Sólo el azote de las ramas del sauce contra el ventanal, con el que el viento pareciera haberse ensañado, rompe el silencio poniéndome en alerta.
Todo está bañado con la tenue luz amarillenta de la lámpara de emergencia que ilumina parcialmente los espacios de la habitación, donde la delgada fisonomía de Maria se pierde y reaparece como si fuera parte del mobiliario.
- Si... -Responde bajando la tapa del cofre. – María, la hermana de Andrés....
Concluye acariciando con las yemas de sus dedos una inscripción tallada en la tapa... Con una pequeña llave dorada ornamentada en su totalidad, lo pone bajo llave. Lo coloca dentro del placard deslizándolo por el piso hasta hacer tope con el fondo y ahí quedó oculto con un manto de oscuridad frente a sí.
Queda arrodillada unos segundos con la cabeza gacha, y pensativa frota sus piernas. Se pone de pie y cierra las puertas quedando unos minutos con su frente apoyada en las puertas del placard tomada a las perillas, y como quien se despide acariciando un nicho, luego da media vuelta y se dirige a hacia la cómoda. Abre la cajita de música, y ya sin cuerda, la bailarina se pone de pie con un movimiento seco comenzando a girar pausadamente al son de la música. Pone dentro de la cajita la llave y por unos segundos ve a la pequeña bailarina girar perdiendo rápidamente su movimiento.
El sonido pausado y puntual del peine metálico contra el cilindro de púas suena como golpes secos del mazo de un juez en mis oídos, llamando al orden a mi mente aturdida.
Parada frente a la cómoda se mira al espejo. Toma el mechón de cabello que cae sobre su sien y rizándolo con sus dedos lo acomoda detrás de su oreja.
Se refleja en el espejo, su rostro pálido y ojeroso parece un retrato de ultratumba. De pronto, al encontrarse observada por mí me mira y me sonríe, que confundida como una réplica sigo escuchando la música de la caja a pesar de ver la bailarina inerte en su pedestal.
Y como si de alguna manera Maria estuviera conectada con mis sentidos, con una actitud totalmente infantil, cual bailarina hace bailar sus dedos por la cómoda hasta mí notebook, detiene el singular movimiento y mirándome sobre su hombro, sonríe dando uno... dos... Tres golpecitos sobre la tapa con el dedo índice en actitud de señalar. Me da la espalda y sigue su paso cruzando el umbral de la puerta.
-Espera! no te vayas!!! - Grito siguiéndola a paso veloz.
Saliendo de la habitación puedo ver que baja las escaleras. La sigo corriendo y freno bruscamente quedando tambaleante al pie de la escalera.
-La notebook. Me señaló la notebook... Ahí deben estar las respuestas..! - Digo recordando los movimientos de Maria antes de salir de la habitación.
Girando sobre mis pies vuelvo, agarro la notebook de un manotazo y salgo nuevamente a paso veloz cruzando el pasillo. Tomando la escalera bajo tropezando torpemente en los escalones hacia el living. Bajando el descanso levanto la cabeza y casi muero de un infarto al ver que todas están ahí. Freno bruscamente y quedo medio colgada con un brazo de la baranda y con la notebook debajo el otro.
Todas están sentadas en mi living. "Ella", La mujer, La 3ra, Mari y Maria.
-Esta se va a terminar matando... - Dice la 4ta.
-Sí. Pienso lo mismo... -Contesta "Ella" despreocupada mirando por el ventanal caer la lluvia.
Anonadada, por unos minutos me siento en el escalón de la escalera observándolas sin que les inquietara mi presencia. Así siguen apacibles sin interactuar entre ellas por unos instantes. Solo están ahí como marionetas inertes esperando la mano que controle el mando de sus piolines.
- Que haces? -Pregunta Mari que se ah acercado confiada.
-Qué? – Respondo asombrada de verla de repente junto a mí.
-Que haces? Estás rara hoy...
-Nnnnada... yo... yo quería. .. -Y de pronto doy cuenta de lo que me ha dicho... "Estas rara HOY". Rara hoy!! Qué quiso decir con hoy???
Y sin inhalar ni una molécula, mi cerebro me indica un olor a moho intenso, que me hace revolver el estómago...
-Que es ese olor? -Digo algo mareada tapándome la nariz.
-Bien venida a casa... -Dice "Ella" haciendo dibujos en el vidrio empañado por su respiración.

ESTÁS LEYENDO
En Terapia
CasualeEn terapia es un relato basado en una historia real. María, una mujer de 48 años, entra en una crisis depresiva, tras la grave enfermedad de su hermano y decide hacer terapia. Es en terapia que descubre que ah vivido en una mentira toda su vida... ...