PARTE 38 "Perfume de jazmín"

21 1 0
                                    


Subiendo la escalera voy observando para todos lados, no quiero tener otra sorpresa.

El hueco de la escalera está a oscuras, solo se ilumina parcialmente con las pequeñas luces de emergencia (una al pipe y otra en el descanso de la escalera) desconfío de cada sombra y los ruidos de las ramas contra las ventanas están destruyendo mis nervios. Lentamente voy pisando cada peldaño mirando hacia todos lados y siento que los retratos colgados en la pared me siguen con la mirada.

A mitad de la escalera comienzo a escuchar susurros y sollozos lastimoso de una mujer llorando que vienen de arriba. Freno unos segundos casi temblando. Ya no estoy segura de que estoy escuchando, creo que mi imaginación me está jugando una mala pasada... Sigo subiendo paso a paso lentamente cada escalón de la escalera tratando de evitar los chirridos de la madera al pisar los peldaños, observando el panorama que se va abriendo ante mí. Escucho voces femeninas murmurando, pero no veo a nadie... No puedo comprender que dicen pero las escucho con intensidad. De pronto las voces se tornan tan fuerte que pareciera están dentro de mi cabeza y me aturden terriblemente provocándome dejar al pié de la escalera todo lo que llevo en mis manos, y sentándome en el escalón tapo mis oídos para dejar de escuchar las voces. Así quedo por unos minutos y de pronto, todo queda en silencio nuevamente. Confundida, lentamente quito mis manos de mis oídos y las voces ya no están.

-Que fue eso. ..? -Me pregunto aturdida.

Me toma unos minutos agarrar nuevamente las cosas y expectante piso el último escalón y salgo al pasillo. Todo está oscuro, al parecer la luz de emergencia dejó de funcionar y sigo lentamente tanteando la pared para no tropezar con los sillones ni la mesita que están junto a la pared. Con la ayuda de los relámpagos que iluminan a cada refucilo sigo hacia mi habitación.

Parada frente a la puerta, percibiendo que una brisa helada corre por debajo de la puerta congelándome los pies, hago malabares para tomar la manija, lo que me toma unos minutos tratando de no tirar nada. Al abrirla, un viento húmedo perfumado con un fuerte aroma a jazmines, viene del parque entrando por el ventanal abierto. El viento es intenso y las cortinas de lino se embolsan como las velas de un barco en alta mar dejando entrar el agua. Apuro mis pasos, dejando la bandeja y la notebook sobre la cómoda, me lanzo sobre la cortina tratando de cerrar la ventana y esta me envuelve empapada pegándose en mi rostro, y mi cuerpo y de pronto me encuentro pegando manotazos para deshacerme de ella. Luego de unos segundos de intensa desesperación logro correr las cortinas hacia los lados desasiéndome de estas y cierro la ventana asegurando la traba. Con alivio apoyo mi frente contra el vidrio y busco tranquilizarme cerrando los ojos con el corazón a mil y mi respiración agitada empañando los vidrios. Levanto la mirada y pasando la mano por el vidrio empañado veo en el parque bajo la lluvia torrencial a la nena (Mari) chapoteando entre las ranas que saltan a su alrededor como si jugarán con ellas, ríe y canta....

-Que mierda está haciendo está pibita ahí afuera...? No te puedo creer!!! - Exclamo asombrada.

Mi estupefacción es paralizante y sin poder reaccionar miro hacia todos lados buscando a una de las otras, pero está sola... Sola en la penumbra de esta tormenta, iluminada con los fenomenales rayos que se suceden unos a los otros sin tregua, baila y canta a viva voz "La Petaquita". Con sus delgados brazos alzados hacia el cielo y sus manos abiertas como recibiendo toda el agua que cae del cielo, se mueve a compás de vals sonriente con total placer. Su entonada vos infantil, suena estridente sobre el coro de las ranas que extasiadas croan en el espejo de agua en el que se ha transformado el parque. Yo atónita miro la escena sin poder comprender la secuencia.

-Que hace??? La va a partir un rayo.... -Comienzo a analizar con desesperación.

De pronto la nena deja de bailar y parada en el parque rodeada de ranas me mira sonriendo. Al verla, entro en pánico y cierro la cortina de inmediato. Quedo por unos segundos paralizada apretando las cortinas fuertemente contra mi cara con mis puños conteniendo la respiración. Corro lentamente la cortina mirando por un pequeño espacio. Ya no está...

-Que fue eso...? Desapareció...! Donde se metió? - Digo dando cabezazos mirando por la ventana cada rincón del parque.

- No sé de qué me asombro? Si todo esto es una locura... Aparecen y desaparecen todo el tiempo... De qué me asombro...??? –Me digo finalmente.

Reviso la traba de la ventana y quedo unos minutos observando caer la lluvia. El perfume a jazmín persiste y se revela en el aire como el augurio de lo que aún no se manifestó.

Unos sollozos hacen que salga de mi relax y doy vuelta rápidamente chocando mi espalda contra el ventanal. No veo a nadie pero la puerta del placar esta entornada. Los sollozos provienen de ahí. Lentamente me voy acercando, tomó la perilla de la puerta y suavemente la abro totalmente. Sentada en la alfombra, con la mitad de su cuerpo dentro del placard y sus piernas hacia afuera, se encuentra otra mujer con un pequeño cofre de madera entre sus manos repleto de viejas fotografías así como a su alrededor. Fotografías de niños a las que una a una ve y acaricia sus rostros con un sentimiento que podría describir como nostalgia... Añoranza... Sufrimiento.

-Que te pasa? –Pregunté.

Es complejo de explicar pero de pronto esos sentimientos brotaban de mis entrañas tan vivamente que la angustia cerró mi garganta y las lágrimas brotaban de mis ojos, las piernas se me aflojaron y caí. .. Caí de rodillas ante ella sobre las fotografías. Con la punta de mis dedos voy arrastrando las fotos observándolas y nuevamente los destellos. Esta vez reflejos de nenes riendo y jugando personificados en fragmentos de fotogramas unidos torpemente, imágenes como de una vieja película proyectada en un lienzo amarillento y roto, con los sonidos desfasados.

- QUE ES ESTO...? – grito impulsándome hacia atrás asustada y todavía con una angustia terrible.

- No las toques!! – Me responde arrebatándome las fotos de mis manos.

- Quien sos? Te puedo ayudar? – Pregunto bajando el tono viéndola que no sale de su angustia.

-Maria. Soy Maria.... Y no. No me podes ayudar... Ya es tarde... muy tarde... - Responde acomodando las fotos dentro del cofre.

-María? Vos sos María??? – Repregunto acercándome lentamente.

-Sí. – responde tajantemente.

- María la hermana de Andrés??? – sigo totalmente asombrada.

No lo puedo creer, tengo frente a mí a la protagonista de los relatos de "Ella". Quizás la respuesta para salir de esta pesadilla...

En TerapiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora