo y estaba claro que no iba a entender ahora, pero simplemente me digné a disfrutar de la cena que no fue como pensé. De parte de él, de su familia y de su apellido, estaba confiada de que me llevaría a un lugar con las sillas nombradas y etiquetadas como la mayoría de veces pero no, fue un sitio que me sorprendió porque la comida Italiana era algo que me fascinaba.
¿Cómo había podido averiguar eso? Él se había abierto y yo también en un énfasis que nos habíamos divertido demasiado con unas copas de más en el cuerpo. Pero lo mejor no era eso, si no que me había respetado toda la noche, se le veía un chico tímido, no cabía duda. Por eso me reía cada vez que Ruben decía algo diferente o que no le gustaba su forma de ser. Cada persona era un mundo e Ian tenía algo que los demás pensaban que no. Era un libro cerrado esperando a que cada una de las personas que lo criticaban lo abrieran y descubrieran que era alguien fantástico. Yo siempre lo había sabido aunque los niños ricos de papá no me iban. Lo sabía desde pequeña. Yo no quería príncipes azules como los de cenicienta, me amoldaba más al guerrero de mi película favorita Disney y eso era característico en mí. No me iban los cuentos de hadas ni todo pintado de rosa pastel.
Pero esa no fue mi preocupación aquella noche ya que la diversión fue de nosotros cuando entramos en ese pub bastante animado. Iba a disfrutar. ¿Si Ruben podía, por qué yo no? Bailé, bebí y reí. Sobre todo lo último aunque estuviera hecha mierda por dentro por todo lo que me estaba sucediendo. Ian me dejó en casa y cuando se marchó, me acordé que me dejé algunas cosas en su coche. Bien, eres una olvidadiza, Alba. Caí tan rendida en la cama después de hablar con el castaño pidiéndole mis cosas, que sabía que tendría que levantarme temprano mañana para que me las trajera antes de marcharse a su club de golf. Sí, tan pijo era. Y yo sinceramente no tenía ganas de abrirme de piernas tan fácilmente. Aún seguía la esencia de Ruben en mí.
(...)
Mi móvil suena un par de veces, es Ian que llama. Yo me peino hasta quedar decente y sin importar que llevara el pijama, observo que trae mis cosas y aparte algo para desayunar.
—no deberías de haberte molestado, Ian. —Sonrío entrando al salón.
—no es molestia, mujer. Lo dejaré en la cocina y me iré, mi padre me espera con ganas de machacar a los Trills. —Me dice y pienso que puede ser el apellido de alguna familia o por el estilo.
Simplemente asiento y voy hacia mi cuarto para dejar algunas cosas que compré ayer de recuerdo y cuando salgo, me topo que Ian no está solo, sino que Ruben le hace compañía. Lo acompaño hacia fuera, está claro que no quiero ninguna escena y cuando beso ambas mejillas, se marcha y suspiro. Bien, tampoco debía de sentirme tan vulnerable delante del castaño por muy mal que me pusiera el saber que nada pasaría entre él y yo. Nada más que sexo. Cuando entro en la cocina, un carraspeo por su parte me hace mirarle.
—¿Así que..yo soy el que cae bajo por acostarse con Mery, no? —Alzo mi ceja. ¿Qué mierda estaba diciendo este tío? No podía creer que Ian y yo...— Eres una pobre ilusa, Alba. Mira primero tus errores, y luego habla de los demás. No seas una estúpida cría. —Me deja completamente sola cuando me dice eso y se encierra en su habitación.
No lo puedo creer, ¿Era esto cierto? O sea, me hace chantaje por verme hacer algo que TODOS los adolescentes hemos hecho alguna vez, me aparta a un piso a solas, me hace suya diciéndome cosas que ni me imaginaba que podía llegar a sentir por mí ¿Y AHORA ESTO? Sinceramente no sabía que pensar, pero la rabia estaba en mí. Tan poderosa que la patada que le pegué al jarrón y que se reventara en añicos en el suelo no fue pequeña y yo tenía ganas de arrancarle todos los pelos de la cabeza. Esto no podía estar pasando.
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Blackmailer - rdg
Romance«El odio que se tienen el uno por el otro no será capaz de impedir que los sentimientos se adueñen de sus corazones. Todo empezó por un chantaje.» @_VoidStiles -AVISO- Es un rol compuesto por dos chicas. Se puede leer como una novela pero NO lo es.
