Handy en mano, disfrazada de guardia de seguridad, comienzo la búsqueda de María en un escenario dantesco (según María) plagado de fantasmas y recuerdos. Me siento tan ridícula con esta indumentaria como asustada por toda esta situación que no comprendo. El Muñiz se ve ENORME, creo que subestimé este lugar...
- Donde se habrá metido está loca..? - Vocifero entre dientes caminando por los senderos en penumbras.
Me siento observada. El sonido de mis pasos se destaca sobre el aullido del viento rozando las ramas de los frondosos y mañosos árboles. Camino observándolo todo alumbrando con mi linterna. Los gatos se cruzan escurridizos y asustados por mi presencia. Unos minutos más y sigo alumbrando cada ventana, cada cartel para saber donde estoy.Tomo un sendero internándose en una gran oscuridad. No sé donde me metí pero esto está todo en ruinas. voy a tener que tener mucho cuidado, esto está a punto de desmoronarse...
Freno mis pasos esperando observando y buscando señal. Hay sectores que están completamente a oscuras.
- Hola!! Y? Seguí contándome!!! Estoy esperando...
Miro hacia todos lados parada en esta divergencia sin saber qué camino tomar. Al azar elijo una dirección. Me voy alejando del parque y otros pabellones aparecen perfilados por la luz de los relámpagos entre la total oscuridad.
Al parecer estoy parada en un sector viejo (fuera de servicio), la mampostería es muy antigua y está destruida como si se hubiese derrumbado parte de un pabellón. Con la linterna alumbró más allá y puedo observar que hubo un incendio hace mucho tiempo y los escombros ya están casi sumergidos debajo de la maleza. Este sector está sin luz eléctrica. Restos de mobiliario hospitalario (viejísimos) están amontonados entre escombros. Todo está en silencio, hay demasiado silencio...
Una figura de un pequeño hombre va caminando con muchísima dificultad más adelante.
- Y ese..? -Me pregunto atónita alumbrando con mi linterna - Es, es Andrés!!! Por Dios es Andrés!! A donde va..?
Acelero el paso para alcanzarlo pero descubro que no me siento bien con esto. Aminoro mis pasos, una sensación de angustia se apodera de mí y solo lo sigo de lejos.
Sigo caminando por una callejuela de empedrado que casi ha desaparecido comida por los yuyos que van ganando espacio de entre los adoquines, esta es flanqueada por un lateral con un alambrado que la separa de un pastizal, del otro lateral, una vereda angosta y subida que rodea un edificio sin ventanas hacia este sector, la pendiente va dejando la callejuela a un desnivel importante sin ningún tipo de protección.
Andrés camina con dificultad, se ve agotado, tropieza casi cayéndose de rodillas en el umbral de una puerta de chapa corroída por el óxido.
- NOOOO! - Exclamo en un grito ahogado por mis manos que tapan mi boca.
Andrés se sostiene del picaporte de la puerta que se abre estrepitosamente llevándolo con el envión hacia adentro como si el edificio se lo hubiera tragado.
Acelero mis pasos para ayudarlo y al llegar a la puerta el ya no está.
La puerta sigue abierta. Solo veo un pasillo, está oscuro, no alcanzó a ver más allá. Con la linterna alumbro todo. Las paredes de ambos lados tienen puertas altas de madera pinotea, el piso de viejas baldosas de terracota está lleno de polvo y restos del revoque, el techo es muy alto y la mampostería está cediendo por el deterioro. Todo está en ruinas.
- Dónde se metió??? -Me pregunto. -Andrés!!! Estas bien...? - Insisto sin tener respuestas.
Miro el handy y apretó, una - dos - tres veces el petete esperando una respuesta.
- Hola... Te perdiste??? - Dice María socarronamente.
- No estoy segura. - Respondo alumbrando hacia todos lados nerviosa esperando más comunicación.
- Estás frío, muy frío, te vas a congelar...!!! - Responde Maria jugando a encontrar un tesoro.
Me apuro y aflojo un poco la antena del handy y al hacer esto no capta señal comprobando que estoy lejos de María.
- Dale!! Estoy esperando que sigas... - Modulo intentando que siga hablando.
No hay respuesta.
No se para dónde ir, pero mi intuición me dice que no es casual la aparición de Andrés y quizás él me lleve hacia María. Quizás este sea el camino para encontrarla. Mientras me dirijo por la única dirección que proporciona el pasillo sigo alumbrando cada rincón, cada interior que deja ver alguna de las puertas abiertas. El pasillo gira hacia la izquierda, no hay más puertas. Un ventanal alto de vidrios repartidos deja entrar la luz de los relámpagos iluminando intermitente el lugar y me hacen estremecer.
-Si, la historia no termina... Hay mucho por contar... - Interrumpe la voz de María en el silencio sepulcral.
A la primera sílaba me apuró nuevamente a desenroscar la antena para ver la señal, alcanzo a ver que la señal ha subido un punto. Apuro el paso y quedo parada en otro pasillo sin saber para dónde ir mirando el handy. A mis espaldas sonidos de pasos que arrastran los pies al andar me sobresaltan y giro sobre mis pies alumbrando con la linterna. Alcanzo a ver a Andrés dando la vuelta al final del pasillo y se dirige hacia otro sector. Apuro el paso alumbrando todo, un chillido agudo de rata me provoca pegar un grito y alumbró rápidamente. Un gato naranja y regordete tiene entre sus fauces una enorme rata y retrocediendo rápidamente con la alimaña retorciéndose entre sus dientes se pierde entre la oscuridad gruñendo.
- Donde vine a parar?? Creo que estoy perdida en este lugar de mierda. - Me digo ya asustada.
Un chasquido en el handy anuncia una nueva comunicación. Y me alerta a prepararme para probar cuan cerca estoy de María.
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En Terapia
RandomEn terapia es un relato basado en una historia real. María, una mujer de 48 años, entra en una crisis depresiva, tras la grave enfermedad de su hermano y decide hacer terapia. Es en terapia que descubre que ah vivido en una mentira toda su vida... ...